Docentes de primaria en El Hato de Baragua

Jueves, 15/01/2026 11:34 AM

Uno conoció a inicios de la década de 1969-70. por allá en el caserío El Hato de Baragua,, municipio Urdaneta estado Lara, una figura socialmente significativa que movilizaba las conciencias hacia el bien. Pulcra, elegante y de correcto hablar que administraba sus lecciones y ejercicios prácticos a pequeños grupos de alumnos/más en alpargatas y sandalias en las aulas de la escuela estatal Nro. 225, posterior NER 514, cuando todo se reducía a un número en la ampliación de la cobertura escolar de educación primaria, aunque no se conocía por esos lares la educación preescolar, el hogar era el referente inicial. Solo se ingresaba al 1er Grado para la alfabetización, la lector escritura y operaciones aritméticas básicas.

Mujeres y hombres que literalmente representaban el progreso, la superación del país mediante la ciencia y la técnica. De hecho, motivaban a seguir estudios en secuelas agropecuarias y ponderar la importancia de la asistencia técnica y crediticia, en tiempos de los gobiernos de Caldera y Carlos Andrés Pérez.

Que recuerde este mini cronista, Miguel Ángel Saavedra Rodríguez estudió en la Escuela Granja Franco Medina de Moroturo hacia mediados de 1970 y ya en los 80 Josefa Saavedra Rodríguez se hizo muestra, como se decía entonces, cursando estudios en el Instituto Pedagógico de Mejoramiento Profesional del Magisterio, un orgullo para todos, un gran esfuerzo personal y familiar y un signo de mejora en las condiciones de vida social y culturalmente.

Representaba la imagen civil de la modernidad introducida por la democracia y sus valores de libertad, identidad y pertenencia al Estado Nación sinterizada en el Himno Nacional, la Bandera y el Escudo de Armas. Por eso cantar el Gloria al Bravo Pueblo, contemplar y venerar todos los referidos símbolos patrios está entre las emociones más genuinas. Así como la socialización secundaria, compartiendo en juegos tradicionales, correteando por espacios adyacentes a la escuela e inclusive por los montes y rspinares del entorno propio del bosque espinozo tropical.

Muchos años después, en la década de 1980 que accedimos a los estudios nocturnos del bachillerato o parasistema, una vez migrados a la ciudad de Barquisimeto, junto a un hermano y la madre, leímos en Lanzas coloradas, de don Arturo Uslar Pietri, aquella frase del negro Asunción quien preguntara a Miranda que era ese paño que tanto cuidaba y éste le respondiera que la bandera representa la patria; comprendió que la patria es un suspiro, un sentimiento que no se puede expresar con palabras, sino con hechos, protección, resguardo
En lo personal la representación del maestro de entonces era de persona vinculada a las ideas y los libros, la higiene y el buen trato, de hecho, las maestras y maestros que conocimos en esa década de 1970+80 gozaba de buena posición social, buena casa, carro y hasta había quien por Suruy, estado Falcón tuvieran hacienda, vacunos, caballos, mulas que era tradición familiar.

De esa época de 1969-70 recuerdo algunos maestras y maestros que ejercieran docencia rural en aula multigrado en el caserío El Hato de Baragua a las profesoras Nubia, que a penas recuerdo dado que yo fui muy irregular en la asistencia, la maestra Petra Torres está más presente, además fue quien con suaves palabras me persuadió a recitar en público un pensamiento del Libertador, aquello de: Moral y luces son los polos de república, moral y luces son nuestras primeras necesidades, pero yo dije fue nuestras bien necesidades; pero ella me dijo que estaba bien así, aunque yo me moría de pena y la quería repetir, Pero venían otros niños con su nuemero,

Recuerdo hacia 1975, al maestro llamado Carlos, quien venía de Barquisimeto y principalmente recuerdo al maestro Alejandro Morales, que varias veces iba a la casa por las tardes a hablar con mis padres, es que a mí no me gustaba la escuela; de hecho, la abandoné completamente y no pasé del segundo grado; Pero, en fin, el imaginario y representación social del maestro y la maestra en Venezuela ha estado vinculada siempre a la dinámica económica y política, como se vaya en semejantes estructuras objetivas va también la educación escolar formal y las condiciones salariales y seguridad social del magisterio, que más allá de cualquier idealismo nunca ha sido de la mejor, muy subestimado en todos los gobiernos. Claro, en unos peores que otros.

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