Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona
Strategic Culture Foundation
http://www.strategic-culture.org
Un choque diplomático de primera magnitud estalló debido a la violenta detención de la Vicecónsul-General de la India, Devyani Jobragade, en la ciudad de Nueva York hace unos días por policías norteamericanos.
El cargo en su contra es que ella de manera voluntaria incurrió en un fraude de visado al presentar una solicitud de visa para su mucama, Sangeeta Richard, la cual, se dice, contenía datos falsos e inexactos.
La diplomática hindú fue detenida en Manhattan en la vía pública en la mañana del 12 de diciembre pasado, mantenida en una celda y luego puesta en libertad luego de haber puesto una fianza de un millón de dólares y habérsele retenido su pasaporte diplomático. La audiencia del caso está pautada para este mes.
Según lo relatado por Jobragade, ella “estalló en llanto muchas veces ante la humillación de ser esposada repetidas veces, habérsele desnudado y registrado de manera invasiva, se le tomó muestras con hisopos, se le mantuvo detenida con delincuentes comunes y drogadictos, todo esto me fue infligido a pesar de señalarles reiteradas veces mi inmunidad diplomática.
Los cabilderos norteamericanos en la prensa de la India sostienen que existe una discrepancia en cuanto a la interpretación de los privilegios e inmunidades dentro de la Convención de Viena. Pero el teatro de sombras es intenso y muchos elementos oscuros permanecen sin explicación.
--Las autoridades norteamericanas mantuvieron los antecedentes de la Richard como un secreto bien guardado durante varios meses.
--Los hindúes han hecho varias gestiones durante los últimos seis meses frente al Departamento de Estado norteamericano en el sentido que existe una orden de arraigo que solicita la repatriación de Richard para encarar un juicio, pero estas gestiones han sido ignoradas.
--Finalmente, en una operación encubierta, la embajada de Estados en Nueva Dehli compró los pasajes aéreos y evacuó a los miembros de la familia de Richard hacia Estados Unidos justo un poco antes de la detención de Jobragade.
--Obviamente que la Richard se ha convertido en una “pieza valiosa” para Estados Unidos.
--Durante años, sino décadas, Estados Unidos ha tenido conocimiento que el personal doméstico de los diplomáticos hindúes emplean pasaportes diplomáticos y que es remunerado según las normas hindúes –en este caso, ingresos o ahorro por 500 dólares netos al mes, más los pasajes aéreos hasta Nueva York durante sus vacaciones, atención médica general, habitación y pensión en las instalaciones diplomáticas, todo sufragado por el gobierno hindú.
Estas normas son bien conocidas por la embajada norteamericana y en realidad están muy por encima de la calidad de vida de decenas de millones de norteamericanos, blancos y negros. No obstante la disputa se ha precipitado.
--El despreciable y bárbaro tratamiento al que fue sometida Jobragade está lejos de toda proporción con el supuesto delito del que se le acusa.
--Washington incluso arriesgó poner en evidencia la notoria asimetría entre los impecables privilegios diplomáticos e inmunidades que disfruta el personal consular norteamericano destacado en la India al plantear de manera engañosa que la Convención de Viena no brinda inmunidad a los diplomáticos hindúes destacados en el consulado de Nueva York. A todas vistas, el caso de Jobragade es una cuestión de alto vuelo.
A todas vistas, la inteligencia norteamericana ha manipulado el caso y el Departamento de Estado ha jugado un papel secundario como “fachada”. De hecho, la Secretaria de Asuntos Exteriores de la India, Sujatha Singh, estaba haciendo consultas en el Departamento de Estado en Washington cuando se estaba montando en Manhattan la operación contra Jabragade, pero no fue informada.
Aun con todo esto, resulta inevitable la impresión en el sentido que Washington inició el asqueroso conflicto diplomático con el objeto de desviar la atención del paradero de la Richard como tal. En verdad, el discurso contrariamente ha tomado entre un carácter intelectual girando en torno a la mística de la Convención de Viena o problemas escabrosos tales como el estilo de vida de los diplomáticos hindúes en general, sus capacidades para ser humildes o de comportamiento “no feudal”, etc. Por otra parte, se dice que la embajada norteamericana en Nueva Dehli está haciendo un excelente trabajo en los medios.
Tal como se esperaba, Nueva Dehli concentró sus esfuerzos en primera instancia en conseguir que las autoridades norteamericanas eliminaran los cargos contra Jobragade. No obstante, Estados Unidos esperaba un “trato” que consistiría en cerrar el caso criminal contra Jobragade a condición de no tener que entregar a Richard a las autoridades hindúes. En el fondo se trata de darle “inmunidad” a Richard para que no sea interrogada por las agencias hindúes de seguridad.
¿Por qué tanta paranoia? La lectura en Nueva Dehli es que la Richard, en connivencia con los agentes norteamericanos entramparon a la diplomática hindú. En realidad no se necesita mucho ingenio para descifrar el teatro de sombras del espionaje. Las revelaciones de Edward Snowden indican que la seguridad de los diplomáticos hindúes y de las instalaciones consulares ha sido total y completamente penetrada por parte de la inteligencia norteamericana. El punto es que la Richard trabajaba como mucama en la residencia hindú en Nueva York donde viven los diplomáticos hindúes destacados en el consulado y en las misiones permanentes ante la ONU.
Por otra parte, Nueva Dehli tradicionalmente ha adoptado una actitud relajada hacia el establecimiento diplomático norteamericano. Actualmente, ha comenzado a hablar de reciprocidad. Nueva Dehli podría llevar antes los tribunales a docenas de diplomáticos norteamericanos destacados en la India por flagrantes infracciones a las leyes hindúes. Por ejemplo, los parientes de los diplomáticos norteamericanos consiguen buenos empleos en la India sin tener permiso para trabajar en el país de parte del Ministerio de Relaciones Exteriores, como se espera que lo hagan y ni siquiera pagan el impuesto sobre la renta. La embajada y los consulados norteamericanos en la India emplean personal local y les pagan salarios muy por debajo de lo prescrito en las normas norteamericanas.
En todo caso, será inevitable en algún momento un desenlace diplomático a la reyerta. Pero el problema de fondo continúa, es decir, ha habido en los últimos años una penetración generalizada de la India por parte de la inteligencia norteamericana. Además, una actitud de abulia se ha desarrollado en general en las elites de la India frente a la fama que tiene Estados Unidos de subvertir a otros países. Incluso gente medianamente inteligente es crédula y se dejan llevar por interpretaciones esotéricas sobre la Convención de Viena, la inmunidad diplomática y justifican lo que sucedió.
Sin embargo, la parte positiva es que una mucama haya sacudido las relaciones entre la India y Estados Unidos. Lo sucedido recientemente sacó a la superficie el estado de la situación en las relaciones entre la India y Estados Unidos, aunque solo sea retóricamente, ha sido saludada como “definitoria de la asociación durante el siglo XXI.”
La retórica neoconservadora se está debilitando. Resumiendo, la reticencia de la India de ser parte de la estrategia norteamericana para el reequilibrio en Asia irrita a Estados Unidos además que el mercado hindú no ha generado masivas oportunidades de negocio para las compañías norteamericanas, contrariando las esperanzas de Washington. Así mismo, la India se siente frustrada ya que las grandes esperanzas estimuladas por el acuerdo nuclear del año 2008 entre la India y Estados Unidos se han esfumado.
No obstante, no es mucho lo que cambiará en la alquimia de las relaciones entre la India y Estados Unidos. Al margen de la retórica, se trata de una relación de carácter transaccional donde ambos lados hicieron sus manipulaciones.
Irónicamente, en medio de la actual reyerta diplomática la India y Estados Unidos firmaron recientemente otro mega acuerdo para la defensa para el suministro adicional de seis transportes aéreos C-130 “Super Hercules”.
La India está consciente que los norteamericanos se ganarán unos cuantos millones de dólares por concepto de este acuerdo que alcanza la cantidad de 1,01 mil millones de dólares, pero entonces, la India aparentemente necesita este impresionante producto para la modernización de sus fuerzas armadas y está dispuesta a pagar el precio.
Del mismo modo, los norteamericanos están ansiosos esperando las órdenes de la India por un número de obuses ultra livianos M-177, helicópteros de ataque Apache, helicópteros pesados Chinook y aviones para el patrullaje marítimo P8I. Todo este paquete, alcanza a la bonita suma de 4,3 mil millones de dólares. Estos contratos se han firmado fuera del ámbito licitatorio global, sin llamar a ofertas competitivas y valen su peso en oro.
Demás está decir que Estados Unidos está ansioso por superar el incidente. Lo mismo para las elites hindúes ya que para ellas la vida sin Estados Unidos es impensable. Un columnista del periódico Times of India, escribió días atrás que la comunidad de expatriados hindúes en Estados Unidos está muy molesta con la Jobragade. Todo eso es plausible. La mayoría de los no residentes hindúes en Estados Unidos provienen de las castas superiores de la sociedad hindú y gozan de amplio parentesco social con las elites en Nueva Dehli. (Jobragade es una mujer Dalit de la India, es decir, es una intocable, una paria).
Por otra parte, Estados Unidos de manera efectiva influye en el denominado Foro de los Gerentes Generales el cual involucra a poderosas figuras dentro de la industria corporativa de la India, y son accionistas dentro de la sociedad hindú-norteamericana.
El expediente de la Richard es el tercer ejemplo evidente que ha visto la luz en los años recientes con respecto al intenso espionaje norteamericano en la India. Los primeros dos han sido barridos bajo la alfombra con exquisita facilidad gracias a intervenciones políticas. En cambio al expediente de la Richard se le estuvo prestando atención desde los tiempos de la visita del Primer Ministro Manmohan Singh a Estados Unido el pasado mes de septiembre. Es evidente que nadie en la burocracia hindú tuvo las agallas para alterar la definición de la relación de la India con Estados Unidos como la asociación del siglo XXi.
Nota.- Sus comentarios y opiniones acerca de este artículo serán bienvenidos en