No es una guerra visible. No hay trincheras, soldados, tanques, drones, porta aviones, submarinos. La batalla ocurre en la conciencia. Mientras el mundo celebra la hiperconectividad y el avance científico-técnico y digital, algo se erosiona silenciosamente, la condición humana: la subjetividad, la memoria histórica, el inconsciente colectivo, los imaginarios simbólicos.
Vivimos una paradoja histórica: hemos alcanzado un desarrollo moderno que jamás alcanzado en otras épocas, convive con una deshumanización profunda: la palabra es sustituida por la fuerza, el diálogo por la manipulación y la verdad por la guerra cognitiva.
Lo que está sucediendo en los Estados Unidos es cómo se ve el poder radicalizado cuando se siente amenazado y en declive no se trata de inmigración, seguridad o geopolítica. Se trata del colapso de la autoridad moral del Occidente blanco y su giro derechizante y racializado como medio de supervivencia.
Las acciones de ICE y la creciente militarización de las calles de las ciudades de EE.UU. son un blanqueamiento supremacista de los principales centros urbanos multiculturales de EE, UU, se trata de un Proyecto de dominación supremacista blanco como intención ideológica. La política de EE.UU. hacia Venezuela es racial, debido a que el Poder en Venezuela es un gobierno mestizo y la venta de petróleo negro (en realidad el color del petróleo no es negro), pero en todo caso, es el único negro que desea y quiere el supremacismo blanco amoral de Trump y su combo de neo capitalistas digitales, el delito de Venezuela fue romper la hegemonía monetaria del petrodólar desde la época de Richard Nixón cuando el imperio impuso que las transacciones petroleras se realizarían únicamente en dólar, ante el asedio imperial, Venezuela soberanamente su escasa producción petrolera, la vendió en monedas de las potencias emergentes no blancas, China y Rusia.
Desde esas grietas nace éste artículo, monólogo imaginario decolonial entre el Ser y el No‑Ser, dos voces que disputan el destino de nuestra civilización.
Ser: Yo fui conciencia, voluntad de vida, diálogo, comunidad política, que convivía en la plaza pública, en la escuela, en la comuna, en el consejo comunal, en la asamblea comunitaria. Tenía nombre, memoria, historia, pero ahora me veo en las pantallas y apenas me reconozco. ¿En qué momento me convertí en dato?
No-Ser: Te disolviste, cuando dejaste de ser pueblo para convertirte en masa manipulable partidistamente, cuando confundiste Estado con Gobierno, Gobierno con partido y dejaste de ser colectivo histórico, para convertirte en colectividad cooptada partidistamente, cuando la crítica y autocrítica fue trastocada en polarización partidista. Las multitudes modernas, confundieron la psicología social y la política en movimiento disciplinario que diluye la racionalidad del ser y lo transforman en un sujeto sugestionable, confundido y temeroso, donde se evapora la reflexión y nace lo irracional disfrazado de impulsividad visceral, sin destino.
Crónica del presente
El mundo atraviesa una crisis civilizatoria, nos encontramos en empate catastrófico dice: Álvaro García Linera, entre imperialismo hegemónico en declive y potencias emergentes pluriversas que anuncian la multipolaridad y una comunidad distinta de destino común.
El hegemón, incapaz de sostener su liderazgo ético o político, recurre a la agresión económica, las medidas coercitivas unilaterales, la guerra híbrida y la manipulación informativa a través de la exageración Venezuela es una amenaza inusual y extraordinanaria para la seguridad de EE.UU, sostuvo el Presidente de entonces y Premio Nobel de la Paz Barack Hussein Obama descedndiente africano.
Preludio del documento de Seguridad Nacional del actual presidente estadunidense y puesta en práctica la Doctrina Monroe, transformada en Doctrina Donroe por el corolario Trump. Ahí comenzó la disputa de conciencias. La guerra ya no es únicamente militar, es cognitiva.
Ser: Siento que ya no pienso, reacciono, comparto, me indigno y olvido.
No-Ser: Exacto, eres tendencia, clic, estadística, dato, mercancía. El capitalismo digital de Trump y su combo de neo capitalistas digitales transformaron la subjetividad en dato explotable y extractivo. Las plataformas se convirtieron en máquinas de producción de masas: administran emociones, sentipensares, distribuyen miedo y programan adhesiones. La política devino en espectáculo. La ciudadanía en audiencia consumidora de redes sociales, es la nueva droga que no persigue la DEA, porque beneficia al imperio, los imperialistas capitalista tradicionales y neo capitalistas digitales.
Irrumpe el africano otro, de voz, áspera, urgente: El colonialismo ayer, hoy la colonialidad produce no‑ser. Al colonizado y colonializado se le niega humanidad, historia y dignidad. Se le confina a una zona de inexistencia simbólica. Hoy esa zona se expande: no solo geográficamente, también digitalmente, millones están conectados, pero invisibles; son presencia ausente, despojados de identidad, sentido común y conciencia crítica. La lucha por la liberación es ante todo, una lucha por volver a Ser.
Diría Heráclito nada es constante, todo cambia, los imperios también pasan. Si la historia es río, en donde ningún Ser se baña dos veces en sus mismas aguas, entonces en el devenir, el destino no está escrito, la identidad no es subjetividad concluida, sino relación viva, armónica y contradictoria. Somos voluntad de vida y comunidad política o no somos nada.
Desde el Sur Global emergen preguntas nuevas: ¿Podemos construir soberanías nacionales, sanitarias, tecnológicas y alimentarias? ¿Podemos integrar nuestras regiones y gobernar sin tutelajes? ¿Podemos pensar y narrar con voz propia?
La respuesta no está en copiar al imperio, diría Simón Rodríguez, hay que crear alternativas: economías solidarias, medios soberanos, culturas críticas, educación emancipadora. No resistir solamente, sino re-existir para construir futuro.
Reflexiones finales
Ser: ¿Entonces no estoy clausurado?
No‑Ser: Solo si renuncias al individualismo, narcisismo, egoismo, como Ser capitalista hegemón, dejas lo criticón sin propuestas, sin autocrítica, la militancia sectaria, sin revisión crítica.
Ser: ¿Cómo regreso al Ser que propones?
No‑Ser: Recupera la palabra y el discurso decolonial situado en Nuestramérica, abandona el discurso retórico para graderías formador de masas. Piensa, formate, organízate, movilizate, eres poder popular constituyente. Deja de ser masa partidista, religiosa, comunitaria o de quien promete pajaritos preñados. Vuelve a ser pueblo, eres Ser colectivo e histórico. La deshumanización no es destino natural, es proyecto político de dominación que puede y debe ser de lucha histórica y re-existencia, para que no se implante en ningún pueblo del mundo
Entre el Ser y el No‑Ser no hay frontera metafísica, sino lucha histórica. Cada Ser y comunidad política que recupera su conciencia critica, cada nación que defiende su soberanía, cada ciudadano que piensa críticamente, desplaza el péndulo de la dominación, hacia la dignidad, el desarrollo y la libertad personal, como Ser colectivo histórico.
Hasta que no enfrentemos el sistema de creencias que normaliza la dominación, la jerarquía y el miedo racializado, el movimiento insurgente y libertario seguirá siendo una utopía imposible
El supremsismo blancoLa, como estructura de poder global, ya no busca consenso o legitimidad, busca la supervivencia a través de la fuerza. La historia no colapsa porque las advertencias estén ausentes, sino porque no son oidas, sino descartadas.
Tal vez, el futuro no dependa de quién tenga más armas, drones, aviones, portaviones, submarinos o más servidores, aún que sean reserva disuasiva, sino quién conserve algo más frágil y más antiguo: la conciencia crítica que supere la falsa conciencia y el Síndrome de Estocolmo colectivo. Mientras exista conciencia crítica, el No‑Ser jamás tendrá la última palabra.