Venezuela está siendo testigo de; no solo de la presión, sino la intervención directa estadounidense en asuntos, antes considerados de manejo estrictamente soberano, incluidos en lo; político, social, militar y petrolero.
Apuntando a la materia estrictamente petrolera, el mes de Enero no para de darnos sorpresa a los Venezolanos. Desde la nacionalización de la industria en 1975-76; por ley, las exportaciones petroleras de Venezuela han sido realizadas exclusivamente por PDVSA. Las sanciones de EEUU comenzaron en 2017, intensificándose en 2019 con embargos al petróleo-PDVSA. A partir de 2019, fecha para la cual fueron impuestas sanciones coercitivas desde EEUU, directamente dirigidas a obstaculizar el libre flujo de estas, hubo ciertas exportaciones informales a través de flotas "fantasma" para evadir dichas restricciones, pero siempre bajo el "control de PDVSA.
Dicho monopolio se mantuvo hasta el entorno de Enero’2023, fecha para la cual Chevron comenzó a exportar nuestros crudos hacia EEUU bajo una licencia especial del tesoro estadounidense emitida dos meses atrás, como parte de una excepción en las sanciones. Aun así, PDVSA mantenía varias "asociaciones estratégicas" con la transnacional, donde figura como socio mayoritario, manteniendo el control, alineado con la ley de hidrocarburo modificada en 2006-07.
Todo ello cambio de la noche a la mañana con la reciente modificación de la ley de hidrocarburos aprobada; bajo presión de la administración Trump, hacia finales de Enero’2026, marcando el fin del control o monopolio de PDVSA.
Actualmente la administración estadounidense en la práctica obliga al estado Venezolano y PDVSA, con un régimen de sanciones que apunta al control de las exportaciones, administrado por la oficina de control de activos extranjeros-OFAC. Son medidas heredadas y ajustadas desde 2017 que buscan restringir y tomar control sobre las transacciones derivadas de la venta de nuestros propios recursos petrolíferos.
La licencia 46 incluye condiciones como contratos regidos por las leyes estadounidenses, pagos a cuenta controlada por EEUU y la exclusión de relación comercial con Rusia, China, Irán y Corea del Norte.
La mencionada licencia permite a empresas estadounidenses participar en actividades de toda la cadena de valor de nuestra industria; incluido el comercio de nuestros crudos por "traders" designados por ellos. El departamento de energía estadounidense supervisa el cumplimiento de las sanciones y la licencia antes mencionada, incluidos el control de las ventas de crudo y el manejo de nuestros fondos. En esencia, el gobierno interino/encargado se limita a cooperar sin mantener control directo ya que las exportaciones se canalizan a través de EEUU. Es decir y a los efectos prácticos, cero control y soberanía.
Es así como la misma OFAC a través de la licencia 46, autoriza a empresas como Chevron, Vitol y Trafigura, a cargar y negociar nuestros propios crudos, limitando la participación del gobierno encargado, a solo "cooperar en la nominación de cargamentos", negociando con EEUU ciertos arreglos comerciales, pero reservando "siempre" la decisión final a la mano de la administración Trump.
Como resultado de todo lo anterior; en materia de exportaciones, durante el mes de Enero, [Einstein Millan Arcia on X: "#Venezuela #PDVSA exportó ~800.000 BPD promedio durante Enero. Un total de ~ 284.000 BPD a #EEUU, ~415.000 BPD manejados por traders apuntados por la administración #trump; #vitol y #trafigura. Solo una pequeña porción de ~100.000 BPD "habría sido manejado" por PDVSA. .." / X] fueron exportados cerca de 800.000 BPD desde Venezuela, de los cuales 284.000 BPD tuvieron como destino EEUU, mientras que unos 415.000 BPD fueron exportados por los "traders" designados "Vitol" y "Trafigura". Es así como PDVSA de un plumazo y de la noche a la mañana ha pasado de controlar más de 85% de sus exportaciones previo al 26-01-2026; a menos del 15% posteriormente. Sin duda una perdida completa de soberanía y un irrespeto hacia nuestra nación y hacia los Venezolanos, más allá de las razones o diferencias políticas que muchos pudiesen alegar.
En cuanto a la producción, hemos reconocido que "prácticamente sin la intervención de transnacionales", PDVSA ha venido teniendo una importante recuperación, por si sola o con poco valor agregado de socios, aun trabajando; a los efectos, sin equipo, recursos, ni taladros de perforación.
Tan solo en 2025 la industria fue capaz de añadir sostenidamente cerca de 110.000 BPD entre Enero-Noviembre; previo al bloqueo, cuando reportó a la OPEP cerca de 1.142.000 BPD, sin incluir unos 60.000 a 70.000 BPD de condensados.
En cuando a las especulaciones y expectativa de muchos sobre una importante aceleración de nuestra producción de petróleo para 2026, producto del arribo masivo de transnacionales estadounidenses #bigoil, ello hasta ahora no pasa de ser un "sueño húmedo". Hemos asegurado que [Einstein Millan Arcia on X: "Ninguna transnacional petrolera o #bigoil se aventurará a operar en #Venezuela contando solo con la palabra de #trump. Ellos saben que sus días en el poder podrían finalizar con un impeachment tan pronto pierda las elecciones de Q4’2026. Y saben que lo que ocurre es ilegal. #OOTT" / X], ninguna transnacional petrolera o "bigoil" se aventurará a "operar e invertir de cero" en Venezuela, contando solo con la palabra o la permanencia de trump en el poder. Ellos saben que sus días en el poder podrían finalizar con un "impeachment" tan pronto pierda las elecciones de Q4’2026, que su salud; no solo fisica, sino mental están seriamente comprometidas. Y saben que lo que ocurrido en Venezuela es ilegal y podría terminar siendo impugnado.
Por el otro lado y no menos importante está la creciente entropía y pugnacidad político - social en Venezuela, así como el creciente rechazo popular por el secuestro de nuestra soberanía de parte de EEUU, lo cual constituye un peligros caldo de cultivo para cualquiera que piense en exponer capital y esfuerzo basado en la presencia de Trump, del gobierno encargado y de una modificación de la ley de hidrocarburos que muchos catalogan como inconsulta, ilegal, y motivada únicamente por la coerción y presión desde el norte, que no aguantaría una muy segura impugnación.
De hecho, muchos congresistas demócratas han advertido a las transnacionales [Trump abre ya la primera puerta a Repsol en Venezuela y congresistas demócratas envían una dura carta de advertencia a Josu Jon Imaz | Actualidad Económica, sobre los riesgos legales en operaciones con Venezuela, por exponerse a riesgos legales y financieros al largo plazo...