El eco del Frente Popular: ¿Retórica parlamentaria o nuevo paradigma?

Sábado, 07/02/2026 06:02 AM

​La política actual parece haber entrado en un ciclo donde las palabras ya no solo describen la realidad, sino que intentan invocarla. Cuando Gabriel Rufián lanzó la piedra de un nuevo "Frente Popular" para frenar el avance de la extrema derecha, muchos lo interpretaron como un eslogan más de la factoría de comunicación parlamentaria. Sin embargo, el estruendo de esa piedra al caer ha revelado un fondo mucho más profundo: una corriente de opinión que, lejos de evaporarse, empieza a ganar adeptos en diversos sectores de la izquierda y el progresismo institucional.

​La "ilusión" a la que asistimos no nace del vacío. Se alimenta de un diagnóstico compartido por una base social que percibe las instituciones como asediadas por una ola reaccionaria global. Para este sector, la gestión administrativa ya no es suficiente; se demanda una trinchera ideológica. La propuesta ha dejado de ser una ocurrencia para convertirse en una expectativa real, una ventana que muchos ciudadanos —hartos de la ambivalencia— quieren atravesar para reencontrarse con una épica de resistencia y avance en derechos.

​Sin embargo, el éxito de una "bola de nieve" no se mide por lo rápido que rueda, sino por su capacidad para no desintegrarse al chocar con la realidad. El gran desafío de pasar de las palabras a los hechos reside en la capacidad de articular fuerzas políticas que, a menudo, se pierden en el matiz diferenciador. En el siglo XXI, un frente popular requiere la generosidad de siglas que deben decidir si priorizan su identidad particular o la supervivencia de un bloque de progreso sólido.

​Para que el "No pasarán" deje de ser un lema de movilización y se convierta en praxis política, la propuesta debe madurar hacia un programa de mínimos: blindaje de libertades civiles, políticas de vivienda ambiciosas y una estrategia que no solo hable a los ya convencidos. La ventana está abierta y la energía está ahí, pero la historia es implacable con las ilusiones que no se concretan. El liderazgo de este movimiento tiene ahora la responsabilidad de demostrar que esta iniciativa no es una táctica temporal, sino una estrategia para transformar el país.

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