Al Magisterio Venezolano.- La voz de quienes forman a los niñas, niñas y adolescentes, tiene una cita de primer orden con la historia, en esta hora en la cual tanto la República Bolivariana de Venezuela, como el resto de la comunidad internacional confrontan el drástico choque de visiones en torno al modo en que ha de configurarse el destino de la humanidad y el tránsito hacia un mundo de paz. Y esta reflexión asume la mayor importancia cuando la Patria de Simón Bolívar expresa su reconocimiento a quienes celebran la Semana del Maestro y la Maestra
A.- Democracia vs imposición.- Las relaciones internacionales hoy, así como las internas de la Venezuela Bolivariana y las específicas dentro del sector educativo, se ven impactadas por los intereses de centros del poder financiero, militar y geopolítico global que, imbuidos del prejuicio de supremacismo, niegan la legalidad internacional y los principios de igualdad entre Superpotencias y países periféricos que divergen del modelo hegemónico e imperial, arrollando los valores de autodeterminación, soberanía y multilateralismo. Y por otra parte se encuentran los pueblos e instituciones que se movilizan en los cinco continentes -incluso al interior de los Estados Unidos- en pro de un mundo cuyas relaciones se ajusten al Derecho, las buenas costumbres y la convivencia civilizada entre etnias, credos y naciones diferentes.
B.- Los Educadores primero.- De allí que si bien se exhorta a quienes ejercen desde el aula y las comunidades educativas, su guiatura como formadores de ciudadanía, se invita asimismo a los padres y representantes, autoridades educativas y de Estado -así como los gremios profesionales, Iglesias, partidos políticos, artesanos, cámaras de productores, comerciantes y empresarios en general, entre otros sectores-, a ponderar el hecho de que si se quiere una Nación fortalecida, una Venezuela empinada en la construcción de su desarrollo económico y humano integral, resulta impostergable que la Nación toda, en todos sus factores sociales, se comprometa a conceder a los Educadores el primer rango entre las profesiones que la modernidad eleva como el instrumento fundamental para formar a los individuos de un País Potencia. De allí que se haga necesario un proyecto nacional que ate el reto de superar la dependencia que le maniata al modelo único de ingreso rentista-petrolero, a la paulatina reivindicación del Magisterio Venezolano en sus condiciones de vida, programas de formación continua, mejora del ingreso pecuniario (en la medida en que se logre el incremento del Producto Interno Bruto y la renta nacional. En las manos de los Maestros y las Maestras está la formación de los ingenieros, los inventores, artistas, productores y mano de obra calificada que ha de impulsar la Venezuela Potencia Digamos por tanto ¡Los Educadores primero!
*(Maestro y abogado)