El legado de Bolívar de Libertad plena frente a la libertad arcaica y feudal de Estados Unidos

Martes, 24/02/2026 01:05 AM

La libertad estadounidense, forjada bajo la influencia de Inglaterra y anglosajona y el pragmatismo, se entiende primordialmente como libertad negativa, es la ausencia de interferencia. Para el pensamiento hegemónico en EEUU, ser libre es poseer un espacio privado donde el Estado no puede entrar, protegiendo la propiedad y el individuo de cualquier Vulgo social. Es una libertad de mercado y de movimiento, donde el éxito es una responsabilidad puramente individual y el contrato social se basa en la protección de esas fronteras personales.

Es por ello que el éxito es central en el concepto de libertad estadounidense porque se basa en la igualdad de oportunidades y el individualismo. La libertad no es solo la ausencia de opresión para la empresa y el empresario, sino la capacidad de prosperar mediante el esfuerzo personal y el mérito. Así, la libertad se materializa en la movilidad social, el éxito económico y personal es la prueba tangible de que el sistema permite al individuo ser arquitecto de su propio destino. Se privilegia el "yo" en su idea de libertad.

El éxito no es una responsabilidad colectiva, sino un logro personal. Así, la autorrealización y la propiedad privada son los pilares donde el individuo ejerce su derecho a ser libre. El estado que surge de estos principios está dirigido a privilegiar a los individuos y al éxito. A los individuos de éxito. A los propietarios, ricos y poderosos. No está dirigido a construir democracias. El que lucha por el bienestar colectivo se le ve como a un bicho raro.

Al sacralizar el individualismo, quien prioriza lo colectivo suele ser tachado de "antiamericano" o ingenuo. Se le persigue y aniquila. Existe una presión social y cultural que etiqueta la búsqueda del bien común como una amenaza a la libertad personal. En ese entorno, la solidaridad no se ve como una virtud cívica, sino como una debilidad que frena la ambición del "yo", marginando a quienes intentan cambiar las reglas del juego.

El individualismo es sin embargo una ficción que ignora que nadie alcanza el éxito en el vacío. El hombre es y será un ser social. Para que ese "yo" prospere, necesita infraestructuras, leyes y mercados que solo un colectivo sostiene. Al negar nuestra naturaleza como seres sociales, el modelo estadounidense en lugar de que el individuo aporte al fortalecimiento de la sociedad, se espera que la mayoría social funcione como el andamiaje que sostiene el ascenso de unos pocos. Se colectivizan los riesgos y los costos, pero se privatizan los beneficios. Una democracia al revés por su origen feudal donde el poder no emana del pueblo para el bien común.

En contraste, la libertad que emana del pensamiento de Simón Bolívar, que resuena en la identidad venezolana, la cual sustenta la idea de la democracia verdadera, no feudal, es una libertad republicana o positiva. Bolívar no buscaba solo romper las cadenas de España para que cada hombre quedara a su suerte, sino para construir un cuerpo político soberano.

La visión de Simón Bolívar choca frontalmente con el opresivo modelo estadounidense. Para el Libertador, la libertad sin educación y justicia social es una farsa, pues un pueblo ignorante es "instrumento ciego de su propia destrucción". Mientras que en el norte la libertad se mide por el éxito del individuo, Bolívar entendía que la verdadera independencia solo existe cuando el colectivo es rescatado de la miseria y la opulencia de unos pocos no debe esclavizar la dignidad del resto.

Para el Libertador, la libertad era inseparable de la igualdad y la justicia social; un pueblo inculto o sumido en la miseria, aunque no tuviera un tirano encima, no podía considerarse verdaderamente libre. Es la libertad como ejercicio de la soberanía y como construcción de una voluntad general.

En Venezuela, esta visión se ha traducido históricamente en la convicción de que la libertad no es solo un derecho del individuo, sino la capacidad del pueblo de auto determinarse, inclusive frente a poderes externos, y la presencia activa del Estado, que es nuestro estado, para garantizar que la "libertad" de unos pocos no se convierta en la opresión de la mayoría. Tú no vales más porque tengas más dinero. La tarea es construir una nación rica y prospera, donde todos se beneficien, según su talento y su trabajo.

Se refleja así una escala de valores distinta, donde la dignidad humana y la solidaridad pesan más que el patrimonio. Mientras en el modelo del norte el dinero suele ser la unidad de medida del valor personal, en la identidad venezolana histórica y bajo el ideal bolivariano el respeto se gana por buscar el bien para todos. El éxito no te hace "más", porque la verdadera libertad es reconocerse como iguales. En las universidades experimentales parece que se están perdiendo sin control, estos principios. Futuro sin conciencia

Mientras que en el norte la libertad se mide por cuánto se limita al gobierno, en la tradición bolivariana se mide por cuánto el pueblo logra alcanzar de libertad plena.

Es una divergencia filosófica profunda, entender que la libertad sin justicia social es injusta y que por lo tanto tiene que ser superada, pues el individuo solo alcanza su plenitud dentro de una comunidad que es plenamente democrática.

Oscar Rodríguez Estrada

24 de febrero de 2026

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