Tres fases del desarrollo capitalista, Del imperialismo leninista al feudo-capitalismo (1900-2026)

Sábado, 21/02/2026 05:51 AM

Habiendo recorrido ya una buena parte del siglo xxi, creo que es preciso recapitular un poco sobre los conceptos que hemos utilizado para enlozar nuestro camino por él y por el siglo xx anterior. Uno de esos conceptos ha sido el capitalismo y el otro el imperialismo. La lucha contra ellos ha servido de bandera a las naciones en su deseo de libertad y progreso, con mucha pasión y muy poco éxito. Una de las causas de estos resultados ha sido el poco dinamismo teórico e investigativo que ha guiado las luchas populares, más apoyadas en la personalidad e intuición de sus líderes que en planteamientos teóricamente fundados, que permitan identificar el terreno por el cual se está transitando. Demás está decir que sin teoría revolucionaria la práctica revolucionaria es más difícil.

Pero creo que para comprender el dominio del poder actual, es imperativo abandonar la rigidez de las categorías estáticas y observar la historia como un proceso que como tal está en cambio permanente que se ha modificado mucho. El siglo XX y lo que va del XXI no pueden leerse bajo un solo concepto de imperialismo; por el contrario, considero que el sistema ha atravesado tres etapas dialécticas claramente diferenciadas que responden a las necesidades materiales y tecnológicas de cada época durante el siglo. La primera de ellas, es la etapa leninista que el denomino el imperialismo fase superior del capitalismo, implicando que ya este sistema se encontraba en su final. 

Este concepto y los elementos que en él se describen dominaron la escena global hasta 1945. Fue la era de la competencia inter-imperialista, un periodo de fractura donde diversas potencias europeas, junto a un Japón emergente, chocaban violentamente por el reparto del mundo colonial. En este estadio, el conflicto era horizontal por decirlo de alguna manera gráfica, imperios contra imperios luchando por mercados físicos y recursos territoriales, una dinámica que condujo inevitablemente a dos conflagraciones mundiales que desangraron el viejo orden. También se dio un desarrollo de instituciones internacionales imperialistas con la Sociedad de Naciones 1919; Corte Permanente de Justicia Internacional (1922); OIT, 1919; el FMI y el Banco Mundial (1944) y al filo de dos etapas la Organización de las Naciones Unidas (1945). 

En ese período se desarrollaron 2 guerras mundiales por lo que sus vaticinios leninistas parecían correctos. Sin embargo hubo cambios fundamentales en las relaciones interimperialistas de las antiguas noblezas europeas que sobrevivieron pero desapareció el predominio del Imperio Ingles pero se mantuvo vigente como estructura feudal con la Commonwealth (1949) y su dominio que sobrevive. 

Pero en 1945 con la capitulación de las potencias del Eje y el debilitamiento de los imperios coloniales tradicionales como Inglaterra y Francia, Estados Unidos emergió no como un competidor más, sino como el dominador absoluto de las relaciones inter imperialistas iniciándose una segunda etapa de esa etapa superior del capitalismo, bajo otra modalidad pero el mismo empeño de dominar y explotar a las naciones más débiles. El año 1945 marca el fin de esta primera etapa y el nacimiento de una síntesis superior, el imperialismo de hegemonía unipolar dominado por Estados Unidos y la desaparición de la democracia como búsqueda real política. 

Esta segunda etapa, que se extendió aproximadamente hasta el año 2000, fue moldeada por la existencia de la Unión Soviética. El  enemigo ideológico obligó al capitalismo a disfrazarse de liberalismo democrático, y viejos imperios y noblezas como Japón, Inglaterra, Países Bajos, sus semi colonias como Canadá, Australia, se disfrazaron hasta hoy de risibles “democracias” y aceptadas como tal.  

Se implementó el Plan Marshall, para consolidar las economías sin mencionar la democracia, lo que permitió cierto desarrollo industrial aunque se ocultó el gran apoyo que la URSS ofreció a Europa. Aquí, el imperialismo se volvió institucional y se apoyó en el mobiliario de instituciones nacidas en la etapa anterior, para administrar una "paz" bajo mando estadounidense. 

La confrontación ya no es entre imperios capitalistas, sino una lucha vertical y sistémica contra un modelo alternativo. Mientras la URSS existió, Europa gozó de paz, renta y bienestar. Hoy, bajo el dominio de Estados Unidos, Europa es sacrificada en el altar de la guerra.

Hacia el año 2000, con la era digital y la hegemonía del capital financiero-tecnológico, dominio total financiero de Estados Unidos, entramos en una tercera etapa, el feudo-capitalismo.

Tras la disolución de la URSS, el sistema fue perdiendo la necesidad de mantener su máscara liberal, una de sus características centrales hoy.  El imperialismo abandona su pretensión de desarrollo global y toma una lógica de explotación directa con vasallaje. Sin un rival ideológico que lo obligue a seducir a las masas, el centro feudalista del poder con el nodo estadounidense, influido por el Constitucionalismo feudal inglés del siglo X, asume un papel terrateniente sobre la infraestructura política y militar del planeta

Esta evolución nos muestra que no estamos ante una crisis del imperialismo leninista, sino ante su transformación total. Rusia y China sin embargo se les ve como interpretando al mundo con las características de la primera etapa leninista que señalamos y no ven que solo la unión las hará libres. Y las luchas populares no pueden llegar al éxito pleno pues utilizan conceptos e interpretaciones históricas no soportadas por hechos actuales. ¿Si no conoces al enemigo como lo vences? Todos deben superar el desfase entre el momento político y el marco teórico.

Si en la primera etapa se luchaba por colonias y en la segunda por zonas de influencia ideológica, en esta tercera etapa se lucha por la propiedad territorial y control de los recursos nacionales, como quieren hacer en Venezuela quijotesca rompedora de vasallajes, y convirtiendo a las instituciones internacionales en despachos descarados de gestión semifeudales.

Reconocer esta transición es fundamental para entender que el orden liberal no está siendo atacado desde fuera, sino que está siendo modificado desde dentro por sus propios creadores. Por los antiguos reinos e imperios quienes dominan con la dirección de Estados Unidos, mantenido la estructura feudal y preservan su predominio en un mundo donde la democracia y la libertad no es un objetivo.

 

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