Mundo insólito el que vivimos, como es posible que una policía desalmada anímicamente, pero bien armada hasta los dientes, se le ocurra, tenga el atrevimiento de detener a un príncipe, solo por el hecho de cometer travesuras.
Travesuras que pueden ser cometidas por niños y adolescentes, pero el que tiene, apenas, sólo 66 añitos, como a todo príncipe, y a eso nos tienen acostumbrados los cuentos de fantasía, se les puede perdonar.
Lo peor del caso, es que Andrecito, el principito, hermano del Rey Juan Carlos III, del Reino Unido, lo detienen justo el día que está cumpliendo 66 añitos, cuando lo correcto entre la nobleza es que le lleven su tortica de varios pisos y los jugueticos sexuales que utiliza en la fiestas de Epstein, a las que según los portales internacionales era invitado especial y permanente.
La verdad, es que a un "príncipe azul", como Andresito, no es justo que lo traten de esta manera, ya que él, como nos tienen acostumbrados en los cuestos de fantasía, ha sido noble, amable, caballeroso al punto de rescatar a princesas y personas en apuros y superar cualquier obstáculo que se le presente por ayudar al prójimo, demostrando virtudes que cualquier pata en el suelo marginal no tiene.
Pero así es el mundo en vivimos, donde la palabra respeto, desapareció del diccionario de la Real Academia Española y se impone la envidia, al extremo de llegar a esta especie de insolencia, deteniendo un príncipe, que merece más bien un trato de idolatría y admiración.
Dicen las malas lenguas y las redes mal intencionadas que Andresito, lo andaban buscando por mala conducta en el ejercicio de cargos públicos donde había sido designado, pero esto parece exagerado, porque desde que dejó esas responsabilidades nadie lo había imputado.
Otros mal intencionados, lo vinculan con el depredador sexual Jeffrey Epstein, que era su amigo personal y lo invitaba frecuentemente, según lo revelan archivos publicados, pero eso no tiene nada de malo, porque allí, según hemos podido leer, acudían también, personas, muy decentes y figuras políticas con las que él se codeaba, "dignas de toda sospecha" como por ejemplo, Donald Trump, Bill Clinton y otras grandes personalidades del mundo político y financiero internacional.
El arresto se produce después de que la Policía de Thames Valley confirmara que estaba analizando una denuncia por el presunto intercambio de información confidencial entre el exmiembro de la realeza y el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Fíjense, en el párrafo, anterior, ya, como lo trata la policía, irrespetuosamente como exmiembro de la realeza, haciéndose eco, los funcionarios, de la injusta medida que se tomó de despojarlo como príncipe, por sus vinculaciones con los bacanales de Epstein, que como hemos dicho, asistían personas de alta reputación, lo cual no constituye un delito.
Por eso pensamos, que Andresito, no sólo, debe ser puesto en libertad, sino, que debe, nuevamente, imponérsele su categoría de príncipe, que bien se la merece por su conducta impoluta e intachable.
Si no lo hacen, pedimos a las autoridades venezolanas, que la Ley de amnistía en proyecto, tenga alcances internacionales, para cobijar al "príncipe azul", Andresito y si es posible, lo traigamos para Venezuela y como fue desalojado de su residencia real de Royal Lodge, en Windsor, le entreguemos un apartamento de la Misión Vivienda, antes que la eliminen. ¡Salve su Majestad!