Venezuela a tres de enero; dónde estamos

Sábado, 14/02/2026 06:42 AM

Tras los sorpresivos eventos del tres de enero del 2026, la Ley Orgánica de Hidrocarburos venezolana entró en reforma parcial y por consiguiente fue aprobada. Anterior a esto tenemos los daños administrativos y financieros de las dos últimas décadas, sus resultados golpearon técnicamente las refinerías, taladros y pozos, pero ahora todo da un giro inesperado. Estados Unidos, con el secuestro del presidente venezolano, se propone tomar con sus corporaciones petroleras todo el control de la cadena de extracción, comercialización y financiarización de la industria petrolera venezolana.

Con la serie de sanciones iniciada a partir del 2015, se limitó técnica y financieramente a PDVSA. Sin recursos suficientes se le dificulta llevar el crudo hasta la superficie y de allí cumplir con la acostumbrada dinámica de compromisos nacionales e internacionales.

Para Venezuela, la extracción de cada barril de petróleo tiene un costo de quince dólares. Por esto soberanamente buscó una salida y aprobó la Ley Antibloqueo. Esto le permitió cubrir el aumento de su estancada producción, la cual había caído en agosto del 2019 a trescientos mil barriles diarios. La solución fue migrar a un financista petrolero y de allí salió el conocido Modelo Chevron.

Por varias razones, las transacciones acordadas a partir de la Ley Antibloqueo se mantuvieron en reserva, ahora conociéndose los acuerdos con la aprobación parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Las nuevas negociaciones serán financieras y regirán la entrada a una veintena de corporaciones extranjeras, las cuales manejarán la cadena de producción del petróleo en Venezuela.

La lucha por la independencia y soberanía de nuevo deberá esperar algunas décadas. Por mucho tiempo será imposible desarrollar formas distintas en toda la cadena petrolera sin tener la presencia y decisiones del control norteamericano. Esto será así hasta que dentro de la industria petrolera nacional se cree otra mirada que nos permita controlar nacionalistamente el comercio equilibrado de nuestros recursos según nuestros intereses.

A partir de ahora ―2026― este nuevo tiempo podría tardar unos treinta años, tiempo acostumbrado en Venezuela para los grandes cambios en petróleo. Actualmente se ha retrocedido, pero queda la experiencia la cual podría reducir los tiempos acostumbrados.

Ahora comenzará a definirse financieramente el Modelo Chevron, concesionado desde la Ley Antibloqueo para el Desarrollo Nacional y Garantía de los Derechos Humanos, aprobada el 9 de octubre del 2020 con la cual se otorgaron poderes excepcionales.

Desde su aprobación se permitió fomentar la inversión nacional a través de la inversión extranjera. Esto de la inversión internacional es lo normal para cualquier país.

Pero la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos establece diferencias con la Ley Antibloqueo, aun cuando la primera toma el espíritu de la segunda. Anteriormente con la Ley Antibloqueo el ejecutivo pudo tomar decisiones puntuales sin la aprobación legislativa, ahora con la reciente Ley Orgánica de Hidrocarburos se incluyen a las transnacionales como parte necesaria para el nuevo despegue financiero del país.

Anteriormente el Estado se reservaba su régimen de reserva y confidencialidad con estas transacciones financieras, ahora los recursos serán depositados ―primeramente― en el Fondo Catar: establecida la orden por parte de EE. UU. Venezuela queda sujeta a poder utilizar este dinero sólo en áreas exigidas y sus compras serán dirigidas exclusivamente hacia empresas norteamericanas.

Resumiendo, la Ley Antibloqueo representó un intento del gobierno venezolano tras adaptarse a un entorno económico adverso, pero también planteó serias preocupaciones. Ahora, siguiendo el Modelo Chevron el mismo será replicado por todas las transnacionales petroleras. Su principal consecuencia es que el financiamiento será a cambio del control de la cadena productiva del petróleo venezolano.

Con la Ley Antibloqueo, la forma como se manejó la producción en cuanto a informar el tema financiero con lo que se estaba produciendo fue muy tenue. Cuanto se estaba ganando no quedó tan claro. El Estado en esto fue celoso guardando información y la situación le hizo enfocarse en decisiones que esperaron tener mejores resultados que determinarán el despegue económico. Ahora ha tenido que concluirse que para regresar a las anteriores metas de producción es necesaria la inversión de transnacionales petroleras.

Aun cuando cada quien pudiera interpretarlo a su manera, los números del Banco Central de Venezuela tampoco han estado tan despejados, incluso con la misma inflación. Cuando los informes no estaban tan claros en el BCV entonces los resultados eran más turbios en PDVSA. Por eso las presidencias de la última década y media de la estatal petrolera representaron las mayores desidias en producción y financieramente simbolizaron un fracaso.

Mientras, desde Norteamérica muchas acciones y hechos comenzaban a llamar la atención; juicios contra venezolanos y algunos extranjeros tras negociaciones con la industria petrolera nacional. Los gringos, encarcelando y solicitando deportaciones, emitiendo órdenes internacionales de captura, presentándolos como trofeos y procesando a quienes habían desfalcado bajo engaño a la estatal petrolera venezolana. Fue sorprendente ver cómo hasta el yerno del ultra opositor Antonio Ledezma y hasta el hijo de Henry Ramós Allup estaban metidos en sobornos a contratos de la estatal petrolera, todo esto cuando sus parientes pedían contundentes operaciones de bloqueo y sanciones contra Venezuela. Todo quedó registrado en la resonancia de la corrupción en PDVSA.

El entorno político de estos presidentes de PDVSA, con grupos contrarios a la estatal petrolera, ha sido un golpe muy duro. Todo ha quedado grabado en lo poco que el país ha conocido, pero todo demuestra y se coincide en que aún hay más por conocer.

Ahora, para la recuperación de la industria petrolera, la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos establece en uno de sus artículos la implementación de reducciones entre 20% y 15% en exploraciones a riesgo.

Es lo mismo que sucedió en el año 1994 bajo el segundo mandato de Rafael Caldera cuando se dio el antinacional proceso de la Apertura Petrolera. Aquello hizo entrar al país a las transnacionales petrolera, las cuales posteriormente bajo el gobierno de Hugo Chávez migraron al régimen de Empresas Mixtas, proceso antipático para muchas de estas corporaciones. Esto llevó a EE. UU. a sancionar y bloquear para después invadir ―nada nuevo sobre el escenario internacional contra la OPEP― y ahora forzar la entrada bajo formas inusuales en las nuevas contrataciones.

En Venezuela no se dan exploraciones a riesgo, Venezuela no es insegura para extraer petróleo. Venezuela será un riesgo en cualquier otro mineral, pero en el petróleo no. Si lo comparamos con otros minerales como el oro necesitaríamos tecnologías más duras para alcanzar las inalcanzables franjas existentes en el subsuelo venezolano.

Incluso, ahora se verán cambios respecto a las políticas con CITGO. El Holding relacionado con toda esta trama de embargos y bloqueos volverá a recuperarse para su funcionamiento. CITGO ocupa el séptimo puesto en refinerías en EE. UU. Esta nación debe estar cercana a trescientos millones de vehículos. CITGO volverá a operar pero no esperemos nada distinto o diferente, todo se dará bajo el espíritu norteamericano, desde Venezuela se envían nacionales y EE. UU. los nacionalizará para tener su control, esta vez nada debe extrañarnos ya que parte de sus directivos serán estadounidenses.

Los antecedentes de Norteamérica contra el petróleo venezolano sobran. Cuando la Apertura Petrolera de Rafael Caldera II esto le representó a Venezuela pérdidas superiores a cinco billones de dólares.

Como bien se sabe los campos petroleros en Venezuela son de un rendimiento gigantesco. Los pozos petroleros del estado Zulia pudieran producir de nuevo hasta un millón de barriles diarios aun cuando muchos anuncian su declive en unos ochenta años más.

En Venezuela no hay absolutamente nada de inversiones a riesgo. Las refinerías instaladas en la Costa Este de Estados Unidos están diseñadas para petróleo mexicano y venezolano; crudo pesado de 16 grados API.

Estados Unidos posee ciento treinta y cinco refinerías, como se sabe CITGO es la séptima en importancia. Por esto las reservas de petróleo y gas indican entre otras cosas que Venezuela tiene un alto valor financiero en sus hidrocarburos. Pero también debe destacarse que gran parte de su administración ha sido duramente golpeada desde afuera, pero también desde adentro. Esto sin dejar de lado una rara estrategia de indicar que éramos una nación post petrolera.

Tras los sobrevenidos sucesos del tres de enero del 2026 aspiramos que haya quedado claro quienes reproducen la campaña contra Venezuela del país post petrolero. No se quería utilizar el término rentista lo cual somos.

Ha quedado claro y no hay que ser analista para darse cuenta que el 100% del petróleo es la vida, destino y futuro para Venezuela, pero también es el chantaje utilizado por el gobierno de EE. UU. Los que montan y desmontan el tema están conjeturando bajo el petróleo lo que se propone ser Venezuela. Chevron es la fórmula de esos quince dólares que vale sacar un barril, y los cubrirán todas las corporaciones que entraron nuevamente.

La Fórmula Chevron también generará deudas y un método. Esto comienza a amarrar a la nación del petróleo. Chevron y las demás corporaciones deben colocar el dinero para extraer petróleo y eso se acumulará en deuda con sus intereses, pero también amarra y embarga un tiempo prudencial el cual debimos tener para la autonomía de nosotros mismos y llegar a cubrir esos quince dólares que es el costo de extraer un barril de crudo. Por ahora esa oportunidad queda retenida y controlada por las transnacionales.

Esto nos lleva a la doble tributación. Paralelismo en las ganancias entre Estados Unidos y Venezuela. Ya había un modelo el cual se superó y fue tomado como un golpe por los norteamericanos. Hoy extraen el clavo y voltean las condiciones administrativas, financieras y técnicas en el campo industrial del crudo. Enero del 2026 es el comienzo integral de la dependencia en esta materia por parte de Estados Unidos.

Todo comienza a concatenarse, desde la cadena fiscal. Cuando Caldera II se creó el SENIAT. Se instauró cuando se hablaba del déficit fiscal y hasta un impuesto al Débito Bancario se conformó contra los ahorristas venezolanos.

En aquella década de 1990 PDVSA dejó de pasar el 67% de sus ganancias netas al fisco, esto se redujo en un 50%. El 50% restante se franqueaba a EE. UU. para que entre otras cosas se continuará financiando el proceso de Internacionalización el cual se había iniciado en 1983, justo cuando el país sufría una de sus peores devaluaciones.

No ha sido suficiente que el proceso de la Internacionalización haya obtenido para el capital industrial petrolero internacional veintiuna refinerías, puertos y terminales en diversas partes del mundo. Para EE. UU., las compras e inversiones deben seguir con las ganancias de la explotación petrolera proveniente de Venezuela.

Ese otro daño que recibió la industria petrolera fue la reducción de fondos que daban autonomía a la estatal, los cuales pasaban directamente al fisco. Su disminución hizo que PDVSA perdiera autonomía administrativa, una de las causas fue tratar de detener la enorme corrupción en la estatal. Se perdieron los centros de compras; BARIVEN fue intervenida y CITGO fue embargada.

PDVSA premeditadamente por parte de EE. UU. fue suspendida del Sistema Automatizado de Pago ―SAP―. No pudo volver a comprar ni un alfiler en cualquier parte del mundo. Las marcas de corporaciones internacionales que vendían materia prima, repuestos y daban mantenimiento a los equipos industriales para el proceso del petróleo, todo le fue paralizado. Se recibió el dardo más mortal contra la industria.

Al no tener flujo de dinero ni en la caja chica de las filiales, la recuperación de la industria petrolera venezolana tenía su techo impuesto. Allí tenía que haber dinero en efectivo. O sea, si se dañó algo, eso había que comprarlo. Eso no es que se haga la solicitud al fisco, va y viene, y mientras tanto la industria tiene que esperar. Esto ayudó a quebrar a la industria.

Quitarle esta actividad en las finanzas aceleró y radicalizó profundamente el daño. Tener que pasar por tamaño control para medio conducir a PDVSA se convirtió en un riesgo y las aseguradoras y reaseguradoras atentas a la seguridad de sus procesos negaron la contratación de sus servicios.

Ahora en paralelo a la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos se está reformando y aprobando una nueva Ley de Simplificación de Trámites Administrativos, todo el país se ha burocratizado en una telaraña de trámites los cuales solo buscan ganar dinero desde lo nacional, local y municipal.

La doble tributación ―Venezuela – EE. UU.―. Esto nos hace perder independencia económica, financiera, crediticia y administrativa, pues ahora debemos comprar en sus corporaciones y en los rubros y áreas que Norteamérica nos imponga.

En la década de 1990 perdimos ingresos en diferentes formas; valores de exportación; las regalías disminuyeron; en el ISLR perdimos el 50%. En las regalías del 15% el gobierno de Rafael Caldera las bajó a cero y 1%, cuando el gobierno de Juan Vicente Gómez ―1908 a 1935― estaban en 5 %.

Ahora se habla mucho que la entrada de las transnacionales petroleras es a causa del artículo 303 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, eso tiene sus interpretaciones y muy delicadas. Ya no es el inefable artículo quinto de la vieja Ley de Hidrocarburos el cual había dejado abierta la puerta para el regreso de las transnacionales del petróleo, ahora el mismo se introdujo silenciosamente en la misma constitución y los resultados se ven con la entrada de las corporaciones petroleras.

Muchas discusiones e interpretaciones dieron un aporte significativo. Por eso el tema jurídico sigue siendo tan complicado, producto de que se ha expuesto que el país es un obstáculo a la hora del tema de los impuestos y de la parte administrativa.

Ahora lo administrativo de la industria petrolera en cuanto a ganancias, más nuestras compras, también las inversiones, mantenimientos, compras de equipos, construcción, todo el cordón del crudo va a estar en manos de los gringos.

Y los gringos van a manejar nuestra paupérrima situación económica, pero lo que nadie sabrá es la cantidad de recursos de los cuales se van a beneficiar y que bien pudieron estar en nuestras arcas. Pero hay que tomar medidas que impidan que sí de nuevo los recursos vuelven a estar en manos de Venezuela como en años recientes no se corra nuevamente el riesgo que sus destinos sean turbios.

Seguro habrá una doble tributación, porque el modelo que nosotros destruimos fue el de la Apertura Petrolera y pusimos el de las empresas mixtas. Antes ellos tenían un pozo completo, por ejemplo, Campo Boscán, eso les pertenecía.

El Campo Boscán es el crudo más pesado que está en el Lago de Maracaibo, mientras El Zumaque I está en el Cerro La Estrella, municipio de Baralt, capital San Timoteo del estado Zulia. Ese pozo fundó la industria petrolera venezolana y Repsol lo tenía asignado. Eso era de ellos, Solo que llega Chávez y dice capital mixto, vamos juntos a explotar. Arrímate para allá un poquito que aquí también voy a caber yo con el 51% y tú con el 49%. Eso nunca les gustó a las transnacionales, ellos querían seguir manteniendo el cordón de la cadena completa para sus ganancias.

Pero utilizando las colocaciones de crudo que aún se mantenían con EE. UU. nosotros pudimos haber mantenido mejores condiciones de defensa ante Estados Unidos, pero nos encargamos de destruir esas colocaciones de más de 1.750.000 barriles diarios que salían hacia la Costa Este. Una cosa es la independencia y otra lo jurídico y político para tratar con Estados Unidos a la hora de plantear sobre la mesa lo económico.

Solo que nosotros metimos todo junto y nos pusimos frente a Norteamérica como enemigos y abandonamos que éramos socios. Nos encargamos de destruir todo. Digo esto porque tenemos que llegar a diferenciar, ver, construir los antecedentes que deben rescatarse para mantenernos firmes frente a la relación con Estados Unidos.

Esto que estoy diciendo no es cualquier cosa. Tomemos este ejemplo: cuando Texaco no aceptó seguir como empresa mixta demandó en Estados Unidos. Advirtió que debíamos cancelarles treinta y dos mil millones de dólares. Bueno, vino el juicio, eso lo llevaba el maestro Álvaro Silva Calderón, ex Secretario General de la OPEP.

Contrataron un bufete en USA, llevaban pruebas y Venezuela decía, no, nosotros vamos a pagar solo ocho mil millones de dólares, vamos a transar en eso. Mientras los petroleros de Texaco afirmaban que eran treinta y dos mil millones de dólares.

Pero el juez en Nueva York dictaminó solo dos mil millones de dólares. Ese fue en el 2018 el fallo a favor de Venezuela. En ese momento nadie de la industria petrolera Venezolana salió a desmentir lo que decían desde EE. UU. que un tribunal había embargado a Venezuela cuando al contrario había sido una ganancia para la república.

Aquí siempre se guardó un silencio en torno a lo que significó aquel litigio en ese momento muy favorable en sus resultados. Era el 2020 y el entonces Ministro de Petróleo y presidente de PDVSA aún no recibía ni recibió a Álvaro Silva Calderón.

Quien le ahorró a la República treinta mil millones de dólares nunca fue recibido ni para darle las gracias; inaudito. Vean el manejo de la industria. Por eso hemos llegado a donde estamos.

Pero; ¿Cuál es el gran tema de los Estados Unidos ahora? Se sabe que van a controlar la industria, van a traer su materia prima, se van a seguir llevando equipos para hacerles mantenimiento. Colocarán toda la cadena de repuestos y darán todos los servicios que les representen ganancias. Habrá dinero para el país, pero tendremos menos autonomía.

Lo peor es que nosotros pudimos haber controlado un gran porcentaje que ahora mismo ha pasado a manos de USA. Allí está la primera derrota en la corrupción y la segunda y tercera derrota en repuestos, mantenimiento y una importante fórmula financiera que acabamos de perder.

Cuando pudimos haber llegado a acuerdos con EE. UU. no se hizo y ahora ellos regresan a la fuerza y se quedan con toda la manufactura y control sobre la industria. Desde el 2019 al 2026 llegamos a un millón y tanto de barriles. Ahora para llegar cercanos a tres millones y medio todo estará en manos de USA. Y donde estaba China, Rusia, Bielorrusia, Irán, India por nombrar los más poderosos que tenían relación con Venezuela.

A qué ingenieros conductores y responsables dentro de PDVSA pertenece el grupo que no advirtió esta situación? Pero la cuestión es mucho más complicada. Los contratos con los cuales Estados Unidos va hacer ahora una manera mucho más clara de su control donde ellos van a seguir controlando la industria petrolera como antes ya están firmados.

Bueno, eso no es nada nuevo, sólo que van a controlar nuestro dinero. Ahora los Estados Unidos le van a decir a Venezuela donde y que debe comprar según la fórmula Qatar, el Fondo Qatar. El primer ensayo ha sido depositar trescientos millones de dólares, dinero sancionado. Van a decir allí está el dinero, subasten y compren con las empresas seleccionadas solo en Estados Unidos y en estos rubros específicos.

Todo el negocio del petróleo lo va a manejar Estados Unidos. Con China le van a vender petróleo desde las empresas norteamericanas hasta que China recupere su capital invertido en Venezuela. China que se llevaba petróleo sancionado con veinte dólares menos y Rusia se llevó crudo hasta con treinta dólares a su favor, y eso que eran países amigos.

Intereses muy débiles pues Rusia, China e incluso India pudieron haberse parado de manera dura frente a Brasil y haber logrado que Venezuela entrara a los BRICS. También vemos el caso de Cuba, está en los BRICS, pero no vemos ni una declaración del grupo mientras el "Reino Norteamericano" intenta colapsar la isla. En política no hay ni buenos ni malos; solo cohabitan los intereses. Por eso muchos en el campo petrolero permanecen en silencio, ya cansados, agotados, no quieren decir absolutamente nada.

Cuando Donald Trump ganó las elecciones en noviembre del año 2024 hablé con un funcionario de alto nivel del gobierno, se comunicó y me dijo, ¿estás diciendo que Donald Trump está ganando? Sí, va a ganar. ¿Por qué? ¿Por estos colegios electorales? En esta línea de estos estados gana. No puede ser, me dijo. Sí, va a ser así. ¿Y qué va a suceder con Venezuela? Nos van a invadir. ¿Cómo? Sí, nos van a invadir.

Claramente se advirtió. Como hoy claramente puede proyectarse si para el 2028 el candidato es Marco Rubio, también la cosas no van a ir nada bien. Y si el año 2026, como muchas cosas lo indican, puede haber una especie de golpe de estado en Estados Unidos, Marco Rubio o Vance serían los candidatos a definirse en nuevas elecciones

Bueno, si Marco Rubio gana, que es el que dirige toda la operación contra Venezuela, nos puede ir muy mal. Con Delcy Rodríguez vamos a tener lo que la ciencia política ha llamado una democracia tutelada.

Algo mucho más delicado. En este gobierno, en este modelo que está tutelado por Estados Unidos actualmente contra Delcy Rodríguez, tienen que organizarse mucho más y alcanzar muchísima más fuerza, por lo que viene en la próxima década. La luna de miel se pudiese acabar, aun cuando los objetivos de Norteamérica son claros de llevar gobernanza en Venezuela para obtener su petróleo.

Este es su país vitrina, diseñado así por el modelo del petróleo hecho por Estados Unidos. La situación frente a EE. UU. indica que debemos prepararnos, capacitarnos a un futuro mediano, no tan cercano, pero no tan a largo plazo, porque nos olvidamos de esto. No estamos en el mejor momento con Norteamérica. Transitamos una situación demasiado tutelada. Todo lo observan los gringos.

Los chinos seguramente sean más comunistas pero también son más capitalistas en sus intereses, o los mismos rusos haciendo su verdadero trabajo más profundo. Son imperios. Nosotros somos muy de eslogan, de pantalla, de estar diciendo cosas, eso no lo observan muy bien los gringos, y como todo se sabe en Washington a través de la CIA, la cual está metida hasta en el panadero de la esquina, todo lo que hacemos en este delicado momento se informa hacia Estados Unidos, y bueno, ciertamente ellos ven.

A Trump le preguntaron en el avión presidencial: Usted tumbó a Maduro, pero todo está igual en Venezuela, todos en todos los cargos. Respondió: que querían, que fuéramos a lo de Irak, que hiciéramos lo de Irak. Eso es algo que nos salva a nosotros, que es positivo, porque lo de Irak es ir a una guerra.

El 3 de enero del 2026 Venezuela quedó en el medio de siete escenarios. El primer escenario se materializó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama presidencial.

Inmediatamente entramos en un segundo escenario, el de una guerra civil. Si la presidencia de Delsy Rodríguez es minada por una supuesta trama entre grupos, vendrá la división y las consecuencias serán indetenibles.

El tercer escenario peor aún es el de una invasión prolongada. En el cuarto escenario pudimos estar frente a un magnicidio. Pero este y el anterior le impediría a Norteamérica lograr sus objetivos que es sacar su petróleo en paz. El quinto escenario es el de un fuerte golpe de Estado de ultraderecha con facciones de emergencia modernizante.

El sexto escenario es el de una nueva invasión la cual tendría como resultado el control de la línea Norte de Venezuela donde están las principales refinerías y sitios cercanos de depósitos naturales de petróleo. Tendríamos un país dividido en dos pedazos; aguas abajo del Orinoco y aguas arriba del Orinoco. Así lo querían los ingleses, esos eran sus planes, y la parte Oeste sería intervenida por Colombia como ya lo han hecho y quisieran de nuevo llevar a cabo una invasión mucho más extensa.

Y el séptimo escenario el cual han repetido en varias oportunidades y el cual se activa como muy probable si las negociaciones se salen de las líneas de Washington es el de un segundo y extenso bombardeo. Un inicio que se repetiría muchas veces más.

Nosotros estamos en todos los peores escenarios. El poder, toda esa cosa que se repite a cada momento, que la gente lo lee por eslogan y no por libros. Debemos darnos cuenta que las principales autoridades de Venezuela están con un revólver en la cabeza, Delsy lo dijo, que a Diosdado Cabello, a Jorge Rodríguez y a ella misma les habían dado quince minutos para que decidieran en los planes de los gringos o los eliminarían físicamente.

Donald Trump advirtió, o haces esto o te va a ir peor que a Maduro, pero que es peor que el secuestro: la muerte. Esto está claro, ojalá no se olvide. Por eso nosotros debemos crear estudios sobre Norteamérica, porque eso nos va a permitir estudiar el manejo de cada uno de sus mandatarios y sobre todo en el hecho del petróleo. El petróleo es la política internacional.

Mientras la Ley Orgánica de Hidrocarburos es buena y es mala. Es buena porque se va a activar la producción petrolera y va a cambiar la imagen del país, va a cambiar en cuanto a su economía. Esto, porque el país se mantiene del petróleo, y eso en gran parte va a activar y vamos a recibir dinero, sólo que el pozo va a estar en gran parte, aun cuando tengamos esas empresas mixtas compartidas, el pozo va estar controlado en su manejo por los hábiles gringos; mantenimiento, extracción, todo.

Venezuela va a manejar una cuota pequeña de dinero, solo una parte, pero el dinero no va hacer la tranca para la independencia, toda la tranca está en un nuevo Dron Mental que forme el verdadero país energético.

Los gringos no son mejores por ser gringos, no. Son los mejores en la actividad ingenieril petrolera porque han formado a sus especialistas, Venezuela también tiene grandes especialistas, pero adolecemos de esa integralidad social de qué hacer con los dineros del petróleo, y mientras esas grandes discusiones se ocultan, otros se roban esos dineros.

La situación con ExxonMobil también va a cambiar porque el tres de enero del 2026 sus acciones aumentaron 18%. Las de Chevron 15% y las de ConocoPhillips un 22%. Suficiente para venir a asaltar al país. El tratamiento de las tres juntas va a ser mucho más duro, eso lo vimos desde la persuasión en la reunión de las veinte y cinco corporaciones en la Casa Blanca.

También las corporaciones de la materia prima, repuestos y mantenimiento; Becker, Halliburton, Schlumberger, todas ellas dicen nosotros entramos, pero aquí no hay empresas mixtas, aquí no hay chinos ni aquí hay nada, somos nosotros, somos operadoras políticas duras.

Bueno, ellos fueron los que dirigieron la operación en la cual nosotros mordimos el peine con Guyana. Yo quisiera preguntarle a muchos analistas qué ganamos con el caso de Guyana, ¿qué ganamos?, en mi opinión ganamos poco pues la estrategia de Estado se desvaneció, o aquel no era el momento adecuado para entrar a duplicar esa controversia.

Lo que hicimos fue perder, no ganamos absolutamente nada, lo vamos a decir claro, porque tenemos que empezar a hablar claro, no por las ramas, tampoco con rabia ni con molestia, pero es que la cuestión estratégica resulta ser que la enfocamos internacionalmente muy mal y miremos por dónde salió.

Hoy estamos totalmente descubiertos, desnudos, ni siquiera nos pudimos cambiar, tenemos el control completo del Estado, ahora los gringos van al control completo de la industria petrolera. ¿Cuál es el principal factor para dominar una empresa? La parte económica, bueno, debemos crear ahora una nueva mentalidad en los ingenieros y técnicos hacia una formación nacionalista. ¿Qué podemos hacer? necesitamos tener ese Dron Mental en lo intelectual, lo académico, lo formativo y también lo estratégico acompañado de lo político.

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