A las puertas del centenario del desembarco del Falke (1929-2029), la
historia de Venezuela parece haber quedado atrapada en un círculo que
se muerde la cola. Mientras los "ratones de archivo" se solazan en los
legajos amarillentos de las Indias, la realidad del territorio nos
estalla en la cara. La expedición de Román Delgado Chalbaud no fue un
evento aislado de pólvora y barcos; fue el choque entre una nación que
intentaba nacer y una tiranía blindada por el "excremento del diablo"
y las concesiones extranjeras.
Al analizar este siglo desde el modelo Tetralectográfico,
desmitificamos el relato oficial. Ya no aceptamos el "duelo heroico"
en el Puente Guzmán Blanco; aceptamos la Justicia Ocular del niño que
vio al francotirador. La caída del Gobernador no fue un lance de
honor, fue una ejecución técnica en una ciudad asediada por el terror
aéreo de los Farman gomecistas.
Hoy, ante el quiebre ideológico que vivimos, el libro "Más allá de
tierra firme" se lanza al ruedo de la opinión pública con dos
interrogantes que interpelan directamente al proceso histórico
venezolano:
1. ¿Qué nos queda hoy de aquella pólvora y de aquel petróleo?
En 1929, el petróleo de la Standard Oil y la Shell financió el muro
defensivo de Gómez, mientras los expedicionarios del Falke hipotecaban
sus casas en París para comprar fusiles que ni siquiera sabían usar.
Cien años después, la pregunta sigue vigente. ¿Ha servido la riqueza
del subsuelo para construir una soberanía real en la superficie, o
seguimos siendo un tablero de ajedrez para los intereses
transnacionales? La pólvora del Falke fue un grito de ética personal,
pero el petróleo ha sido, a menudo, el lubricante de nuestra propia
sumisión. Si no entendemos que la soberanía no se firma en despachos
corporativos sino que se ejerce en el territorio, seguiremos navegando
a la deriva.
2. ¿Cómo pasamos de la "Ciudad de los Gobernadores" a la Ciudad de las
Multitudes?
Cumaná, custodiada por sus castillos (San Antonio, San Joseth, Santa
María de las Cabezas y la Casa Fuerte), ha sido históricamente una
ciudad administrada por élites que heredan el mando como un apellido.
El diagnóstico político es claro: el círculo de poder ha intentado
asfixiar la Arquitectura de Multitudes. No podemos seguir siendo
"testigos mudos" de nuestra propia tragedia, como lo fue el pueblo de
Cumaná tras el terremoto de enero de 1929. El paso a la Ciudad Comunal
no es una opción estética, es una necesidad de supervivencia. Pasar de
buscar francotiradores en las torres a buscar constructores en los
consejos comunales es el único camino para romper el anillo de poder
que nos ha mantenido cautivos durante un siglo.
Conclusión: Escribir desde la raíz, como lo hizo mi abuelo el Coronel
Luis Felipe Marín Zerpa, es un acto de resistencia. El Falke sigue
navegando porque su mensaje de insurgencia cotidiana no ha sido
silenciado por el mármol oficial. La verdadera "Tierra Firme" no es el
suelo que pisamos, sino la voluntad de un pueblo organizado que
decide, finalmente, ser el arquitecto de su propio destino.
Posdata::
Este ensayo forma parte de la investigación que desmitifica el tiroteo
simultáneo de 1929: el libro se titula: El Falke:"Tras la Historia de
los Héroes Anónimos". (11 al 13 agosto
1929) (1908-1935)."¿Mito de Ulises u Odisea Fallida? o "¿Utopía Pura o
Política Dura? Línea de Investigación: Memoria Histórica y el
Pensamiento Crítico. El libro propone la Arquitectura de Multitudes
como modelo de desarrollo urbano y político para el estado Sucre en su
entrada al siglo XXI.
El Falke en el Espejo de los 100 años: ¿Soberanía o Capitulación?
Por: Servando Marín Lista
Lunes, 23/02/2026 10:43 AM