Hace algunas décadas, con el desplome de la URSS y la adopción del capitalismo por parte del Estado chino, se vino abajo la bipolaridad política. El capitalismo parece haber triunfado en su confrontación con el socialismo. Lo logró por abandono del contrario. Es así como USA, convertido en el máximo poder mundial, se llena con toda la soberbia que hoy le vemos. Esa soberbia es la convicción de que nada puede ser superior a su propio ser. Por eso insisto en afirmar, cuán poco ayudó, al socialismo, el abandono de su objetivo primordial: la nueva forma de producción prevista por Marx.
Fue en esa atmósfera, de total hegemonía del capital, que los gobernantes de Rusia y de China, finalizando la última década del siglo XX, adaptándose a las nuevas circunstancias, replantearon sus objetivos para convertirse en potencias del mundo. Para ello se montaron en el vehículo del capital, buscando alcanzar el poder económico. Lo que pareció una táctica se convirtió en estrategia, conducida, en China, por el buró político del Partido y, en Rusia, asombrosamente, por Putin.
Mientras estas cosas ocurrían en esos lados del mundo, en Occidente la soberbia causaba estragos. Europa, ya en plena decadencia, se somete a la voluntad de Norteamérica. La soberbia gringa se extremó hasta lo que hoy representa Trump. Ha tomado, como nunca antes, control de Occidente, incluyendo los territorios que están al sur de ese hemisferio. Y nosotros, con todo nuestro petróleo, somos parte imprescindible de ese propósito.
El muy serio y competente analista internacional -y amigo- Sergio Rodríguez; nos ha hablado de lo que juzga como la nueva composición del poder mundial. Nos dice que no será multipolar, sino un sistema internacional de balance de poder en el futuro... el equilibrio de poder entre las potencias... que, sin dudas, son tres.
Lo grave de esta configuración, señalada descarnadamente por Sergio, es que los países de América Latina y el Caribe estamos -por razones geográficas, económicas y culturales- en el área de influencia de USA. Siendo así no tenemos más alternativas que "acordar arreglos" con ellos, si queremos evitar nuevas agresiones como la sufrida hace pocos días. O las que han sufrido durante más de 150 años -nunca lo olvidemos-: México, Nicaragua, Cuba, Puerto Rico, Dominicana, Haití, Guatemala, Honduras, Panamá, Colombia, Chile, Grenada, Ecuador, Perú, Argentina y seguramente algún otro que se me pasó.
Rusia y China tienen también sus áreas de influencia. Ellas dos, con poderosos ejércitos, con la potentísima economía china y la particularidad de ser "amigas" gracias a las torpezas de USA, pueden dificultar muchísimo los avances gringos. Aunque nada de esto impida que la maldición del capital depredador siga funcionando a todo vapor. Marx nos alertó.