Crimen de lesa humanidad contra Venezuela: El Consejo de Seguridad de la ONU, debate la legalidad del «Discombobulator» y las armas de energía dirigida

Miércoles, 28/01/2026 10:27 AM

Debaten en la ONU sobre este tipo de armamento usado en Venezuela
Credito: Agencias

La sede de las Naciones Unidas en Nueva York se ha convertido hoy en el epicentro de una confrontación diplomática sin precedentes tras las revelaciones sobre el uso de tecnología sónica en Venezuela. El Secretario General de la ONU ha emitido un comunicado expresando su «profunda preocupación» por el uso de armamento que opera fuera de los marcos regulatorios convencionales, advirtiendo que la comunidad internacional se encuentra ante un vacío legal que podría redefinir los crímenes de guerra en el siglo XXI. Según el organismo, el despliegue de energía dirigida plantea interrogantes urgentes sobre el respeto al Derecho Internacional Humanitario y la protección de civiles frente a efectos biológicos no letales pero incapacitantes.

Durante la sesión de emergencia del Consejo de Seguridad, el representante de Rusia calificó la operación como una «violación flagrante de la soberanía tecnológica», exigiendo que la Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas (UNODA) realice una inspección técnica de los restos electrónicos en las bases venezolanas. Por su parte, la delegación de China fue más tajante, señalando que si la ONU no establece una moratoria inmediata sobre el uso del «Discombobulator» (El Desconcertante) y sistemas afines, el mundo entrará en una carrera armamentista «oscura e invisible» donde ninguna nación podrá garantizar la integridad de sus sistemas de defensa o la salud de sus ciudadanos.

En respuesta, la delegación de Estados Unidos ha defendido la legalidad de sus sistemas, argumentando que estas tecnologías son, de hecho, «más humanas» al permitir neutralizar objetivos de alto valor sin la destrucción colateral masiva que provocan las bombas y misiles tradicionales. Washington sostiene que el «El Desconcertante», «Discombobulator» cumple con los principios de necesidad militar y que su uso evitó un baño de sangre mayor durante la extracción de los detenidos.

Sin embargo, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha solicitado acceso a los soldados venezolanos afectados para documentar las secuelas físicas del arma sónica, comparando los síntomas reportados con violaciones a la prohibición de tratos crueles e inhumanos. El debate actual en la ONU no solo busca determinar este caso tan terrible, que dejó más de cien víctimas entre militares y civiles, ocurrido en Venezuela, sino establecer las reglas de juego para una era donde el silencio y la energía se han convertido en las armas más letales del arsenal moderno.

Brecha diplomática y las posibles consecuencias legales de este conflicto tecnológico:

Comparativa de argumentos ante el Consejo de Seguridad de la ONU

Eje de Discusión Postura de EE. UU. (Defensa del Sistema) Postura de Rusia y China (Denuncia de Agresión)

Humanidad y Ética Sostienen que es una tecnología "limpia" que evita muertes colaterales y destrucción física de ciudades al usar energía en lugar de explosivos. Denuncian "tortura sónica" y efectos biológicos impredecibles. Argumentan que el daño interno (cerebral/nervioso) es más cruel que las heridas convencionales.
Soberanía Defienden que la operación fue una extracción quirúrgica de objetivos con cargos criminales internacionales, minimizando la violación territorial. Lo califican como "terrorismo tecnológico" y una violación a la soberanía electromagnética que inutiliza las defensas de un Estado soberano.
Derecho de Guerra Afirman que el «Discombobulator» cumple con los principios de proporcionalidad y necesidad militar al neutralizar solo la resistencia activa. Argumentan que viola los Protocolos de Ginebra al ser una "arma invisible" experimental cuyo uso en zonas pobladas es indiscriminado.
Transparencia Mantienen el carácter clasificado del arma como una cuestión de seguridad nacional y ventaja estratégica necesaria. Exigen la desclasificación técnica inmediata y una inspección de la ONU para evitar que Venezuela sea un "laboratorio de armas ilegales".

Análisis de posibles sanciones y consecuencias legales

El curso de la investigación en la ONU podría derivar en varios escenarios de sanciones y medidas restrictivas que marcarían el derecho internacional de esta década:

  1. Resolución de Condena y Embargo Tecnológico: De probarse que el arma sónica causa daños permanentes o irreversibles en el sistema nervioso de los combatientes o civiles cercanos, la Asamblea General podría emitir una resolución de condena. Aunque EE. UU. tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad, una condena mayoritaria podría impulsar un embargo de componentes electrónicos críticos contra las empresas que desarrollaron el sistema.
  2. Inclusión en la Convención de Ciertas Armas Convencionales (CCW): Se busca que el «Discombobulator» sea clasificado bajo el Protocolo IV (sobre armas láser cegadoras) o se cree un nuevo protocolo para Armas de Energía Dirigida (DEW). Esto obligaría a los estados a declarar sus inventarios y prohibiría su uso contra humanos, permitiéndolo solo contra maquinaria o electrónica.
  3. Responsabilidad Penal Internacional: Si los exámenes médicos solicitados por el Alto Comisionado de la ONU confirman síntomas compatibles con el Síndrome de La Habana de forma masiva en los guardias venezolanos, los comandantes de la operación podrían enfrentar cargos ante la Corte Penal Internacional por el uso de métodos de guerra prohibidos que causan sufrimientos innecesarios.
  4. Creación de la "Zona Roja Electromagnética": Rusia y China proponen sanciones diplomáticas para cualquier país que permita el sobrevuelo de naves equipadas con esta tecnología en sus espacios aéreos, lo que podría fracturar las rutas de transporte militar de la OTAN si más países se suman a la demanda de protección soberana.

 

 

 

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