Unidos en la arrechera

Viernes, 13/02/2026 05:03 AM

"La arrechera no se me ha quitado, pero hay que seguir" dijo Diosdado Cabello en el programa “Con el Mazo Dando” de ayer 11 de febrero, y es así, esta frase no es sólo un desahogo personal; es un llamado claro a la acción colectiva, un recordatorio de que la rabia es justa y no tenemos por que ocultarla si no que mas bien es parte del combustible que nos debe permitir mantener la unidad de la Revolución Bolivariana.

Febrero no ha sido fácil para los hijos e hijas de Chávez, el 4 nos tocó caminar apretando el puño hasta sangrar, con la arrechera acuesta, pero con la frente en alto. La oposición que celebró el bombardeo ha hecho fiesta con lo que cree que es el fin del chavismo. El secuestro del presidente Nicolás Maduro y la apertura de la embajada gringa, así como la llegada de personeros del gobierno de Trump a Caracas han generado un clima de tensión. Sin embargo para el 12 ya se ve energía de nuevo, los jóvenes con su sangre de guerreros fuertes alegraron nuestros corazones y nos aseguran que no estamos ni vencidos ni mucho menos vencidos.

¿Acaso no hemos enfrentado peores tormentas? Hugo Chávez nos enseñó que la adversidad es la forja del verdadero revolucionario. En 2002, durante el golpe de Estado, el pueblo chavista demostró que la lealtad y la movilización masiva pueden revertir cualquier complot. Hoy, con Diosdado Cabello al frente del Mazo con su acostumbrado estilo, sentimos esa misma resiliencia: un hombre que, pese a la "arrechera" por lo acontecido, se para firme en el estudio, micrófono en mano, para arengar a la militancia. "Hay que seguir" y en esa simpleza radica la grandeza. No se trata de rendirse al enojo, sino de canalizarlo hacia la unidad y la organización.

Un bálsamo  nos llegó en sus palabras, así que  elevemos la moral recordando nuestras victorias pasadas, que son el espejo de las futuras. Desde la fundación del PSUV en 2007, hemos construido un movimiento que trasciende fronteras: programas sociales como las Misiones Bolivarianas han sacado de la pobreza a millones, la educación gratuita ha formado generaciones de pensadores críticos, la soberanía petrolera ha sido defendida con uñas y dientes contra los voraces intereses yanquis y eso no ha cambiado, jamás quisimos ni buscamos que el negocio petrolero con EEUU se detuviera, ellos cerraron esa puerta y ellos ahora están pidiendo que se abra.

En 2013, tras la partida física del Comandante Chávez, muchos predijeron el fin de la Revolución. ¡Qué equivocados estaban! Bajo el liderazgo de Maduro y figuras como Diosdado Cabello, Padrino López, Delcy y Jorge Rodríguez, hemos resistido bloqueos, saboteos, guarimbas, pandemias globales y mucho mas. 

La "arrechera" de Diosdado es la misma que sentimos todos: La bota invasora anda por ahí, campeando con impunidad aparente y digo aparente porque esto apenas comienza y como dicen por ahí “el que ríe de último, ríe mejor”. Esa rabia no nos paraliza; nos moviliza. Como dijo Chávez: "La Revolución no es un camino de rosas, es una lucha constante".

Ahora, en este momento crucial, ¿cómo transformamos esa "arrechera" en moral alta? Primero, con unidad. El pueblo chavista no es un rebaño disperso; somos una fuerza organizada en consejos comunales, UBCh y colectivos, segundo con disciplina y tercero con consciencia revolucionaria. 

Compañeros y compañeras, camaradas: La moral chavista no se mide en encuestas manipuladas ni en titulares sensacionalistas. Se mide en la calle, en el barrio, en el corazón de cada militante que, como Diosdado, admite su "arrechera" pero elige seguir. Pensemos en las madres que luchan por sus hijos, en los trabajadores que han resistido el bloqueo, en los jóvenes que innovan con tecnología soberana. Esta Revolución es invencible porque es del pueblo.

Mantengamosno  alerta, ya sabemos que vendrán cambios, bueno mente abierta, capacidad de reinvención y pa lante, la revolución no morirá en nuestras manos. 

 

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