Rastros del Tiempo (CLXXXII)

El Manifiesto de Cartagena: Legado y Vigencia en América Latina

Jueves, 19/02/2026 05:17 AM

El Manifiesto de Cartagena, redactado por Simón Bolívar el 15 de diciembre de 1812, constituye el primer gran documento político del Libertador y una de las piezas analíticas más lúcidas de la historia hispanoamericana. Escrito en un momento de profunda crisis personal y política, este documento no solo buscaba explicar el colapso de la Primera República de Venezuela, sino que sentó las bases de un pensamiento estratégico, que guiaría las campañas de independencia posteriores. A través de una severa crítica al idealismo político y a la desorganización militar, Bolívar trazó una hoja de ruta para la supervivencia de las nuevas naciones, cuyas advertencias sobre la desunión y la debilidad institucional, conservan una vigencia sorprendente en la América Latina contemporánea.

El origen del Manifiesto se sitúa en el exilio de Bolívar en Cartagena de Indias, tras la capitulación de Francisco de Miranda y la caída de la Primera República de Venezuela, ante las fuerzas realistas de Domingo de Monteverde. Bolívar, presentándose como un "hijo de la infeliz Caracas", llegó a la Nueva Granada (actual Colombia), con la urgencia de advertir a sus vecinos sobre los errores que llevaron a la ruina de su patria. La situación en 1812 era crítica: las recién independizadas provincias americanas, se debatían entre el entusiasmo revolucionario y la incapacidad de sostener un orden estable, enfrentando una contraofensiva española, que amenazaba con restaurar el régimen colonial en todo el continente.

La sustancia política del Manifiesto, es una crítica devastadora al sistema federal, adoptado por Venezuela en 1811. Bolívar argumentaba que el federalismo, aunque ideal en teoría, era "el sistema más perfecto y más capaz de proporcionar la felicidad humana en sociedad", pero, resultaba absolutamente inadecuado para las nacientes repúblicas americanas, en estado de guerra. El Libertador identificó que la fragmentación del poder y la autonomía excesiva de las provincias, debilitaron la respuesta central ante la amenaza española.

Entre sus diagnósticos principales destaca, la Debilidad del Ejecutivo, Bolívar criticó la falta de un gobierno centralizado y fuerte, capaz de tomar decisiones rápidas y efectivas en tiempos de conflicto; denunció la "fatal disipación de los fondos públicos", en burocracia y sueldos innecesarios, en lugar de fortalecer el erario para la defensa nacional; argumenta en el Manifiesto, la tolerancia mal entendida, al referirse que la clemencia excesiva hacia los enemigos del Estado, permitió que la conspiración realista de reprodujera desde dentro, algo así, ha venido sucediendo en Venezuela hasta en los actuales momentos, desde que vimos un gobierno paralelo, apoyado e impuesto por Estados Unidos en el año 2019, hasta el nefasto resultado de la intervención bélica: el bombardeo a Caracas,  por parte de tropas norteamericanas el 3 de enero de 2026.

El pensamiento de Bolívar en este documento refleja una síntesis entre la Ilustración y un realismo republicano. Aunque influenciado por pensadores como Montesquieu y Rousseau, Bolívar se distanció de las "teorías abstractas" y los "filósofos benevolentes", que pretendían gobernar sociedades complejas, con leyes ideales pero inaplicables. Para el Libertador, la libertad no era un concepto estático, sino una conquista que requería de la "virtud ciudadana" y una "moral pública" sólida. Su ideología buscaba superar el legado colonial, de privilegios excluyentes, proponiendo un republicanismo adaptado a la realidad sociopolítica de América, donde la justicia y la igualdad fueran pilares de la nueva estructura social.

Desde la perspectiva militar, el Manifiesto de Cartagena es un llamado a la profesionalización y la unidad de mando. Bolívar atribuyó la pérdida de Venezuela, a la ineficacia de las milicias indisciplinadas y, a la falta de un ejército regular capaz de sostener campañas prolongadas. Su visión estratégica planteaba que la seguridad de la Nueva Granada, dependía directamente de la liberación de Venezuela, estableciendo el concepto de que la independencia americana era una causa indivisible. Bolívar enfatizó que sin una fuerza militar unificada y una disciplina rigurosa, las repúblicas estarían condenadas a ser reconquistadas por el imperio español.

Las sentencias de Bolívar en el Manifiesto poseen una carga oratoria y argumentativa, diseñada para sacudir la conciencia de sus contemporáneos. A continuación veamos algunas de las citas más significativas del este histórico documento:

"Más nos ha debilitado la anarquía que la fuerza de las armas españolas". Esta cita resume la tesis central de Bolívar, sobre la desunión interna como el principal enemigo de la independencia. Sugiere que las divisiones políticas y el caos administrativo, fueron más letales que los batallones realistas. 

"La inobservancia de un buen gobierno es la primera causa de nuestros males". Aquí, Bolívar vincula directamente la estabilidad de la nación con la calidad de sus instituciones. No basta con ser libres de España; es muy necesario saber gobernarse con eficacia y orden.

"Tuvimos filósofos por jefes; filantropía por legislación; dialéctica por táctica, y sofistas por soldados". Con esta parodia, Bolívar critica el idealismo de los primeros líderes republicanos, quienes intentaron aplicar principios teóricos de libertad, en un contexto que exigía practicidad y fuerza militar.

El legado del Manifiesto de Cartagena, trasciende su contexto original, convirtiéndose en un referente para los debates sobre la integración regional y, la fortaleza institucional en América Latina. En la actualidad, las advertencias de Bolívar sobre la fragmentación política y la debilidad de las instituciones resuenan en los desafíos contemporáneos de la región, como la inestabilidad democrática y la corrupción.

La búsqueda de una integración latinoamericana, impulsada por diversos bloques y movimientos políticos, encuentra sus raíces en la visión bolivariana, de una América unida frente a potencias externas, que permanentemente intentan subyugar y oprimir a los pueblos, tal como lo vemos en la actualidad cuando el imperialismo yanqui ha violentado la Soberanía del Pueblo venezolano al atacar de manera salvaje la ciudad de Caracas el 3 de enero secuestrando al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, a manera de amedrentar al pueblo y saquear nuestras riquezas. 

Asimismo, su crítica a la "fatal disipación de los fondos" sigue siendo un llamado de atención contra la mala administración pública, que afecta a muchas naciones del continente. El documento sigue siendo invocado, por quienes queremos a nuestra patria bolivariana, para justificar la necesidad de crear un estado fuertes y fomentar proyectos de unidad continental y sostener el ideal bolivariano como principio elemental para el desarrollo de la revolución social. El Manifiesto de Cartagena es mucho más que un recuento de derrotas; es un tratado de realismo político, que transformó el idealismo revolucionario en una estrategia de poder efectiva. Bolívar comprendió que la independencia no se lograría solo con proclamas de libertad, sino con instituciones sólidas, un mando militar unificado y, sobre todo, con la unión de los pueblos americanos. Su análisis sobre los peligros de la anarquía y la importancia de un buen gobierno, ofrece lecciones permanentes para una América Latina que, dos siglos después, continúa buscando el equilibrio entre la libertad y la estabilidad colectiva popular. La vigencia de este documento radica en su capacidad para recordarnos que la soberanía, es un ejercicio diario de responsabilidad institucional y unión social de los pueblos, pues, bien sabemos: “que solo el pueblo salva al pueblo”.

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