El primero de enero 2026 entró en efecto el mecanismo de ajuste fronterizo de carbono de la Unión Europea. Se estima que la medida genere ingresos de aproximadamente US$ 10.000 millones anuales en su primera etapa.
En esta primera etapa abarca acero, aluminio, cemento y energía. Según sus promotores, el objetivo es igualar las condiciones para los productores europeos, gravando la huella de carbono de las importaciones provenientes de países con regulaciones menos estrictas sobre emisiones de gases de efecto invernadero, provenientes de la fabricación y transporte de estos productos.
China ha amenazado con represalias, calificando la medida como una barrera arancelaria arbitraria, unilateral, ilegal, injusta y discriminatoria. Amenaza con tomar medidas compensatorias en represalia. India, Brasil e Indonesia se encuentran entre los países que han expresado críticas similares sobre esta medida.
El mecanismo de ajuste fronterizo del carbono pretende proteger a las empresas europeas por estar sometidos a estándares más estrictos para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, lo que genera costos adicionales que contribuyen a que el producto final sea menos competitivo.
En el caso del acero y el cemento el mayor competidor es China, cuyos estándares sobre emisiones de gases de efecto invernadero son menos estrictos, donde la producción de acero y cemento se fundamenta en energía proveniente principalmente del consumo de carbón mineral, y donde los precios del carbono en el mercado nacional son considerablemente más bajos.
China argumenta que los precios competitivos de su acero se deben principalmente a una mayor eficiencia en los mecanismos de producción, que la medida adoptada por la Unión Europea es ilegal, unilateral y arbitraria, que debió haber sido sometida a consideración en mecanismos internacionales de negociación sobre las emisiones de gases de efecto invernadero, como el Acuerdo de París, y que no toma en consideración las desproporcionadas responsabilidades históricas de los países miembros de la Unión Europea en la gestación del calentamiento global.
China produce más de 1.000 millones de toneladas anuales de acero, de las que 120 millones se exportaron en el 2024. Aproximadamente el 15% de las exportaciones tiene por destino a la Unión Europea.
El Ministerio de Comercio chino emitió un comunicado en el que calificó la legislación de "injusta y discriminatoria", informó Bloomberg. "Tomaremos con determinación todas las medidas necesarias para responder a cualquier restricción comercial injusta"
"El CBAM es bastante impopular entre los principales exportadores a la UE, pero ha demostrado ser eficaz para motivar a los países reticentes a fijar precios a la huella de carbono de sus productos", según el Financial Times.
China tiene su propio mercado de carbono desde 2021, y es el mayor mercado de carbono del mundo, abarcando 5.000 millones de toneladas anuales con un valor de US$ 70.000 millones de dólares anuales. En este caso, no se trata de convencerla de fijar precios a la huella de carbono de sus productos industriales, sino de competitividad. El precio por tonelada de CO2 en la Unión Europea ronda los 70 euros, mientras en China promedio los 14 dólares. El diferencial de precios podría incentivar tanto una mayor eficiencia energética en la producción de acero en China, reducir la huella de carbono sustituyendo el carbón por gas natural y aumentar al precio por tonelada de CO2 en China, para reducir la penalidad a cancelar en la UE.
En términos sencillos, el mecanismo de ajuste de la frontera de carbono pone un precio a las emisiones de dióxido de carbono generadas durante la producción de un producto. El mecanismo de ajuste fronterizo de la Unión Europea establece un valor de emisión por defecto. La diferencia entre el valor de esa emisión por unidad del producto exportado a la UE para el productor local y el producto importado debe cancelarlo el ente importador a la entrada de ese producto a la Unión Europea.
India se encuentra particularmente afectado por la introducción de este novedoso mecanismo al comercio de sus productos. Es el segundo mayor productor mundial de acero después de China (150 millones de toneladas anuales), la fabricación de acero en India se realiza en hornos alimentados con carbón. Exporta 10 millones de toneladas anuales (2024), con dos tercios de las exportaciones dirigidas la Unión Europea. Las acerías podrían cambiar a hornos de arco eléctrico, con una huella de carbono considerablemente menor si la electricidad proviene de centrales térmicas alimentadas por gas o de centrales nucleares, pero tal cambio requerirá tiempo e inversiones no previstas.
El mecanismo de ajuste tiende a restringir las exportaciones, mientras los consumidores pagan precios más altos. Este mecanismo de ajuste fronterizo a la huella de carbono de productos importados por la Unión Europea será inevitablemente confrontado como una barrera arancelaria enmascarada en argumentos ambientalistas, una intervención proteccionista, arbitraria y unilateral, contraria a los acuerdos suscritos en la Organización Mundial de Comercio. El nivel de afectación a empresas de Estados Unidos y Japón determinará si la confrontación prevista por la introducción de esta medida, sin consulta previa en el contexto de acuerdos internacionales relevantes, como la Organización Mundial de Comercio o el Acuerdo de Paris, se expande a otros países, más allá del mundo en desarrollo.
Por otra parte, la proliferación de medidas de esta naturaleza en otros mercados internacionales podría convertirse en un mecanismo de mercado que efectivamente contribuya a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y al alivio del calentamiento global. Los exportadores de productos comerciales en todo el mundo tendrán que incorporar la huella de carbono en sus portafolios corporativos y en sus perspectivas de desarrollo a largo plazo.