Varsovia, junio 22 - Existe opción para la sorpresa hoy en Gdansk. A ella se agarran los griegos, convencidos de que la Eurocopa siempre da una oportunidad más que los mercados.
Habrá casi 30.000 hinchas alemanes en Gdansk, esa ciudad que ellos llaman Danzig, con la que mantuvieron tantos lazos históricos en el último siglo. Quintuplicarán a los valientes helenos, favorecidos eso sí, por la hinchada polaca, decantada como es lógico, a su favor. Hay sobrados motivos para apostar por el triunfo del más fuerte y la prensa germana incluso hace chistes sobre ellos. "Adiós, griegos, hoy no podemos rescataros", titula a toda página el popular periódico 'Bild'. "Metedles a ellos en la bancarrota", responde el 'Sport Day', uno de los múltiples diarios deportivos editados en Atenas.
No hay forma de deslindar el deporte de la economía esta noche en el PGE Arena, donde se espera a Angela Merkel, siempre fiel a los grandes compromisos de su selección. La opinión pública alemana siente cierta incomodidad al pensar en las previsibles celebraciones de su canciller '¿Cómo festejar un gol ante los griegos?', se pregunta el 'Bild'.
'Instinto asesino'
Merkel, una de las figuras más discutidas de nuestro tiempo, acapara un odio unánime en Grecia, un país deseoso de revancha en el 105x70. "Quien piense que el partido de hoy es sólo un juego se equivoca", editorializa el prestigioso 'Kathimerini', citando casi a Von Clausewitz, al ver el duelo de cuartos como un "asunto político dilucidado por otros medios". En mitad de todo el ruido, apenas la visión tranquila de Guido Westerwelle, nada aficionado al deporte, que para hoy sólo espera "un festival de fútbol".
Del fragor político también quisieron deslindarse los propios futbolistas. "Ninguna pregunta sobre ese tema, por favor", pedía el jueves el portavoz de la expedición griega. Sin embargo, alguno de sus muchachos como Dimitrios Salpindingis se saltó la consigna con un guiño al corazón de los aficionados. "Cuanto más se come, más hambre se tiene. No será nuestro último partido en el torneo"; adelantó el extremo diestro del PAOK.
Ese espíritu irredento es precisamente lo que más teme Joachim Löw, que apeló al "instinto asesino" de sus delanteros para derrumbar el más que previsible muro. "Los griegos son artistas de la supervivencia. Lo llevan en la sangre: una defensa férrea y rápidos contragolpes. Será un duelo muy apretado", pronosticó el seleccionador.