He aquí el cuadro que enfrenta la patria. Entender qué está pasando, para desmontar las engañifas de Trump …

Domingo, 11/01/2026 10:55 AM

José Sant Roz / Juan C. Villegas

Realidades escabrosas, pero no impensables. Se llevaron a nuestro Presidente y a la Primera Combatiente. Hubo un ataque con un saldo de más de cien civiles y militares asesinados, bombardeando, con carácter distractivo, varios puntos del centro del país; además de la inutilización de sistemas de radar de alerta temprana. Fue una fuerza especial gringa que estuvo más de hora y media en nuestro territorio, cuyo objetivo principal era secuestrar al Presidente Maduro para luego exigir e imponer sus reglas; pero no una invasión terrestre en toda regla, la cual es completamente inviable en Venezuela. Fue un grupo especial que no se quedó para dar la batalla, fue algo relámpago, típica de los nazis, la táctica militar conocida como Blitzkrieg.

Lo primero que debemos recalcar es que no hubo traición, como de inmediato comenzó a especularse, y cuyos rumores fueron alimentados principalmente por nuestros enemigos. ¿Cómo fue posible? En estos tiempos no hace falta soplones, traidores, tránsfugas, infiltrados de carne y hueso, porque todos somos vigilados en nuestros más mínimos pasos a través de la multitud de aparatos tecnológicos que nos rodean. Con los elementos que maneja la compañía Palantir, por ejemplo, se puede hacer un resumen, mapa, casi perfecto, de la rutina de cualquiera de nosotros, determinable y usable para su captura o eliminación. ¿Para qué traidores? Y si hubo algún bobo que se prestó para la delación, sin duda que los gringos lo eliminaron en el acto y lo lanzaron luego al mar Caribe. El software de Palantir, al igual que de otras compañías de inteligencia, usan masivamente Inteligencia Artificial (IA); generando probabilidades de ubicación del blanco, con el cruce de información satelital, aviones P-8 Poseidón, drones MQ-9 Reaper, inteligencia terrestre recogida en el sitio, trazas de teléfonos celulares, conexión a internet, conexión y desconexión de GPS, etc.

Lo que se desató inmediatamente al asesinato en masa y secuestro del Presidente fue, insistimos, sobre todo, una especie de colapso mental en el pueblo venezolano. Pero los gringos esperaban mucho más: división en nuestros cuadros revolucionarios, fractura de la Fuerza Armada, caos total, saqueos, manifestaciones a favor de la ultra-derecha, desabastecimiento, paralización del comercio y en general de la actividad económica, es decir, una incontrolable inestabilidad. Nada de esto sucedió, pero dejó, eso sí, un dolor profundo, una especie de arrechera inmensa, incontenible, un deseo de armarse de un kalashnikov. En ese momento todos deseamos dar la vida por nuestra tierra, por nuestra patria, dando la pelea frontal contra esos asquerosos invasores. Pero lo real y cierto fue que sí hubo resistencia, que sí fueron repelidos, que hubo unas veinte bajas, entre muertos y heridos, del lado invasor, en cuyos partes nunca lo confesarán; pero lo que con sus armas poderosas produjeron en esa acción fue una masacre violenta y total en minutos, pudiendo desactivar previamente todos nuestros aparatajes de vigilancia, antenas y radares, un blackout total en el sector en el que secuestraron a nuestro Presidente y a Cilia Flores. El uso probable de bombas de pulso electromagnético, anularon nuestras defensas y cegaron a nuestros radares y aviónica.

Y se fueron con la "presa", cual arteros cobardes. Huyeron, y reconociendo que no les resultará tan fácil entrar luego para cogerse nuestros recursos, tal cual lo anda proclamando engañosamente Donald Trump. Y he aquí el punto central de toda esta acción: ¡Fracasaron!

De la manera más desvergonzada Trump se ha dedicado a decir mentiras para su público de gallinero. Convoca a la Casa Blanca a todas las empresas petroleras gringas (Chevron, ExxonMobil, Halliburton, ConocoPhillips, etc), la española Repsol, la italiana Eni, entre otras; y éstas se preguntan ¿Y con qué seguridad nos vamos a meter allí? y el mandril naranja contesta que va a "controlar" nuestro petróleo, que él mismo se va a dedicar a venderlos hasta a los rusos y chinos, con descuento. "Estamos abiertos a hacer negocios. China puede comprarnos todo el petróleo que quiera, allí (en Venezuela) o en Estados Unidos. Rusia (como si no tuviesen suficientes hidrocarburos) puede obtener de nosotros todo el petróleo que necesiten..." Que estaba a punto de realizar otro ataque pero que se "contuvo" porque nuestra presidenta Delcy decidió, supuestamente, "colaborar" con él.

Y es allí donde debemos advertir a todos que, honrando su catadura de estafador serial, Trump hace creer que él "controlará" el petróleo venezolano y que "administrará" las divisas que entren por ese concepto. Esa es una monumental engañifa: lo que está ocurriendo es que están levantando las sanciones a la industria petrolera venezolana, permitiendo que se venda a precio de mercado el crudo venezolano, y con esos dividendos importar maquinarias y equipos de Estados Unidos, tal cual como sucedía en la época del Comandante Chávez. Porque fueron ellos, los gringos, quienes prohibieron que sus empresas comercializaran con nosotros, y de esta manera lo declaró directa y públicamente ante Trump, la propia Halliburton.

Mentiras, mentiras, mentiras… desvergonzadamente Trump miente, y el ambiente en la fulana reunión con la crema y pasta de las corporaciones petroleras, era de farsa, de cuento, de languidez mortal, más de tristeza que de otra cosa. Todo lo que flotaba en el ambiente era una y otra vez: ¿Y con qué seguridad, señor Trump? Dicen todos. Habla el CEO de Chevron, diciéndole que tienen más de cien años trabajando en Venezuela, sin problemas. Habla el mandamás de Halliburton, y dice a un Trump estupefacto, que trabajaron en Venezuela hasta 2019, y se fueron por las propias sanciones norteamericanas.

Sin embargo, el tono del chivo máximo de la ExxonMobil (expulsada de Venezuela) era que habría que modificar la ley de hidrocarburos para ellos poder robar a cuatro manos el petróleo. Y he allí lo que intentarán los canallas Trump-Rubio-Miller: obligar a la Presidenta Encargada Delcy Rodríguez, la Asamblea Nacional, y/o el Tribunal Supremo de Justicia, por medio del chantaje, la violencia, o la compra de funcionarios venales, la derogación de las leyes que protegen a nuestra principal industria. En el mismo tenor había hablado James Story, Embajador gringo para Venezuela, pero asentado en Bogotá; el cual aseguró que habría que apoderarse del CNE y del Sistema Judicial para sentar en Miraflores a María Corina Machado; un engendro creado por la propia plataforma norteamericana. Así, de forma descarada, al fin lo ha reconocido.

Y volvemos a repetir con Pancho Villa: ¡Ánimo Cabrones, que más adelante está peor"

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