En agosto de 1974 Richard Nixon, presidente republicano de los Estados Unidos, fue obligado a renunciar a su cargo por un delito de corrupción. Nixon tenía 63 años y se le ocurrió la tontería de poner micrófonos ocultos en las oficinas del partido demócrata. Hubo un soplón que lo mandó al frente y se desató un escándalo al que denominaron "watergate". Escándalo que llevó a Nixon a ser el único presidente en la historia de Estados Unidos en renuncia por delitos de corrupción.
Hoy, con asco y espanto, vemos los delitos de abusos sexuales a menores de edad cometidos por Donald Trump, Bill Clinton y compañía... y no pasa naranja.
Para graficar la cosa, es como si en un colegio el alumno Nixon hurtara de la dirección los resultados del examen y obtuviera un diez en la prueba de matemáticas. Lo descubren y lo expulsan del colegio.
Y los alumnos Trump y Clinton violaran en los baños del colegio a una niña de kínder, y como castigo los obligaran a escribir en el cuaderno: "no voy a violar a niñas de kínder en los baños de la escuela".
Esto es lo que pasa en Estados Unidos a la luz (luz de una vela por cierto) de los archivos del corrupto degenerado Jeffrey Epstein y sus cómplices.
Por mucho menos que eso a Richard Nixon lo obligaron a renunciar.
Bill Clinton fue dos veces presidente de la unión americana, a pesar de que usaba el salón oval de la Casa Blanca como hotel de lujo, donde invitaba a señoritas universitarias para trakatraka la matraka.
Donald Trump, con un extenso prontuario de abusos sexuales a menores de edad, lo premiaron con un segundo mandato y no solo eso sino que este degenerado y asesino también quería que le adjudicaran el premio Nobel de la Paz..
En los asquerosos archivos Epstein están todos: presidentes, ex presidentes, congresistas, jueces, fiscales, empresarios multimillonarios (Bill Gates por ejemplo), famosos del cine y el espectáculo; al finado Michael Jackson le tenían un delivery de niños menores de siete años.
Y como están todos, todos enchastrados en mierda pedófila, se perfuman (protegen) los unos a los otros.
Hace 51 años a un presidente de Estados Unidos llamado Richard Nixon lo echaron por menos, pero mucho menos que eso, el aberrante delito de abusar de menores de edad.