Felipe Mujica: "La unidad de la oposición no puede depender de Trump"

Viernes, 23/01/2026 06:30 AM

Felipe Mujica, preesidente del MAS
Credito: C.punto
23-01-26.-En Venezuela no hay quien se fastidie. Los hechos lo confirman, afirma Felipe Mujica. El secretario general del Movimiento Al Socialismo (MAS) advierte sobre la complejidad del momento para el país por cosas que no se hicieron y porque en la madrugada del 3 de enero las cosas cambiaron drásticamente.

«El gobierno debía tomar un conjunto de decisiones que nunca tomó. Se le habló de los presos políticos, se le habló de la economía, se le habló del tema social y de la posibilidad del diálogo, y todo eso fue paulatinamente fracasando sin que el gobierno le prestara atención», rememora. Además, «la no aplicación del mecanismo de alternabilidad agravó las cosas». También se le dijo claramente «que había que resolver el tema social», buscar un mecanismo como el de España tras el franquismo «que garantizaba la amnistía para lado y lado».

-¿Necesitamos una amnistía para lado y lado?

-Claro. Necesitamos una ley de reconciliación que permita, mediante la amnistía y el diálogo, resolver todos los problemas que en esa materia existan, y volver a crear la reconciliación, el encuentro entre los venezolanos, que en este momento es decisivo. Unos dicen que todo debe ser resuelto a través del presidente norteamericano; otros, que debe ser resuelto por chinos, cubanos o japoneses. Pero en definitiva es que los venezolanos seamos los que resolvamos nuestros problemas.

-No lo hemos podido hacer. ¿Qué va a ser diferente ahora?

-En vista de la terrible situación que vivimos, que se produjo la invasión al país y todo lo que vimos que ocurrió, se ha replanteado la necesidad de reconstruir los escenarios que no se reconstruyeron.

-¿Cómo se reconstruyen los espacios de diálogo?

-Ese espacio debe ser construido entre todos los sectores de la sociedad venezolana. El gobierno tiene una gran responsabilidad en eso, porque tiene que asumir que no puede seguir tomando las decisiones que les parezcan buenas. Están planteando leyes para el sector petrolero, lo electoral, la economía, y es posible que esas leyes sean buenas, pero ¿qué es lo conveniente? Que sean discutidas previamente para poder construir el consenso en torno a esas leyes.

-¿Hay condiciones para eso?

-Estamos en presencia de una situación en la que no es posible cerrar puertas teniendo una actitud negativa. Creo que hay que ser optimista, hay que insistir en lo que está pasando y, como ha ocurrido en otros procesos, no cometer el error de llamar esto transición. Esto no es una transición.

-¿Por qué no es una transición?

-Porque no hay una transición que pueda ser planificada previamente. Las transiciones se van dando, y en la medida en que van ocurriendo, una vez que culminan los procesos es que se sabe cómo se hicieron.

-Si no es una transición, ¿qué estamos viviendo?

-Una oportunidad para los cambios en términos sociales, económicos y políticos. En la medida en que esos cambios se van dando se van generando las condiciones para que el proceso culmine en una etapa que pueda ser conceptualizada como transición.

-¿Qué debería hacer el sector que lidera María Corina Machado?

-Ojalá los sectores de la oposición, no solo el de María Corina, comprendiéramos claramente que se trata de buscar el acuerdo básico para poder actuar ante el gobierno con criterios unitarios y consensuados, para que el gobierno no siga haciendo lo que en el pasado hizo hasta la saciedad, que era tratar a la oposición como 15 o 30 grupos distintos y haciendo lo que le da la gana. Y la oposición, equivocándose. Lo básico para los sectores opositores es identificar una oportunidad, que esa oportunidad debe ser construida sobre la base de la unidad, y a pesar de que mucha gente habla del milagro, ese milagro debe producirse como en el caso chileno.


Mujica refresca que la oposición chilena al régimen de Pinochet se descalificaba entre sí, pero el expresidente venezolano Carlos Andrés Pérez y el exsenador chileno Aniceto Rodríguez buscaron que esos factores se reunieran en Venezuela para dialogar «y de allí salió la Concertación» que se enfrentó electoralmente al pinochetismo.

-¿Quién sería el Pérez de ahora?

-Puede ser cualquiera. A lo mejor todavía no se ha entendido la responsabilidad. Recuerda que los chilenos pasaron 18 años, y aquí tenemos más. Puede ser que aparezca en cualquier momento alguien que convoque un encuentro. Ya hay reuniones en Venezuela y eso puede caminar hacia allá.

El secretario general del MAS habla de Nelson Mandela, de las grandes anécdotas y de la letra menuda que rodea al líder de la transición en Sudáfrica.

-¿Tenemos la estatura para algo así?

-¿Por qué no la vamos a tener? No se ha visto, pero podemos tenerla. Cuando cayó Pérez Jiménez aquí apareció Larrazábal. ¿Y quién era Larrazábal? ¿No era perezjimenista? ¿Y no sirvió para que volvieran los venezolanos, para retomar la lucha democrática, para que se acabara la represión. Nosotros tenemos experiencias de cosas que han operado. ¿Dónde comienza la política y el diálogo? Con los orangutanes, que empezaron a ver cómo ponerse de acuerdo. De los orangutanes a esta época ha pasado mucho. Si ellos pudieron, ¿por qué no vamos a poder nosotros?

«La unidad de la oposición no puede depender de Trump. Es un problema de nosotros», aseveró. «Sabe todo el mundo que este gobierno es minoría, que una mayoría de venezolanos queremos una solución pacífica que permita que entre todos encontremos una salida. Que haya unidad de la oposición no depende del gobierno ni de Trump, depende de la oposición». Y eso pasa por dejar atrás todo lo que se ha hecho y dicho.

«Hoy es evidente que hay una posibilidad muy grande de rectificar todo, y eso no depende de gobierno norteamericano, del gobierno venezolano ni de un factor de la oposición. El que haya unidad de los sectores que estamos apostando por una solución pacífica y electoral depende de los que estamos allí, y eso hay que irlo construyendo. No es fácil. Eso tiene un proceso, como todo proceso político. Nadie iba a imaginarse que la salida se daría como se dio, y se dio, desde mi punto de vista, de la manera más terrible de todas», argumenta.

-¿Qué debería hacer Delcy Rodríguez, con la figura de presidenta encargada?

-Le corresponde rectificar y corregir los errores que en veintitantos años de gobierno chavista se han cometido. Es lo primero que hay que hacer. Si están en disposición de corregir, se van a encontrar con una parte grande del país que ha planteado esa rectificación.

-¿Qué esperaría de María Corina Machado?

-Ojalá ella rectificara también y viera que en Venezuela las cosas hay que hacerlas de manera distinta a como hasta ahora las ha planteado. Es necesario que se busque una salida pacífica, democrática, negociada, que permita que haya alternativas electorales; y que se entienda que las cosas tienen que ir más allá de lo que ella represente.

-¿Las dos deben rectificar?

-Aquí tenemos que rectificar todos. La oposición debe rectificar también. La sociedad debe entender que estamos frente a un cambio en pleno desarrollo, y debemos producir las rectificaciones necesarias en las decisiones políticas, valoraciones y conductas. La mayoría de los venezolanos debe acompañar lo que se considere positivo, en la búsqueda de construir las decisiones finales y llegar a lo que la historia ojalá pueda reconocer, que es un proceso de transición.


-¿Hay que pensar en el escenario electoral? ¿En cuánto tiempo?


-Hay que pensar en un escenario en el que se recupere la democracia mediante elecciones garantizadas por los organismos electorales, en que se restituyan de manera plural las instituciones públicas; que haya representación proporcional de acuerdo con el voto que los ciudadanos emitan. Hay que garantizar que ese ejercicio democrático permita que los partidos políticos recuperen sus escenarios naturales, que ejerzan su trabajo sin limitaciones.

-Entonces no hay elecciones en lo inmediato.

-El cuando hay elecciones hay que irlo viendo en relación con lo que vaya ocurriendo. De acuerdo con las disposiciones legales, tenemos una presidencia encargada con un lapso de 90 días; puede haber una prórroga de 90 días más, y después de eso queda un espacio para que la Asamblea Nacional decida si todavía hay un espacio para la ausencia temporal. Es evidente que la ausencia ante la cual estamos puede ser infinita o puede ser corta. No sabemos. Eso depende de lo que se decida en Estados Unidos. Puede pasar cualquier cosa porque son hechos políticos. Así como se lo llevaron pueden decir que lo regresan, o que lo envían a un tercer país. Todo eso puede pasar desde el punto de vista de la especulación política.

-¿No ve un escenario electoral inmediato?

-Veo un escenario electoral en un año y medio o dos. Los primeros 90 días, los segundos 90 días, una prórroga de la Asamblea y eso permitiría ir a un proceso electoral con un nuevo CNE, que es imprescindible. Que la pauta política vaya dando de qué manera se avanza.

-¿Puede ser la AN el espacio para construir ese diálogo?

-Lo principal es que la AN tiene un nombre que es Parlamento. Es un instrumento para parlamentar, para construir consensos. Pero eso no puede darse sobre la base de construir el consenso con la mayoría en la Asamblea, porque la mayoría en la Asamblea viene nada por una serie de observaciones y la representación proporcional es un tema básico. El problema no es la mayoría, sino la construcción de consensos que permita que lo que se vaya a aprobar no sea porque «tengo tantos más que tú», porque es sería el mismo escenario que ya conocemos. Se trata de convertir la Asamblea en un Parlamento verdadero, con respeto por la diversidad de opiniones, y que de allí vaya surgiendo un camino. El mejor escenario de diálogo fue el de 2003, después del Carmonazo, coordinado por César Gaviria, que pudo discutir ampliamente una serie de proposiciones que contaron con consenso. Se hizo el referéndum a Chávez con el resultado de que Chávez lo ganó. Pero se hizo un debate plural, como el que se debería hacer ahorita. ¿Una opción para el gobierno? Constituir una mesa, un grupo de diálogo, una conferencia de diálogo, que apruebe una agenda, y en la agenda están los temas económico, político, la reconciliación, la amnistía, los puntos que sean necesarios. Y ese grupo se faja a discutir, a armar todo eso, y pueden salir proposiciones que vayan a la Asamblea.

-¿Hay voluntad política para eso?

-En eso hay que insistir. El gobierno debe enmendar sus errores, y uno de sus errores ha sido desconocer a una parte importante del país a la que nunca le ha hecho caso con esa frase «no volverán». Eso tiene que cambiar. Si el gobierno norteamericano trabaja como asesor se puede lograr que los puntos de acuerdo de los venezolanos los construyamos en un diálogo plural.

-¿Qué garantías necesita el chavismo?

-Las democráticas. Simplemente que no va a ser perseguido nadie, que no habrá procesos de aniquilamiento político o que te tienes que ir del país. Aquí ocurrió con el perezjimenizmo, en Chile ocurrió con el pinochetismo. ¿Qué hicieron los españoles con la transición española? Tuvieron que encontrarse. Uno de los protagonistas del encuentro fue Santiago Carrillo, secretario general del Partido Comunista, quien se consiguió en la ruta con Adolfo Suárez, y después, la incorporación de Felipe González. El «destape español», como se conoció, fue destape político, electoral, sexual. Y el destape fue promovido y armado entre Adolfo Suárez y la oposición, y después Felipe González ganó el proceso electoral. Cuando se murió Franco nadie pensó que lo que vendría era eso. Aquí en Venezuela no debemos ser pesimistas ni hacer pronósticos de «gato negro» de que no va a pasar. Simple y llanamente hay que jugar a la política. Desde que los orangutanes juegan a la política hay posibilidad de diálogo. La tarea en Venezuela no es fácil, porque venimos de conductas negativas de lado y lado, con una mayor responsabilidad del gobierno. Pero eso hay que dejarlo atrás, cerrar los retrovisores y que veamos por el parabrisas.

Nota leída aproximadamente 746 veces.

Las noticias más leídas: