Desde tiempo atrás existe la confrontación sobre la pertinencia que permanezca la Estatua de Cristóbal Colón y del mismo epónimo de la plaza, donde se encontraba ubicada.
La Alcaldía del Municipio Bermúdez, en uso de sus atribuciones y en ejercicio del mandato constitucional y legal, decidió desmontar del pedestal donde se encontraba la estatua del navegante invasor y de cambiarle el nombre a la plaza.
La Carta Magna en su declaración de principios obliga a los particulares y a los entes públicos, fomentar la paz y los derechos humanos, a ellos estamos obligados todos.
Cualquier acto de gobierno, todo lenguaje simbólico, todo monumento, estatua, topónimo o epónimo, como acervo y patrimonio cultural de la nación, está obligatoriamente sometido a tales principios constitucionales.
Cristóbal Colón y toda estatua y monumento de personajes colonialistas expresa el lenguaje de la violencia, en contra de los seres humanos que habitaron originariamente nuestras tierras, su presencia significa el vasaje, la esclavitud y la muerte de miles de millones de personas, por tanto no es un buen ejemplo ni fomenta los valores de respeto a los derechos humanos. De igual manera, también transgrede el principio constitucional de fomento de la paz. Los métodos de la conquista, de dominio, explotación, apropiación fueron sanguinarios, expresión de guerra del conquistador contra pacíficas comunidades y poblaciones indígena, usó la superioridad militar, la pólvora y los perros mastines que destrozaban en sus fauces a niños y adultos desarmados y pacíficos. Sin contemplación los encadenaban y herraban en la cara para identificarlos como esclavos.
Cristóbal Colón en sus crónicas, de su puño y letra escribió que recompensaba, complacía sexualmente a sus cofradía de marineros, con "niñas indígenas y que las menores de nueve años eran las mejores". El evidente criminal y pederasta no es ejemplo de respeto a los derechos humanos ni fomenta la paz, contradice su actuar los principios constitucionales referidos a los cuales todos estamos obligados, incluso niega la condición natural de los seres vivos, el derecho la vida.
La simbología, el poder expresivo del lenguaje en su carga opresiva, violenta, agresiva, genocida, invasora, conquistadora de Cristóbal Colón, es la misma de Adolf Hitler, Mussolini, Hirohito y del actual Benjamín Netanyahu. En ninguna parte del mundo usted encuentra una estatua o una plaza con los nombres de esos asesinos y representantes del holocausto mundial y menos que sean considerados parte del acervo y patrimonio cultural de una nación a los responsables de la segunda guerra mundial.
La estatuaria colonialista, por ejemplo, como la de Cristóbal Colón y la de Juan Rodríguez Suárez o el horrible e indigno topónimo de cerro "El Empalao", en la ciudad de Cagua, niega principios constitucionales como es el fomento a la paz y la política de una educación que enseñe el respeto de los derechos humanos, valorice, enaltezcan y fomente nuestros originarios valores culturales indianos, y afroscedencedientes, hindú, asiático, dentro de nuestra realidad pluricultural.
Nuestro patrimonio cultural tiene rango constitucional en cuanto a la protección, preservación, conservación y restauración, por ser la memoria histórica de la Nación y parte integrante de nuestra identidad nacionalista, se diferencia y niega el culto, la veneración o idolatría a la violencia conquistadora y colonizadora, pues ésta, es contraria a los principios constitucionales y a la valorización humana o humanista.
Las estatuas, monumentos, epónimos o topónimos y etnónimos son un valor cultural intangibles, son centro de interés educativo, mediante los cuales, el saber que de ellos se desprende profundizan el conocimiento para la transformación y libertad o para fortalecer la cultura colonialista o neocolonial, de ahí la suprema importancia de su valor, de su ponderación y del cuidado que ha de tenerse por ser parte del acervo patrimonial del país, de la permanente memoria histórica. Es obligatorio el resguardo de nuestra cultura ancestral, y las luchas emancipadoras.
La estatuaria, monumentos, epónimos y topónimos colonialista, la exaltación de impuestas figuras de conquistadores y colonizadores como Cristóbal Colón, Francisco Fajardo, Juan Rodríguez Suárez y otros, niegan el ideario de Simón Bolívar, su patrimonio moral, los valores de libertad, justicia y paz internacional, desestima el rescate histórico de la lucha de nuestros ancestros y de la generación emancipadora que en la gesta heroica de la independencia luchó para forjarnos una patria libre, soberana e independiente, no solo de imposiciones políticas y económicas, sino también de lazos culturales que nos oprimen y nos niegan desde la época de la conquista.
EL MONUMENTO JOSÉ FRANCISCO BERMÚDEZ y el cognomento de la plaza es un acto de reafirmación de nuestra soberanía y consolidación de nuestra identidad histórica, de valorización de nuestro acervo y patrimonio cultural. Un encuentro con nuestra historia, con lo que somos, pueblo de libertades, de paz y de respeto a nuestro semejantes, de reconocimiento a la resistencia indígena, a los pueblos y comunidades desaparecidas y asesinadas por el conquistador español, es la voz de protesta eterna contra el atropello a la dignidad humana, es la voz de Guaicaipuro,de Maracapana, de los Taínos, de los valientes actuales habitantes de Carúpano que marcan el rumbo de la descolonización cultural y cognitiva en la República Bolivariana de Venezuela.
Todo el apoyo para la Alcaldía y la Cámara Municipal que camina adelante y están cumpliendo con un mandato y una responsabilidad histórica con la patria y llevando a la práctica, concretando el mandato legal de la Ley Orgánica de las Siete Transformaciones en su Mandato Cuarto, ejemplo a seguir no solo en la costa oriental del país, sino en todo el territorio nacional, desde Macuro hasta el Faro de San Román y desde el mar Caribe hasta nuestro Esequibo. Que todo el espacio nacional sea declarado libre de epónimos, topónimo, monumentos es labor de cada Alcaldía, de cada Consejo Municipal. La Ley está vigente y espera su aplicación, el fundamento de su mandato vinculante es la Cuarta Transformación de la siete existente.
Polvorín. Explosión insumisa de ideas. Un combate por la vida.