Sus operaciones incluyen eliminaciones precisas de líderes enemigos como Hassan Nasrallah y la cúpula de Hezbollah, así como infiltraciones profundas en organizaciones y gobiernos de países como Irán y Siria.
Desde sus orígenes en 1951, el Mossad se ha especializado en espionaje y asesinatos en el extranjero, apoyado en una red de informantes globales y una organización flexible que solo responde al primer ministro de Israel.
Sus agentes, conocidos como katsas, y los miembros de su fuerza operativa especial, el Kidon, ejecutan operaciones letales que han sido claves para la seguridad y defensa de Israel.
Además, el Mossad destaca por su dominio en ciberseguridad y la recopilación de inteligencia en redes humanas (HUMINT), lo que le ha permitido frenar el desarrollo de programas nucleares en países como Irak e Irán.
Esta agencia no solo actúa en Oriente Medio sino que también extiende su influencia en África y otras regiones.
La capacitación y selección de personal es exhaustiva, apoyada por el sistema educativo israelí, que nutre a la Unidad 8200, el centro de ciberseguridad.
Aunque el Mossad ha tenido fallos, su historial en operaciones complejas como la captura de criminales nazis y el desmantelamiento de redes terroristas lo consolidan como una de las organizaciones de espionaje más temidas y respetadas en el ámbito internacional.