Venezuela 2026: Petróleo, Brecha Cambiaria y Precios Distorsionados

Martes, 20/01/2026 05:10 AM

La economía venezolana enfrenta un 2026 decisivo. La convergencia entre el aumento de la producción petrolera que alcanzó 1.181.000 barriles diarios y se perfila a crecer un poco más en 2026, de la mano de un aparente cese progresivo de sanciones tras los acuerdos con EE.UU.configura un escenario de mayor holgura fiscal. No obstante, la expansión de la liquidez monetaria en un 542% durante 2025, la caída estructural de los precios del petróleo y otros desequilibrios macroeconómicos son obstáculos a superar para poner fin a la perniciosa brecha cambiaria y a la inflación. A continuación, un análisis sobre el futuro del tipo de cambio y la inflación en el marco de la nueva realidad petrolera de cara a 2026.

DESAFIOS DE LA LIQUIDEZ y EL CONTROL NONERARIO.

El salto exponencial de la liquidez monetaria en apenas un año representa un desafío sin precedentes. Este crecimiento de la masa de bolívares en circulación actúa como combustible para la demanda de divisas. Sin una disciplina fiscal estricta que acompañe la oferta de dólares, la presión sobre un eventual tipo de cambio unificado será constante. La política monetaria debe enfocarse en absorber el exceso de bolívares, evitando que la liquidez se vuelque masivamente hacia el mercado cambiario y desestabilice los precios internos, ya afectados por el "efecto trinquete" de la inflación.

MEDIDAS ESTRUCTURALES PARA LA ESTABILIDAD

Si bien el anuncio de 300 millones de dólares que ingresarán al sistema bancario venezolano por ventas de petróleo sin descuento es motivo de entusiasmo, este ingreso no será suficiente para eliminar la brecha, frenar la inflación y corregir los precios de bienes y servicios inflados por las distorsiones cambiarias si no viene acompañado de un conjunto de medidas económicas.

Entre estas medidas destaca frenar el financiamiento del déficit fiscal con emisión inorgánica y facilitar el uso de divisas en cuentas bancarias. Asimismo, la eliminación paulatina del encaje cambiario para incrementar el crédito sería clave para estimular el crecimiento empresarial y el empleo. Otras acciones deben dirigirse a transitar de la venta directa de divisas a la asignación de créditos en moneda extranjera para empresas, obligando a un uso eficiente que evite ciclos especulativos (la "bicicleta cambiaria"). Resulta también urgente profundizar la sustitución de importaciones por producción nacional.

PRODUCTIVIDAD, SALARIO y el CICLO DEL CONSUMO

La reactivación de las discusiones de convenciones colectivas en sectores estratégicos (petróleo, alimentos, farmacéutico y puertos) permitiría inyectar entre 325 y 450 millones de dólares anuales en consumo real sin recurrir a la emisión inorgánica. Además, la apertura a nuevos actores para la exportación de rubros como petcoke, casiterita o carbón ampliaría la base fiscal y atraería inversión tecnológica, maximizando la demanda agregada y diversificando los ingresos más allá del crudo.

UN SHOCK A LA BRECHA y EL.ALIVIO AL CONSUMIDOR: Hacia un Nuevo Sistema Cambiario

El tema de la brecha cambiaria y el sobreprecio de los productos, con saltos de hasta el 100% en las últimas semanas, exige medidas coordinadas. Por ello, no basta con una venta más abundante de divisas producto de la proyectada mejora petrolera; es imperativo aplicar las medidas antes señaladas, incluso es momento de ser más contundentes: implementar un sistema de banda de flotación cambiaria, y transitar bajo vigilancia del BCV hacia una libre fluctuación, generaría una corrección por eficiencia.

• EL FIN DEL "COSTO DE INCERTIDUMBRE (Tendencia a la baja en dólares):

Muchos comerciantes en Venezuela aumentan sus precios en dólares no porque el producto cueste más, sino como un seguro contra la brecha. Si el dólar oficial está a 30 y el paralelo a 50, el comerciante sube el precio en dólares para asegurarse de que, cuando logre cambiar sus bolívares, pueda reponer la mercancía. Al desaparecer la brecha y el riesgo de no conseguir divisas, ese "extra" que cobraban por incertidumbre pierde sentido.

• EL FENÓMENO DEL "EFECTO TRINQUETE" (Precios pegajosos):

En economía existe el riesgo de que los precios suban fácilmente pero bajen con dificultad. En el contexto venezolano de 2026, si los comerciantes ya se acostumbraron a márgenes altos en dólares, es poco probable que bajen los precios voluntariamente. Se requiere una caída masiva en el consumo o una apertura total a las importaciones que los obligue a competir. Por ello, es vital una reunión inmediata con los sectores empresariales y una fiscalización activa para acelerar la sinceración de precios, distorsionados por la brecha, que deteriora aún más el depauperado poder adquisitivo de los venezolanos.

LA INCERTIDUMBRE DEL FLUJO DE DIVISAS y EL CRUDO

Un factor crítico es la sostenibilidad del flujo de divisas. El anuncio de los 300 millones de dólares es una medida de contención que debe ser frecuente y suficiente para ser efectiva; sin embargo, esta frecuencia está supeditada a variables externas volátiles. Para 2026, la estabilidad depende de cuánto pueda incrementar efectivamente la producción de petróleo frente a la ya anunciada caída de los precios internacionales respecto a 2025. Si los precios del crudo retroceden mientras la producción se estanca, el Banco Central de Venezuela (BCV) verá mermada su capacidad de intervención, lo que podría ampliar nuevamente la brecha si no se logra atraer inversión extranjera directa que compense la caída de la renta petrolera y no se adopten las medidas macro económicas adecuadas.

CONCLUSIÓN: La Ruta hacia el Equilibrio

La estabilidad económica de 2026 dependerá de la capacidad del Ejecutivo para convertir la renta petrolera en demanda agregada real y optimice su política Económica. Si la inyección de divisas se acompaña de la política correcta y la recuperación del salario mediante contratos colectivos, Venezuela podría superar el fenómeno de la inflación enemiga, la brecha cambiaría y los sobre precios de alimentos y productos de primera necesidad. Sin un ajuste estructural que controle la liquidez y fomente la producción endógena, y ante la incertidumbre de los precios del petróleo, la abundancia de divisas será solo un alivio temporal frente a la pérdida constante del poder de compra del venezolano.

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