La industria de la polarización política y el petróleo ayer y hoy

Sábado, 14/02/2026 06:49 AM

Está industria opera perfectamente como un reloj suizo. Todo está mecanizado y en ella habita  el fantasma de Taylor. Si algo tiene esta industria, es  que los peones le  ponen ganas a la   efectividad y la productividad. Su proceso de reciclaje no deja de ser un poderoso instrumento en esta industria. 

El polarizado no se agota en sí mismo. Ya adicto  a ella; día tras día está preparando su dosis de polarización. Es un proceso casi automático el procurarse su «alimento». Allí se resume su gran poder. El patrono no necesita comprar tecnología, insumos, pagar impuestos, pagar salarios y nada de esas cosas que una fábrica o industria suele utilizar. No necesita nada, pero los rendimientos son muy altos.

El polarizado que es el producto  de esta gran y rendidora industria, se procura todo y el patrono, que es el poder, a través de una cosa que llaman redes sociales, pero que pueden llamarse noticieros, podcast u otro nombre, logra (milagrosamente) uniformar los cerebros como dos claras marcas comerciales. Está uniformidad podemos llamarla la marca buena y la marca mala. Todo depende de lo que cree (y quiere) mirar el polarizado. Lo bueno puede ser malo y lo malo puede ser bueno.

En esta potente industria no tiene cabida la diversidad, menos una opinión que reclama un argumento. Estas opciones están naturalmente bloqueadas por cada uno de los grandes sistemas que  cubre esta industria. Lo malo y lo bueno no tiene una explicación o esa explicación, es algo previamente empaquetado. Simplemente es malo o es bueno. A veces este sistema entra una especie de entropía y todos los polarizados comulgan en una sola y única idea. ¡Increíble!. Acá, se ama u odia el neoliberalismo, pero se aplica al pie de la letra, pero con nombres distintos.

II

Había una vez un país que tenía gente de pensamiento marxistas y se creía, (convencido) que la lucha del proletariado era por mejores niveles de vida. La reacción (por ejemplo) era (y es)  de la idea que los salarios no debían disminuir la ganancia y los trabajadores debían conformarse con lo que le daban. Hoy en ese país, los polarizados comparten esto. «El salario si no existe mejor.

III

Ayer, el petróleo de ese país imaginario en el que ahora pienso, debía ser del pueblo y por esta razón, una nacionalización fue chucuta. Hoy   se nos  deja ver una ley, que es peor que aquella nacionalización «chucuta», pero  ahora esto si es bueno y uno deduce, que lo que fue «chucuto», era una maravilla, pero no mejor que lo de hoy.

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