El fin de la brecha cambiaria: Divisas, SWIFT y el fin del arbitraje

Martes, 27/01/2026 05:01 AM

En la ciencia económica, la brecha cambiaria se define como la diferencia porcentual entre el tipo de cambio oficial (fijado o regulado por la autoridad monetaria) y el tipo de cambio de mercado (paralelo, libre o financiero). Sus causas son múltiples y pueden obedecer a factores internos y/o externos, tales como la volatilidad de la economía mundial, conflictos y sanciones. Tras los bombardeos en la capital de Venezuela a inicios de año y las noticias sobre la aparente nueva realidad de los precios del crudo Venezolano y flexibilización de las sanciones financieras, exploraremos cuál será el futuro de la perniciosa brecha cambiaria en la tierra del Libertador de América, donde hoy más que nunca urgente frenar el alto costo de los productos.

MÁS DÓLARES AL MERCADO: La realidad se desnuda ante el planeta

El petróleo venezolano, incautado por EE. UU. mediante acciones de fuerza y fuera del marco legal, ha comenzado a venderse sin el descuento forzoso al que Venezuela se veía obligada por las sanciones de Washington. La flexibilización ha permitido mayores ingresos que junto al acceso a cuentas del sistema bancario mundial son factores que contribuiran directamente a que la brecha se achique.

En la actualidad, se estima que la demanda de dólares en Venezuela se ubica entre 900 y 1.000 millones de dólares al mes. Entre los años 2024 y 2025, el Banco Central de Venezuela (BCV) liquidó entre 401 y 324 millones respectivamente; el resto de la demanda se canalizó en transacciones privadas donde la cotización del dólar es superior. De allí se origina la brecha que, junto a la inflación, termina incidiendo en los precios de bienes y servicios.

Ahora bien, con más dólares en el mercado gracias al alivio de las sanciones, la liquidación de divisas incrementa, presionando a la baja la brecha. Pero el factor más influyente será, sin duda, el uso de transacciones a través del sistema SWIFT, que permite monitorear de forma efectiva el uso de las divisas. Esto supera los sistemas alternativos de entrega de efectivo o billeteras digitales que hacían casi imposible rastrear el destino final de las liquidaciones del BCV.

Estudios diversos desde Ecoanalítica y CEDICE, hasta investigaciones internacionales como las de *Itskhoki & Mukhin (2024)* o la *Universidad de Teherán*muestran que sin controles efectivos, entre el 30% y más del 40% de las divisas liquidadas por bancos centrales en circunstancias similares terminan en manos de actores especulativos para el arbitraje cambiario, en lugar de destinarse a alimentos o salud, además otro 10 a 15% terminar siendo usado para la comprar e artículos de lujo y/o gastos santuarios. El uso del sistema SWIFT permitirá que esos recursos se dirijan a compras necesarias, reduciendo la especulación incidiendo en la caída de la brecha cambiaria. La flexibilización de las sanciones en la venta de crudo y en el sistema financiero contribuirá a bajar la brecha cambiaria, incluso liquidando montos similares a las de los años 2024 y 2025.

LA LIMPIEZA COMIENZA POR CASA: Disciplina monetaria y rigor fiscal

Para que el ingreso de divisas sea efectivo, es imperativo sanear la gestión interna. Debemos poner fin inmediato al incremento descontrolado de la liquidez monetaria, que en 2025 alcanzó la alarmante cifra del 542%. Esta expansión primaria, utilizada para financiar el déficit fiscal, es el combustible que alimenta tanto la inflación como la brecha cambiaria. Cuando el mercado se inunda de bolívares sin respaldo, los agentes económicos corren hacia el dólar para proteger su patrimonio, disparando el precio paralelo. La estabilidad real nace de la disciplina fiscal; sin detener la emisión, no habra solución duradera.

DEL CONTROL EXCESIVO a la libre fluctuación

Ahora, la medida cambiaria para poner fin de manera definitiva a la brecha será transitar hacia la libre fluctuación. Este es el momento adecuado porque la economía ya ha realizado el ajuste más severo: la mayoría de los precios de consumo ya están expresados en dólares, e incluso por encima de su valor real debido al "sobreprecio de protección" que los comerciantes fijan para cubrirse de la "BRECHA CAMBIARIA".

Al permitir la libre fluctuación y poner fin a la existencia de la BRECHA desaparece el "Costo de Incertidumbre" que no es otro que el incremento que colocan los comerciantes a sus precios en dólares para asegurarse de que, cuando logre cambiar sus bolívares, pueda reponer la mercancía, obligando a una baja de los precios de bienes por corrección de los costos. Está medida debe estar acompañada de mesas de trabajo entre gobierno y empresarios e inspecciones para que los precios efectivamente retrocedan a su valor justo. Por ejemplo, el kilo de un paquete de harina precocida de maíz vuelva en promedio a un (1) dólar el kilo.

El momento es ahora: De la brecha a la estabilidad real

La crisis cambiaria y la inflación que han castigado al país DESNUDARON SUS CAUSAS AL MUNDO: desde el impacto externo de las sanciones, que asfixió el flujo de dólares a la caja nacional y que imposibilitó el uso del sistema financiero que facilito el desvío de hasta más del 40% de la liquidación de divisas a la venta especulativa y productos suntuarios, hasta la financiación del déficit fiscal mediante la emisión monetaria.

Este 2026, las condiciones parecen dadas para un giro de 180 grados, al detener la emisión monetaria, tener un mayor flujo de divisas por el fin de los descuentos al crudo y por uso de canales financieros globales que dificultan el desvío de los dólares, es posible, en primera instancia, aplanar la brecha y, en el corto plazo, erradicarla por completo si se da paso a la libre fluctuación de las divisas con vigilancia del BCV. La unificación cambiaria es el paso necesario para devolverle la previsibilidad a la economía venezolana, el fin de la brecha es un clamor nacional al que debemos atender por el bienestar de todos y para todos los venezolanos.

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