Estoy seguro que la mayoría de los presidentes están en un ayuno permanente en materia de filosofía. Es decir, muchos de ellos desconocen y tampoco les incumbe las doctrinas filosóficas más conocidas en el mundo occidental, tales como el aristotelismo, el platonismo, epicureísmo, estoicismo, kantismo, positivismo, marxismo y existencialismo, entre algunas. Estas son el cúmulo de ideas que buscan solucionar problemas ideológicos como lo relativo a la verdad, el sentido de la vida, la manera de actuar lo los humanos, la metafísica, la realidad, la cosmología, la ontología, la epistemología, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Mucho menos aquellos tendrán un mínimo de idea sobre las doctrinas más conocidas en el mundo oriental como en confucianismo, taoísmo, budismo, mohismo, zoroastrismo, jainismo…Lo mismo se puede comentar sobre la ignorancia generalizada sobre el pensamiento de hombres como Platón, Aristóteles, Heráclito, Parménides, Kant, Marx, Nietzsche, Comte, Locke, Hume, Hegel, Heidegger… entre tantos de los ilustrados del orbe occidental. Y mucho menos conocen de la ideología de Confucio, Menzo, Laozi, Al-Kandi, Al-Farabi, Avicena, Averroes entre los eruditos que nacieron por la zona por donde nace el Sol y nos legaron otra forma de interpretar el mundo.
Lo anterior me permite concluir que parece, que tanto la filosofía como estar al corriente de aquellos ilustrados que nos transmitieron su forma de pensar y de interpretar el mundo no son necesarios para que los Jefes de Estado lleven a cabo sus actos de gobierno. Además, si los gobernantes han demostrado que son unos ignorantes de las ciencias sociales como Filosofía, Sociología, Economía, Antropología, Ciencias Políticas, Historiografía, ciencias vinculadas con el comportamiento humano y la sociedad en general, entonces me pregunto ¿Cuáles serían los requisitos académicos para optar por el cargo de la presidencia de una nación?
No imagino a un aberrado como el chabacano Donald Trump evocando algún aforismo de Platón, de Parménides o Confucio para recordar un embarazo referido a un conflicto social. De acuerdo con la forma ramplona de comportarse este pederasta en labores de presidente, me da la impresión que nunca en su vida ha leído un solo libro y tal como él, otros Jefes de Estados. No me queda duda que personajes semejantes al rubicundo Trump apelan al Pragmatismo, una corriente filosófica estadounidense que surgió a raíz de las ideas de Charles S. Peirce a finales del siglo XIX. Tal disciplina busca las consecuencias prácticas del pensamiento y pone el criterio de verdad en su eficacia y valor para la vida, es decir da preferencia a lo práctico, a lo útil. Esta forma de interpretar la doctrina le fue muy ventajosa al capitalismo. Favorable para los dueños del dinero.
La mayoría de los presidentes del sector occidental del planeta son pragmáticos, individuos que utilizan el criterio de utilidad práctica, identifican lo verdadero con lo útil para un sector muy pequeño de la sociedad, a la cual, por lo general pertenecen, la élite de los poderosos. Modernamente existen tres tendencias doctrinas económico-social-político para que los Jefes de Estados administren o malversen los patrimonios de una nación, estas son: el Colectivismo, el Corporativismo y el Cooperativismo.
El Colectivismo es la doctrina que propone un sistema económico, político y social donde los medios de producción deben estar en manos del Estado o de la comunidad, es decir, deben ser bienes comunes. Esta corriente de pensamiento implica, por lo tanto, que la distribución de bienes y servicios debe ser controlada desde el poder central. Viéndolo desde un punto de vista más amplio, como posición moral y filosófica, en el colectivismo prevalece el bienestar del grupo, en contraposición con los intereses de un individuo.
Lo contrario al colectivismo es el individualismo. Este último otorga más importancia a los intereses y deseos de una persona, poniéndolos por encima de cualquier orden social o estatal impuesto. En algunos casos esta doctrina tiende a suprimir la propiedad particular, transferirla a una colectividad y confiar al Estado la distribución de la riqueza. Un ejemplo del colectivismo se tuvo en España, referida principalmente a movimientos históricos, cuando grupos humanos promovieron la propiedad colectiva de tierras y medios de producción, especialmente en el ámbito agrario y laboral. Su desarrollo más significativo se demostró durante la Guerra Civil Española (1936-1039), cuando miles de campesinos y obreros impulsados por anarquistas y sindicatos como la CNT, organizaron colectividades agrarias e industriales en gran parte de la España republicana.
A raíz de la revolución industrial, una vez aniquilado el latifundismo, surgen empresas que con el tiempo se convierten en poderosas corporaciones. Una corporación es una persona jurídica constituida por personas físicas, compañías u otras personas jurídicas, con el fin de cumplir un objetivo común, ya sea económico, social, científico o de otro tipo. Pasado el tiempo la agrupación de estas instituciones derivó en lo que se conoce como Corporativismo. Esta es la doctrina política, económica y social tiene su origen en la creación de corporaciones profesionales que agrupan trabajadores y empresarios, surge en Europa a mediados del siglo XIX como alternativa al liberalismo y al socialismo. Se caracteriza por la defensa a ultranza de los intereses del grupo empresarial, incluso a costa de otros, es decir, el individualismo o los intereses de un grupo está por encima del entorno social, sin tener en cuenta ni la justicia ni las implicaciones o perjuicios que puedan causar a terceros.
Desde su creación hasta el siglo XXI el corporativismo ha pasado, como lo registra la historia, por diversas facetas, pero hoy está ligado a las corrientes políticas, tanto del fascismo como al liberalismo, afín a intereses sectarios. Sin embargo, está presente en formas adaptadas a negociación colectiva y gobernanza corporativa en la economía global. Esto les permitió alcanzar cierto poder como para intervenir en las decisiones tomadas por gobiernos nacionales y por organismos internacionales, solo para defender los intereses del grupo que dirige la corporación, bien sea financiera, industrial, agraria, tecnológica, farmacéuticas, comunicaciones, fabricantes de armas, entre tantas.
Recién son notables las intervenciones de las poderosas corporaciones en la política nacional, haciendo “lobby” para influir en los políticos (presidentes y paramentos) o poderes públicos en favor de intereses determinados, para tal fin utilizan “coimas” o sobornos para lograr sus objetivos. Por estas vías las poderosas corporaciones logran obtener jugosos contratos que benefician tanto a la corporación como al funcionario corrupto. Al final, son estas instituciones poderosas dirigidas ejecutivos depravados los responsables de contaminación de las aguas, aire y tierra producto de inmundicias emanadas de sus industrias; del calentamiento global; de la inflación; del desempleo; de la escasez de productos; de los bajos salarios; del ascenso al poder de políticos corruptos a quienes las corporaciones le financian la campaña electoral; de las epidemias, dado la fabricación de virus elaborados en laboratorios; de las guerras, consecuencia de la necesidades de conflictos para vender artilugios letales; de la miseria de los pueblos; de los monopolios; entre tantos males que agobian a la humanidad.
El mejor ejemplo del gobierno de las poderosas corporaciones es el gobierno de EEUU, estas son las que mandan, estas son las que deciden cuál será el presidente, gobernador, alcalde, senador, diputados, dado que son estas las que financian las campañas electorales y ponen a la disposición de un candidato toda la maquinaria de comunicación para hacer campaña por un determinado aspirante. Son las corporaciones las que deciden sobre la comida, la vestimenta, la medicina, la música, la película, la droga…que consume el estadounidense. Son las funestas corporaciones las que hacen del gobierno de EEUU un narco estado, ya que son las que tienen el control del dinero para comprar la droga, para almacenarla, distribuirla y para recoger en sus bancos el producto de la venta de drogas por lavar los dólares en sus entidades financieras. Son las nefastas corporaciones las que están detrás del negocio de chantaje político, del delito sexual referido al tráfico menores, lavado de dinero de Jeffrey Epstein, todos vinculados con las élites económicas de los cinco continentes y, sobre todo, los relacionados a los gobiernos neoliberales.
El mejor representante del cooperativismo es el pederasta Donald Trump, un autoritario que gobierna según los lineamientos de las poderosos corporaciones, entre estas las petroleras y los fabricantes de armas, que le financiaron las dos campañas electorales y hoy lo impulsa el desarrollo de guerras contras Venezuela, Irán, Palestina, Nigeria, Yemen, Siria y otras tantas. Es la forma de corresponder el presidente de EEUU a quienes verdaderamente mandan en EEUU, es decir las poderosas corporaciones. Es el corporativismo, muy emparentado al neoliberalismo y al capitalismo mundial.
El Cooperativismo es un movimiento social y doctrina basado en valores y principios de solidaridad, igualdad y equidad que promueve la cooperación entre sus integrantes en el ámbito económico y social como medio para satisfacer necesidades comunes, mejorar la calidad de vida y lograr beneficios colectivos. Se basa en la organización voluntaria de personas quienes se unen para formar cooperativas, asociaciones autónomas de propiedad conjunta y gestión democrática, cuyo objetivo principal no es obtener lucro, sino resolver necesidades económicas, sociales y culturales de sus miembros.
En la zona de los incas y en Venezuela el Cooperativismo es de vieja data, se remontan a las a las comunidades indígenas, donde se practicaba el trabajo y la propiedad colectiva. La primera cooperativa formal se estableció en 1890 en Chiguará estado Mérida y la primera ley de cooperativas se promulgó en 1910. El cooperativismo es la punta de lanza del Gobierno Bolivariano que lo promovió, reconociendo a las cooperativas como pilar de la Economía Social, participación democrática y la descentralización. Además de las cooperativas, hacen vida en diversos sectores sociales la comuna y los colectivos, siendo estas herramientas claves para la inclusión económica de sectores vulnerables cuyo objetivo es la consolidación de una verdadera cultura de asociación, autogestión y solidaridad. Una nueva concepción de la democracia participativa y protagónica que apunta hacia la creación del estado comunal.
Las aciagas corporaciones esclavizan al trabajador sobre la base de un sueldo miserable, quizás por esto el escritor anarquista ruso Alexander Berkman tuvo razón cuando expresó: “El capitalismo no es libertad. Te roba y te hace esclavo del salario”. Lee que algo queda.