Vivimos en un mundo en el que se han profundizado y expandido las asimetrías desigualadoras, violentadoras e injustas social, económica, cultural, política, ecológica, territorial, científica, tecnológica y militarmente; así como en tiempos de restauración conservadora de las derechas, reconfiguraciones violentas de los poderes dominantes, y luchas populares por defender y ampliar derechos democratizadores de lo que debe ser común y no privatizado.
Así mismo, transitamos paralelamente la reducción transmutante, implicadora y totalitaria a través de la conexión total, de la diversidad real en ecosistemas hipertecnológicos digitales virtualizadores de la realidad por medio de su metaversalidad fantasmagórica de lo real en contra de su emancipadora multidiversidad ambitalizadora afectual resonadora.
Desigualdades propiciadas principalmente por la explotación irracional del plusvalor y el acaparamiento de los bienes tanto naturales como socioculturales por el capital, incluyendo a hombres y mujeres, mal llamados recursos para connotar e inducir justificadoramente su depredación, bajo el dominio de relaciones de poder con la actuación vil y grotesca de personajes representativos de su naturaleza criminal como Trump y Netanyahu.
Ante lo cual no queda otra opción que resistir y luchar por hacerlo retroceder e ir instaurando ámbitos de nuevas relaciones rehumanizadoras como la afectualidad resonadora de una Transmodernidad emancipadora, ya que el humanismo liberal burgués demostró su hipocresía ideológica con el encubrimiento de la deshumanización de sus presuntas instituciones mundiales pacificadoras y convivencializadoras como la ONU que, además, han hecho letra muerta de los derechos internacionales frente a los desmanes criminales y atropellos indignificadores bélicos de los imperialismos occidentales, principalmente el invasor y guerrerista de EE.UU.
Poder instrumentalizador de la Modernidad que ha producido una profunda y grave crisis civilizatoria debido a que su lógica o racionalidad instrumental, que convierte todo en medio o instrumento para lograr realizar intereses mercantiles alienantes, ha sido socavado pese a sus peligrosas contracciones mortuorias violentas, por la reversión contradictoria de su propia lógica fagocitadora.
Racionalidad instrumental o funcional expresada hoy en la hipertecnología digital algorítmica, que le ha servido al modelo social imperante de la Modernidad capitalista y su Posmodernidad palimpsestual o sobreescribiente restauradora, Modernidad que se ha agotado históricamente debido a sus crisis estructurales en todos los espacios y las inconsistencias de sus ideas-fuerza sustentadoras (progreso, bienestar, igualdad, justicia, emancipación, democracia popular, etc.). Provocando a su vez un contexto social híbridizador a semejanza de la mezcla de un palimpsesto de sobreescrituras hipertecnológicas que induce la percepción simbólica de la igualdad por medio de su manipulada mediática de representación imaginal en sus flujos informáticos "inteligentes" con la exposición de la variada gama de aspectos y entes socioculturales vaciados de contenido real y refigurados por la Inteligencia Artificial Generadora (IAG), con rasgos simulados de verosimilitud algoritmizada pero sin espesor vital al desposeerlos de su alteridad o dignidad cuando los virtualiza digitalmente de modo seductor con copias estetizadas postizas y de lentejuelas, sin existencialidad auténtica desalienada al expropiar la capacidad pensante crítica y re-creadora.
El poder capitalista en lugar de apaciguar su violencia imperialista la ha redoblado criminalmente con genocidios, ecocidios y epistemicidios cognitivo-culturales de saberes alternativos (por ejemplo, el exterminio genocida en Gaza), mediante la exacerbación de su crueldad y atrocidades contra la humanidad a través de prácticas imperialistas de dominio brutal desfachatado e intimidatorias y renovadas de explotación económica