Organicemos un Congreso Anfictiónico latinoamericano, bolivariano, antiimperialista y popular

Miércoles, 14/01/2026 03:26 PM

Organicemos un Congreso Anfictiónico latinoamericano, bolivariano, antiimperialista y popular para enfrentar al neo monroísmo agresivo de Trump y los gobiernos lacayos

Hace 200 años, en 1826, el Libertador Simón Bolívar convocó en Panamá un Congreso "Anfictiónico" de los estados nacionales latinoamericanos recién independizados para defenderse de dos enemigos: la Santa Alianza europea que amenazaba esa independencia apoyando a la monarquía absolutista española y al naciente coloniaje imperialista de Estados Unidos, cuyo presidente James Monroe había dictado en 1823 su Doctrina Monroe, "América para los americanos", es decir para ellos.

Bolívar tomó el concepto "anfictionía" ("amphiktýonía") de los antiguos griegos, quienes llamaban así a una asamblea de representantes de las diversas ciudades estado de aquella península, que se reunían para resolver los problemas comunes y defenderse de enemigos externos. En su célebre Carta de Jamaica de 1815, había dicho:

"¡Que bello seria que el Ystmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los Griegos! ¡ojalá que algun dia tengamos la fortuna de instalar allí un augusto Congreso de los Representantes de las Republicas, Reynos e Ymperios á tratar y discutir sobre los altos intereses de la Paz y de la Guerra, con naciones de las otras partes del Mundo".

Culminada la independencia del continente hispanoamericano en 1825, con la liberación del Alto Perú, rebautizado Bolivia en su honor, y ante las amenazas que se cernían, entre ellas la invasión francesa que había restituido el absolutismo de Fernando VII en España y la emisión de la Doctrina Monroe, Bolívar se dio a la tarea de organizar el Congreso Anfictiónico de Panamá.

Se reunió en Panamá el Congreso Anfictiónico, entre el 22 de junio y el 15 de julio de 1826, el cual tenía el gran objetivo de crear una confederación de los pueblos iberoamericanos, desde México hasta Chile y Argentina. Brasil también fue invitado. La propuesta fue acogida por los patriotas consecuentes que en aquel tiempo dirigían las nuevas repúblicas, desde Lucas Alamán en México hasta José Cecilio Del Valle en Guatemala, O’Higgins en Chile, Lorenzo Vidaurre y José M. Pando, estuvieron por Perú; y los anfitriones colombianos, fueron Pedro Gual y Pedro Briceño Méndez.

Pero las oligarquías "antinacionales" (como las llamaría Ricaurte Soler) conspiraron desde el inicio contra la idea de la unidad latinoamericana, empezando por el vicepresidente de Colombia, Francisco de Paula Santander, que invitó a Estados Unidos, pese a las advertencias en contra de Bolívar; hasta Rivadavia, que en Buenos Aires representaba a los comerciantes supeditados a Inglaterra; así como los sectores conservadores de Chile y Perú.

Doscientos años después estamos ante un peligro semejante. Esta vez la Santa Alianza reaccionaria está encabezada por Donald Trump, que ha supeditado bajo su mano a las derechas conservadoras latinoamericanas, haciendo una actualización de la doctrina Monroe al siglo XXI, que ha denominado el Corolario Trump: por el cual pretende que todas las riquezas naturales del continente, desde Groenlandia a la Patagonia, le pertenecen a Estados Unidos.

Panamá y su canal fueron las primeras víctimas de sus amenazas, consiguiendo la sumisión completa del gobierno de José R. Mulino, que le ha entregado la restauración de tres bases militares en su territorio. Ahora, iniciando 2026, la República Bolivariana de Venezuela ha sido su siguiente víctima, sufriendo un cerco militar primero, un bombardeo después y el secuestro de su presidente legítimo, Nicolás Maduro, y su esposa, la dirigente Cilia Flores. El señor Trump se ha autoproclamado "dueño" del petróleo y las riquezas mineras del pueblo venezolano.

Pero la voracidad imperialista no se sacia. Donald Trump con el guiño cómplice de la burguesía yanqui y sus partidos "demócrata" y republicano, ahora amenaza directamente a Cuba, México y Colombia con nuevas agresiones militares si no se rinden a sus designios. Hoy, como hace doscientos años, las oligarquías conservadoras, derechistas y sumisas al imperialismo norteamericano se rinden y entregan gustosamente la soberanía, los territorios y las riquezas naturales. Tal como ha venido sucediendo desde hace dos siglos, la burguesía sumisa latinoamericana apela al bolivarismo para traicionarlo con supeditación al imperialismo, lo que se ha llamado "panamericanismo".

La mayor burla a la memoria del Libertador, Simón Bolívar, y de los próceres que lucharon por nuestra independencia, es que el gobierno panameño de José R. Mulino, el mismo que acaba de firmar un "memorando" que devuelve bases militares a Estados Unidos, que dijo que la frontera de ese país llega "hasta el Darién", y que rompió el Acuerdo de la Seda con China porque se lo ordenó el secretario de Estado Marco Rubio, ha convocado una caricatura de "Congreso Anfictiónico" en Panamá en 2026.

En esta hora de peligro, para enfrentar la renovada Doctrina Monroe por parte de Donald Trump, Latinoamérica requiere nuevamente un Congreso Anfictiónico para discutir cómo vamos a defender nuestra soberanía amenazada, nuestra independencia y nuestros recursos naturales. Pero necesitamos un Congreso Anfictiónico que represente verdaderamente a nuestros pueblos y que salga de sus entrañas, que sea consecuentemente democrático y antiimperialista. Se requiere que un conjunto de organizaciones populares lo organice, tal y como hicimos en 2015 la Cumbre de los Pueblos.

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