Presidenta, de nuevo: encontrémonos con la educación

Viernes, 13/02/2026 11:50 AM

A veces me da la impresión de que el Ministro de Educación juega al escondite. Pareciera que en esta crítica materia no es la única autoridad que parece hacerlo. Tampoco es un tema de mayor interés para las oposiciones, sólo para unos pocos. ¡Quiera la divinidad que esta omisión sólo sea un parecer mío, un error mío! Ahora, como ayer, todo se concentra en torno a barriles de petróleo y cosas por el estilo. Y si ciertamente hay una urgencia económica que ha sido cultivada con esmero desde hace ya bastantes años por los experimentos de unos cuantos Dr. Frankenstein de la economía del ya olvidado "socialismo del siglo XXI", no deja de haber otras urgencias en el país, urgencias que si no se atienden se llevan por delante a generaciones enteras de seres humanos, que le niegan su apertura a la vida, que los condenan a la miseria espiritual y a la miseria económica por más millones de barriles de petróleo que se saquen de nuestra depredada naturaleza para embotellar y entregar al tío Sam. La educación, sin duda, es la urgencia mayor del futuro de Venezuela en nuestro tiempo. Hay que ocuparse del presente pues los venezolanos estamos comiéndonos un cable, nos han convertido y nos hemos convertido en un ratón de ferretería. Para ya hay que buscar salida a la cuestión de los ingresos de lo que queda de nuestras familias, de nuestros hombres y mujeres. Para ya hay que atender la salud de los venezolanos. Pero estas urgencias del ya, insoslayables, no niegan que se atienda simultáneamente una urgencia que como la educativa siendo también del presente marcará nuestro futuro de modo determinante.

Me preocupa, nos preocupa a muchos que poca voz decisoria tenemos, que el tema de la educación esté tan ausente del discurso oficial en estos tiempos tan cruciales para nuestro por-hacer, así como del discurso de quienes quieren presentarse como alternativa política. Basta googlear el tema y buscar las noticias más recientes, lo que se ha dicho y publicado en las últimas semanas sobre la crisis educativa y la discusión de sus salidas. ¿O no está en crisis la educación? ¿O está todo fenomenal? ¿Por qué esta ausencia? ¿Dónde está el Ministro con propuestas para el tema? Si realmente a los actores políticos y sociales influyentes les preocupa el futuro del país, y no el mero reparto del botín del poder logrado, deberían estar actuando en concordancia con ese futuro que hoy está en nuestras escuelas siendo educados para una sociedad que ya no existe, que existió si acaso en el siglo pasado. Más grave aún, con el futuro que hoy no asiste a las escuelas, bien porque la situación económica excluye a nuestros niños, jóvenes y adultos, bien porque se ha destruido no sin empeño el valor trabajo y el valor formación para nuestra vida nacional.

Presidenta, gire instrucciones a su Ministro de Educación para que en el ánimo actual de concordia que manifiesta su discurso y el de otros poderes del Estado, convoque a los actores concernidos con el tema educativo a un Encuentro Nacional con el propósito de poner en marcha lo antes posible una transformación del concepto y la práctica educativas en nuestro país. Dejo seguidamente algunas ideas para que su despacho las considere:

-Que se trate de una convocatoria nacional, que en el espíritu de nuestra Constitución sea efectivamente participativa y protagónica, lo que implica invitar a todos los sectores que por distintas razones están interesados y afectados por la crisis educativa y su resolución, darles voz y escuchar atentamente esa voz con una orientación deliberativa y democrática. Los educadores deben tener una silla central en este Encuentro, sin ellos, sin su convencimiento, no hay posibilidad de cambio alguno.

-Que se diseñe dicho Encuentro Nacional para que dé resultados en la práctica en el menor tiempo que sea posible. Lo primero a establecer sería una agenda con un tiempo definido de funcionamiento. Para la organización del Encuentro no se precisa que todos nos reunamos en la Plaza Bolívar, eso sería una Asamblea inútil. Puede trabajarse por mesas sectoriales (económicas, culturales, regionales, sociales de diversa índole, pero cada una con participación de educadores) que al cabo de un tiempo realicen plenarias puntuales para llegar a conclusiones integrales y de ahí a una Plenaria Nacional definitiva.

-Diagnósticos hay muchos, no habrá que empezar a hacerlos de nuevo, habrá que revisarlos, buscar sus puntos de encuentro y actualizarlos en lo que se requiera. Pasada esta primera fase, cada mesa sectorial podría dedicarse entonces a elaborar sus propuestas de cara al diseño de las políticas educativas, su implementación y los criterios para su evaluación en la práctica.

-El Ministerio, los gremios docentes, las Escuelas de Educación y las Universidades Pedagógicas del país, además de sustentar el debido protagonismo en esta tarea nacional, pueden dotar de espacios y plataforma a este Encuentro. De seguro, entre todos se hará poco onerosa la organización de un evento destinado a volverse un hito de cara al futuro.

Estoy convencido de que en un tiempo prudencial lograremos demasiado. El próximo año escolar todavía tarda meses en comenzar. Estoy convencido de que todos estos actores mencionados pueden entenderse en unos mínimos que establezcan unas nuevas reglas de juego y un nuevo programa educativo. Estoy convencido de que si bien hay quienes confunden formación con adoctrinamiento, al final del día la mayoría comprende que educación no es propaganda y que formar es más cuestión de dotar a la persona de criterios propios para la vida y la integración provechosa en la comunidad que de contenidos definidos. Estoy convencido de que dichos actores carecerán de miopía histórica en esta materia, de que no confundirán políticas educativas con construcción de edificaciones escolares, que también hacen falta y pronto, pero que solo serán un buen techo para engendrar y cobijar un nuevo espíritu social. Si alguna vez se puso de moda la frase "Es la economía, estúpido", creo que nuestro tiempo, sin despreciar la importancia de lo económico, base material indiscutible para nutrir nuestros espíritus, haría bien en hacer de la frase "Es la educación, estúpido" el lema vivo que encamine nuestro programa de acción. Después de todo, nuestro tiempo hace indesligable educación y economía. Presidenta, su voz tiene la suficiente fuerza inicial para emprender este camino, convénzase de ello. Para mañana es tarde.

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