La Institucionalización del Dólar Paralelo: ¿El Banco de Venezuela rompe el ancla de BCV con un Algoritmo de Supervivencia?

Martes, 24/02/2026 05:15 AM

En las últimas horas, una imagen ha sacudido la opinión pública y los grupos de análisis económico en nuestro país: el Banco de Venezuela (BDV), la principal entidad financiera del Estado, ha fijado una tasa operativa de Bs. 515 por dólar para ciertas operaciones digitales y de consumo internacional.

Mientras el Banco Central de Venezuela (BCV) mantiene una tasa oficial de Bs. 405,35, el euro se sitúa en Bs. 476,71 y el mercado cripto (Binance/USDT) ronda los Bs. 584,52, nos encontramos ante un escenario de fragmentación cambiaria sin precedentes. Como economistas, debemos preguntarnos: ¿Estamos ante la institucionalización del "paralelo" por parte del propio Estado?

1. El Fracaso del "Ancla Cambiaria" Nominal

Desde hace meses, la política económica se ha centrado en el uso del tipo de cambio oficial como un ancla para contener la inflación. Sin embargo, que el mayor banco del país reconozca una tasa de Bs. 515 (un diferencial del 27% respecto al BCV) es la confirmación técnica de que el ancla se ha roto. El mercado interno ya no puede sostener la ficción de un dólar a 405 cuando la liquidez y la demanda presionan hacia arriba.

2. La Brecha y el Incentivo al Arbitraje

La existencia de tres pisos cambiarios (405, 515 y 584) genera distorsiones profundas. Esta brecha no es solo un número; es un incentivo perverso para el arbitraje financiero. Cuando la banca pública se desmarca de la pauta del BCV, envía una señal de desconfianza al sistema: el propio Estado admite que el valor de reposición de la divisa es mucho más alto que el "legal".

3. El Efecto "Pass-through": Inflación a la Vista

En teoría económica, el pass-through es el mecanismo por el cual las variaciones en el tipo de cambio se trasladan a los precios finales. Si el BDV —que maneja la mayor cartera de clientes del país— establece el dólar en 515, ese valor se convierte automáticamente en el nuevo "piso de facto" para la estructura de costos. El comerciante y el industrial no mirarán el BCV para reponer inventarios, sino la tasa que efectivamente les permite operar.

El Algoritmo del Desequilibrio: ¿Cómo llegan a los 515?

Tras un riguroso análisis técnico, hemos logrado decodificar la estructura lógica que sostiene esta cotización. El BDV no está fijando un precio al azar; está aplicando una fórmula híbrida de ponderación de riesgo que intenta equilibrar la normativa oficial con la presión de la calle. La arquitectura matemática detrás de los Bs. 515 parece ser la siguiente:

 

Donde i representa una comisión operativa del 0,43%.

Esta fórmula revela una capitulación técnica: el bloque institucional (promedio de BCV y Euro) ya solo representa una parte de la ecuación, mientras que el mercado paralelo (Binance) ha pasado a ocupar el 50% de la ponderación en el cálculo de la banca pública.

Debilidad de la Arquitectura Institucional y Centralización

Este desorden cambiario es también reflejo de una estructura institucional con escasos contrapesos. Resulta alarmante que quien dirige los destinos del principal banco comercial del Estado, el Banco de Venezuela, sea simultáneamente el Presidente de Pequiven, como es el caso de Román Maniglia.

Esta dualidad de funciones —manejar la mayor cartera crediticia del país y, al mismo tiempo, la industria petroquímica estratégica— crea un nudo gordiano de intereses. ¿Cómo puede el Banco de Venezuela servir de apoyo a la estabilidad monetaria si su gestión está intrínsecamente ligada a las necesidades de flujo de caja y divisas de los grandes complejos industriales? Esta concentración de poder institucional erosiona la especificidad técnica necesaria para manejar la política cambiaria y financiera, subordinando la estabilidad del bolívar a la urgencia operativa del momento.

Conclusión

La aparición de este "dólar BDV" a Bs. 515 es el síntoma de una economía que opera bajo un régimen de desconfianza institucional. No se puede clamar por Soberanía Económica mientras las instituciones del Estado validan algoritmos que dependen en un 50% de mercados no regulados. Es urgente recuperar la autonomía técnica y la transparencia institucional para evitar que el trabajador venezolano siga siendo el que financie, con su pérdida de poder adquisitivo, las ineficiencias de un sistema que ya no puede sostener sus propias anclas.

 

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