"Los grandes espíritus
Siempre han encontrado
una violenta oposición
de parte de mentes mediocres"
Albert Einstein
El resultado de la agresión artera y precisa de los mercenarios de Trump, con la ayuda de la traición de los vende patria, que nunca faltan en un proceso revolucionario, ha dejado un panorama propio de un terremoto en medio de la sorpresa, empezando por el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, la combatiente Cilia Flores, dentro de la gravedad del asalto, al dejar en la acción criminal alrededor de 100 muertos y un número de heridos, más los destrozos de viviendas y de importantes edificaciones gubernamentales de salud pública –IVIC– y todavía no hemos visto una declaración rechazando esta actitud vandálica por parte de Baltazar Porras – la CEV– quien vive implorando a Dios y lo poco que queda de la oposición, sobresaliendo: María Corina la Machado.
La dirección de la iglesia católica en manos de Baltazar Porras y la oposición prácticamente pintada en el rostro de María Corina, más un número de articulistas, tan venenosos a los anteriormente señalados, si los evaluamos detenidamente, ya que, se mantienen disparando después del cese al fuego por parte de las tropas mercenarios del desquiciado de Trump, entre aplausos y celebración por la acción, pero a la vez, dando rienda suelta a su frustración porque el daño no fue mayor y lo que más les duele, es que el gobierno sigue dirigido por el pensamiento del comandante Chávez, quien se adelantó a estos acontecimientos sin ningún titubeo, donde los títeres siempre justifican los hechos.
Por el lado de Trump, se le ha prendido la revuelta en su propio patio, empezando en el congreso, cuando nadie se imaginaba una situación tan complicada para un mandatario convertido en un perfecto bocaza, que no respeta ni siquiera a las autoridades de su propio país, con quienes ha mantenido un enfrentamiento constante, a pesar de formar parte de uno de los grandes partidos, que se reparten el gobierno en los Estados Unidos; pero es que el nivel de prepotencia y el desconocimiento de la forma, como se le ha enmarañado la economía de un país totalmente endeudado y que hasta hace poco la administración del gobierno estaba cerrado al no haber ningún acuerdo, precisamente por un panorama muy sombrío, al entrar en una bancarrota, lo convierte en un mandatario prácticamente intolerable.
A pesar de todo esto, a cada momento Trump se aparece con unos disparates, que parecen sacados de una película de terror, como para persignarse cualquier mortal sin ser católico; por ejemplo, a una pregunta muy reciente, después de la salvajada contra el pueblo venezolano y el gobierno del presidente Nicolás Maduro, si había límites a sus poderes globales, respondió: "Sí, hay una cosa. Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme" para terminar, como el mismo guapetón de barrio. "No necesito el derecho internacional" "Lo hago y lo acepto" Pero dejó muy claro, que poco le importa, cuando él lo crea conveniente. Es decir, que el mundo depende de un hilo por la brutalidad de un mandatario cargado de dólares, pero mentalmente vacío, porque la moralidad la perdió, si tenía algo de esa virtud tan valiosa en un ser humano en el burdel infantil creado por Jeffrey Epstein, uno de sus tantos dolores de cabeza.
De este árbol seco, pero encendido, como los que deja la candela en pleno llano, cuando pasa arrasando con todo, es la esperanza donde se agarra la inhabilitada María Corina y Baltazar Porras, sin importarles absolutamente nada, repitiendo la misma respuesta de Trump, para sus adversarios. La María y no es precisamente la del barrio, actúa, como la propia Sayona, porque ahora entró en su fase terminal, desesperada esperando que el nombramiento de Delcy Rodríguez, como la presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, sea algo temporal, pensando precisamente en las presiones de su amo, quien, a pesar de haberle colocado el congreso la cabuyita para restringirle los pasos y detenerlo en sus arbitrariedades, porque está llevando al mundo a una guerra nuclear, sigue desbocado amenazando, hasta su propia sombra. La aprobación en el congreso es un aliento para la paz del mundo. Pero sin ninguna vergüenza, la María Corina y el Baltazar Porras, lo siguen aplaudiendo. Si, sueltan los presos es rendición y si no es la propia dictadura ¡A bichitos!