Conocemos personalmente a Bolívar. Hombre, héroe y divisa de honor y distinción

Domingo, 25/01/2026 12:02 PM

Nosotros, los venezolanos, conocemos a Simón Bolívar personalmente. No sabemos de Bolívar por cuentos, historias ni por tradición oral. Lo conocemos personalmente porque el hombre, el Libertador, escribió profusamente; escribió discursos cortos, pero sumamente densos y ricos en conceptos llenos de humanidad. Escribió arengas para infundir valor y proclamas para valorar triunfos. Escribió cartas para dar órdenes y cartas para sugerir estrategias; cartas para alabar y felicitar, y cartas para reclamar y reprender; cartas para renunciar y hasta para decir "he arado en el mar".

Bolívar escribió cartas de amor y cartas para seducir mujeres. Bolívar escribió para decantar esa plenitud que causa la adulación, pues eso es lo que expresó en su épica: "Mi delirio sobre el Chimborazo", documento que demuestra que, a pesar del éxito alcanzado, sabía que era solo un ser humano, minúsculo ante el universo, pero trascendente para los pueblos.

He visto y escuchado a tiktokers y youtubers denigrar de la obra de Simón Bolívar. Lo hacen, tal vez, para impactar y destacar en ese etéreo mundo de la divulgación sin controles; un mundo en donde hasta la pornografía es accesible a un clic.

Es posible que lo hagan por simple estupidez, pues quien lee la historia sin contexto comete la torpeza de suponer que lo que leyó o vio en un video de un autor ignorante es la verdad, por lo que se anima a repetirla agregándole más despropósitos. Pero también es posible que sean mercenarios de la comunicación que sirven al interés macabro de destruir la moral de los pueblos, descontextualizando las acciones, los errores y hasta las flaquezas de un hombre que se convirtió en héroe en vida.

Bolívar fue una persona extraordinaria; su vida fue documentada por los historiadores por intermedio de muchísimos escritos. No fue construida sobre la base de historias contadas de persona a persona. Su pensamiento, sus valores, su estilo de vida y su visión política —escrita por él mismo y ratificada por quienes fueron sus testigos— lo elevaron a una trascendencia mundial. Los filósofos, aquellos que escriben para explicar quiénes somos y cómo actuamos, se quedan cortos ante las cartas, manifiestos, discursos y proclamas de El Libertador, pues fue, ante todo, un hombre de acción.

El daño que causen quienes exaltan los errores de Bolívar para explicar nuestros padecimientos contemporáneos no dañará a Bolívar pues, como hombre, está muerto; dañan a la juventud que está viva, cercenando la verdad y entregandolos a los valores de quienes han convertido al mundo en su propiedad privada. Hacen que nosotros, los seres humanos que venimos de otras ramas y circunstancias históricas, para bien o para mal, seamos vistos como una carga dominada con la cual conviven porque no les queda otra opción, pero a la que, a la larga, intentarán exterminar.

Mantengamos en alto y con orgullo el nombre de Bolívar. Recordemos siempre que Bolívar es nuestra divisa; sabemos por qué lo es: por honor y por distinción. Su valor es mucho más que números para valorar; no ocurre así con el dólar, cuyo origen es casual, simbiótico, asumido y hasta parasitario."

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