La Soberanía de Papel: Análisis del discurso épico desconectado del diputado Pedro Infante

Viernes, 20/02/2026 05:47 AM

Recientemente, el Vicepresidente de Organización del PSUV y de la Asamblea Nacional, Dip. Pedro Infante, publicó una serie de mensajes en la red X que merecen un análisis profundo, no desde la víscera partidista, sino desde la Realpolitik y la economía política. En su narrativa, los acercamientos con el Comando Sur y las mesas de negociación con Estados Unidos son presentados como una "victoria de la resistencia" y un reconocimiento al liderazgo del gobierno.

Sin embargo, cuando contrastamos la épica del discurso con la crudeza de los indicadores macroeconómicos y la realidad geopolítica, la "victoria" se desdibuja para revelar una estructura de dependencia tutelada.

1. El Espejismo del "Tú a Tú": La Asimetría del Poder

El diputado afirma que EE.UU. se sienta en una mesa de "respeto e intereses comunes". Intenta convencer que casi que rogaron para que sentarse con nosotros. En la teoría de relaciones internacionales, el respeto no es una categoría moral, sino el reconocimiento de la fuerza o de la necesidad.

Washington no se ha sentado en la mesa por una conversión democrática o por "respeto a la entereza" del pueblo; lo ha hecho por pragmatismo energético y migratorio. Que el Comando Sur discuta estrategias antinarcóticos no es un reconocimiento de soberanía, porque no negociamos desde la igualdad, sino desde una economía cuya operatividad depende, literalmente, de renovaciones mensuales de licencias de la OFAC.

La aproximación de EE.UU. (especialmente a través de licencias de la OFAC como la de Chevron) no es un reconocimiento a la gestión del PSU, ni mucho menos Venezuela negocia desde la igualdad, sino desde una economía cuya "llave de paso" financiera sigue estando en Washington. Si ellos "decidieran todo", el gobierno ya no estaría; pero si Venezuela fuera totalmente soberana, no dependería de licencias mensuales para vender su principal recurso.

2. ¿Soberanía o "Estado Licencia-Dependiente"?

Es contradictorio hablar de "derrotar la agresión" cuando el corazón de nuestra industria petrolera —y por ende, el presupuesto nacional— se gestiona bajo el permiso administrativo de una potencia extranjera.

Si la mayor victoria se construye en el terreno de la "inteligencia estratégica", cabe preguntar: ¿A quién beneficia estratégicamente esta pausa? Mientras el discurso oficial celebra el reconocimiento internacional, la realidad es que Venezuela ha pasado de ser un país soberano a un "Estado bajo licencia". Una soberanía que necesita el permiso del Departamento del Tesoro para transar su propio crudo no es una victoria; es una administración de la crisis que sacrifica la autonomía a cambio de oxígeno para la élite política.

3. La Paz Negativa vs. El Bienestar Social

Infante sostiene que el chavismo es la única fuerza capaz de sostener la paz. Aquí debemos distinguir entre paz positiva (bienestar, justicia social, servicios eficientes) y paz negativa (ausencia de conflicto abierto por control social).

Por ejemplo, hay una realidad migratoria latente. No se puede hablar de estabilidad en un país que ha visto partir a millones de sus hijos. También hay una realidad salarial, que ha sido tratado con la "prudencia" que menciona el diputado, y que fatalmente se ha traducido, para el trabajador de a pie, en la pulverización del salario mínimo y la bonificación de la economía, medidas que distan mucho del modelo de justicia social originario.

La estabilidad de la que habla el discurso oficial es una estabilidad de cúpulas. Mientras los líderes se "sientan con quien sea" para buscar su propia "liberación y dignidad", el pueblo sigue esperando una política económica que no dependa de si Washington amanece de buen humor o no.

4. La Justicia y la "Liberación" de las Élites

Infante menciona la lucha por la "liberación y dignidad" de las figuras de mando. Pero la realidad revela que la prioridad de la cúpula no es la recuperación del salario mínimo (que ha estado congelado en términos reales por periodos larguísimos), sino la seguridad jurídica y personal de sus líderes.

Al enfocar el "triunfo" en la protección de figuras individuales (como el caso de las negociaciones por Alex Saab o el levantamiento de recompensas), el discurso admite implícitamente que la política exterior venezolana se ha convertido en una gestión de defensa legal transnacional, sacrificando a menudo el bienestar colectivo por concesiones que solo benefician a la élite política.

5. En búsqueda de una Soberanía Real

El triunfalismo del diputado Pedro Infante es una herramienta de cohesión interna, pero es peligroso cuando se convierte en el único diagnóstico de la realidad. La verdadera resistencia no es sobrevivir a las sanciones para terminar pidiendo licencias; es construir una economía productiva, autónoma y descolonizada que no tenga que celebrar como "victoria" el hecho de que el Comando Sur acepte hablar con nosotros a apenas un mes de haberles secuestrado al Presidente de la República y jefe inmediato de su partido.

Como analistas, nuestra tarea es quitar el velo a la propaganda. El país no necesita más épica de micrófono; necesita resultados que se sientan en el plato de comida de los venezolanos y en la recuperación real de nuestra autodeterminación, sin tutelajes ni celebraciones vacías de soberanía hipotecada.

Tabla Comparativa: Retórica vs. Hechos

En fin, los mensajes del Dip. Infante buscan convencer a la base militante del PSUV y el Polo Patriótico, que las concesiones hechas en mesas de negociación (como en Barbados o México) son "trofeos", cuando en realidad son maniobras de un gobierno que intenta recuperar oxígeno financiero a cambio de ceder espacios que antes consideraba innegociables.

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