10 de junio de 2020.- Habitantes del sector La Cañada del 23 de Enero hicieron un reclamo formal a través de una carta firmada por la mayoría de la población al Estado Mayor de Alimentación. Exigen que se les cambie la harina que fue distribuida en las bolsas del CLAP.
"La harina no es aceptada por un sector mayoritario de nuestra comunidad. Su calidad nos genera muchas dudas ya que su sabor es amargo y su textura al cocinarse es extremadamente dura y seca. Un alimento que pareciera que no cumple los parámetros de calidad para nuestro consumo. A muchos niños y adultos les ocasionó dolores de estómago. Por lo tanto, esta harina de marca "Peliza" que según información de su empaque es importada desde Turquía ha sido devuelta por otras comunidades" así lo dieron a conocer miembros de la comunidad.
"Tomamos la iniciativa de ejercer nuestro derecho a reclamar. No somos animales para que nos expendan alimentos que no cumplen con los parámetros de calidad. Además esta importación de harinas a Turquía fue pagada con dinero de las arcas de Venezuela, lo que quiere decir que fue pagada con el dinero de todos los venezolanos. "Por lo tanto no es regalada" afirmaron.
"Se marca un precedente nefasto cuando hacen este tipo de acciones. Asimismo pasó en la comunidad La Pastora en la que ejercieron el reclamo y fue sustituida por la harina "Reinarepa" que tampoco cumple con los paramétros de calidad. La respuesta no puede ser que estamos acostumbrados a consumir harina de maiz de ciertas marcas comerciales. Invitamos al Estado Mayor de Alimentación a que se hagan unas arepas con las referidas harinas para que sepan lo qué están distribuyéndole a la población porque seguros estamos que en las alacenas de los funcionarios del alto gobierno, no tienen harina "Peliza" ni "Reinarepa", agregaron habitantes del bloque 15 del 23 de Enero en Caracas.
La comunidad espera que las harinas sean devueltas por otra que sirva para el consumo, en el transcurso de esta semana "No podemos esperar un mes para que den respuesta". Una harina de maiz es el valor de la mitad de un salario mínimo o la mitad del bono de alimentación. Al distribuir una harina de dudosa calidad están ejerciendo una acción en contra de la población más vulnerable que se ve en la obligación de completar con la bolsa del CLAP porque el salario de los venezolanos ha sido destruido a tal punto que ni siquiera nos alcanza para la arepa diaria para nuestras familias" culminaron diciendo a este medio digital.