2025, resistencia y paz

Jueves, 01/01/2026 01:36 PM

Pudiéramos titular este recién finalizado 2025 año de la resistencia y paz, especialmente por los ataques de la administración Trump y los esfuerzos del presidente y el Alto Mando de la Revolución en desarrollar una estrategia exitosa que ha garantizado la seguridad de la nación en los siete ámbitos que contempla el artículo dos de la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación (2021). A saber,

"La Seguridad de la Nación está fundamentada en el desarrollo integral y es la condición, estado o situación que garantiza el goce y ejercicio de los derechos y garantías en los ámbitos económico, político, cultural, geográfico, ambiental y militar de los principios y valores constitucionales por la población, las instituciones y cada una de las personas que conforman el Estado y la sociedad, con protección generacional, de un sistema democrático, participativo y protagónico, libre de amenazas a la sobrevivencia, su soberanía y la integridad de su territorio y demás espacios geográficos".

Uno de los ámbitos más arduos viene a ser el de la economía y que involucra todos los demás, incluyendo el militar con fines de garantizar la soberanía e independencia en el territorio; allí el presidente ha sido enérgico y particularmente acertado. Sin temor no ha comido amenazas con el despliegue de una flota USA próxima a nuestras costas, aplicación de posibles casus belis con la destrucción de lanchas y hasta fake news sobre la destrucción de una empresa de químicos en Maracaibo. Cómo decía el camarada Arturo Piña allá en el Caserío La Unión, Urdaneta, Lara, ha tenido que echarle mucho tobillo tocándose la cabeza.

Pero en lo económico el control de las variables referidas a inflación, masa monetaria y salarios sigue siendo una de las grandes debilidades, una de las grandes demandas en 2026. De hecho, uno de los últimos chistes malos de Maduro ha sido ese del sueldo presidencial y los aguinaldos que no le alcanzaron para comprar una frías para celebrar con sus amigos una ronda.

Ergo, debe estar consciente que los salarios desaparecen en Venezuela a partir del decreto de emergencia económica, el invento del bono mensual de guerra, que por una parte suple las carencias del trabajador y, por otra parte, con ello quita una carga a los empresarios y comerciantes o dueños del capital, al eliminar las prestaciones sociales; con lo cual elimina la Ley del trabajo o de los trabajadores (as); una vaina loca, frente a lo cual el ministro del trabajo o del proceso social del trabajo, calla muy digno e impulsa el consejo de trabajadores en las fábricas, quienes conforman un grupito que en la práctica elimina los tradicionales sindicatos y gremios; son los mismos de la federación de trabajadores dizque muy bolivarianos una constituyente obrera pero sin la participación de los famosos sindicatos y gremios, generalmente considerados por esos puristas bolivianos como pervertidos y desviados.

Ya pensaban esa trabilla de g jala bolas que habían concluido ese trabajo, perdón esos trabajadores que se confirman con los bonos y la eliminación de las prestaciones sociales o raspar la ley del trabajo de Chávez en 2012 y que el gobierno bolivariano de Maduro no ha cumplido nunca y sobre todo desde aplanó todas las tablas salariales, por lo que por ejemplo un docente instructor de universidad gana igual que un profesor titular. Lo que debe ser cierto es eso del chiste del salarito presidencial que no alcanza para una caja de cerveza.

Seguridad de la Nación es también que el docente universitario tenga un salario competitivo respecto a otros pares de América Latina de 3 mil dólares o más, por cierto, seguimos preguntando de los docentes de la universidad de las ciencias Humberto Fernández Morán, qué estatus tendrán, cuándo ganan y el flamante ministro de educación universitaria, cuánto gana?

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