Entendiendo la Historia Humana desde Venezuela

Viernes, 02/01/2026 06:30 AM

Para entender la historia humana debemos considerar términos como riqueza, activos, excedente productivo y acumulación, que explican el surgimiento y desarrollo de civilizaciones anteriores al capitalismo y que dieron grandes logros que han contribuido al desarrollo de la humanidad. Es la generación de riqueza y activos la base de los logros y de la cultura. Oscar Rodríguez

Desarrollo esta visión por su capacidad explicativa y para replantear y ampliar la discusión sobre el papel del capital en el desarrollo humano. Al sustituir el término "capital" por conceptos más concretos y amplios como "activos", "excedente productivo" y "acumulación", se logra contextualizar mejor cómo las civilizaciones anteriores al capitalismo lograron sus avances sin necesariamente depender del concepto moderno de capital tal como lo entendemos en la actualidad. Igualmente es explicativo la relación entre riqueza, activos y cultura.

Este enfoque permite apreciar que el progreso humano ha sido una constante cuando se presenta la unidad de talento, creación gestión y acumulación de recursos, conocimientos y excedentes productivos a lo largo de la historia. De esta forma, estamos demostrando que el desarrollo civilizatorio puede entenderse como un sistema productivo con diferentes dimensiones y no limitarse a la perspectiva del capital el cual es un elemento exclusivo del sistema capitalista moderno. Activos es una categoría donde el capital es uno de sus elementos.

Desde esa perspectiva, el surgimiento y desarrollo de civilizaciones anteriores a la nuestra puede ser explicado por la presencia de recursos, excedentes y procesos de acumulación que permitieron avances y logros significativos a lo largo del tiempo civilizatorio. Quiero es plantear y reconocer que las sociedades humanas han prosperado a través de una variedad de dinámicas económicas y sociales y recordar que las civilizaciones anteriores y sus avances significativos sirvieron de base al capitalismo moderno y surgieron en contextos donde se priorizaban valores distintos al lucro personal, aunque siempre ha estado presente, siendo también uno de los motores de la historia.

Quiero abrir en la medida de lo posible, una comprensión más rica y diversa de la historia económica. Este enfoque nos anima a considerar cómo podemos construir un futuro que no se limite a la lógica capitalista, sino que integre experiencias pasadas y promueva modelos futuros que no dudo seran más equitativos y prósperos para todos. Espero contribuir al debate sobre el rumbo de la economía global y su impacto en nuestras vidas.

Es fácilmente observable cómo las civilizaciones pasadas disponían de una riqueza excedente y la transformaron en activos religiosos y culturales. Surge la idea colateral que el ser humano se ha movilizado en la historia mediante la creación de significados como la religión, el arte y la cultura.

De esta manera ejemplos como Grecia, Roma y Egipto y sus pirámides, mayas e incas, etcétera, destacan que estas sociedades utilizaron sus recursos no solo para satisfacer necesidades materiales, o la expansión económica y política, sino también para construir activos que eran expresiones de sus creencias religiosas. Las sociedades y civilizaciones crean religiones que desaparecen con ellas. Así, se refleja el papel fundamental que jugaron y juega todavía la religión y la cultura como motor y expresión de la riqueza.

Por ello es lógico pensar que a medida que el mundo cambia y se enfrenta a desafíos como la desigualdad, el cambio científico, técnico, junto con la búsqueda de un bienestar más integral, las sociedades futuras aplicaran otras formas de utilizar sus excedentes económicos para solucionar estas situaciones. En lugar de enfocarse únicamente en la acumulación de capital financiero o en beneficios inmediatos, priorizarán valores sociales y económicos hoy negados a la mayoría, la igualdad económica y social, el desarrollo cultural y ese gran nuevo icono humano estructurador y desestructurador de sociedades, como es la técnica y la ciencia.

Es que las sociedades emplean sus recursos y excedentes económicos para satisfacer sus necesidades fundamentales, adaptándose a sus particularidades culturales, creencias, tecnología y formas de organización. Este uso de la riqueza refleja las prioridades y valores de cada civilización, permitiendo su desarrollo y sostenibilidad en función de sus contextos específicos. La nuestra hace lo mismo. Todo ello determina cómo se organiza su economía, valores y prioridades, resultando sociedades distintas unas de otras.

Es importante entender que estas diferencias no solo reflejan condiciones actuales, sino que también moldearán el futuro. Las civilizaciones del mañana serán radicalmente distintas a las actuales, adaptadas a nuevos contextos, desafíos y avances tecnológicos. En lugar de ser simples proyecciones de nuestras sociedades presentes, estas futuras civilizaciones tendrán otras formas de vida, instituciones y valores que responderán a su momento histórico, cultural y tecnológico particular.

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