En 1989 tenía yo 22 años y estaba entrando a la escuela de Comunicación Social de Luz, Facultad de Humanidades y Educación, Maracaibo, ni idea que aquella masa de gente bajaría de los cerros de Caracas para saciar el hambre y calmar la impotencia que tenían viviendo tres décadas gracias a los gobiernos adeco-copeyano y derivados.
Fueron tres días, 27 y 28 de febrero y primero de marzo, el descontento popular le sirvió a las fuerzas de represión del segundo reinado de Carlos Andrés Pérez para disparar primero y averiguar después, las organizaciones de Derechos Humanos como Foro Penal, Human Rigth Wash, OEA, Cascos Azules, en fin y cuanto político sociopata disfrazado de humanidad aprovecharon la oportunidad para hacerse los locos; sabiéndome un critico de aquel sistema se me ocurrió decir en una reunión en la dirección de la Policía del estado Zulia, toda vez que formaba parte del equipo antimotín de la PEZ, que no era viable disparar contra la gente que intentaba obtener alimentos en el sector comercial de Las Pulgas y Las Playitas, corazón económico de Maracaibo, tras los eventos aguas abajo del Caracazo, al pronunciar esas palabras me etiquetaron, me arrestaron y me cambiaron de unidad.
La comisaria, para aquel entonces, Luz Marina Jiménez, guajira de origen, fue la única que entendió mis palabras y solicitó que me adscribieran al Departamento de Estadísticas Delictivas, lo que no fue un alivio, pero si logré visualizar una luz al fina del túnel, a pesar que el comandante de la policía, coronel de la Guardia Nacional, Ramírez, aseguró que los saqueadores eran yucpas, guajiros y colombianos por lo que había que restituir el orden a sangre y fuego. Más allá del acuartelamiento, del estado de excepción, del toque de queda y que las policías, GN, Ejército o comandos unificados intentarán resolver el descontento social por la fuerza, el venezolano de a pies demostró de que está hecho, como lo está demostrando hoy día 37 años después, pero con la agravante de una invasión militar a nuestro territorio solicitado expresamente por los dirigentes de la oposición venezolana.
Durante el desempeño del presidente Hugo Chávez y del presidente secuestrado: Nicolás Maduro, los enemigos de Venezuela -nativo y extranjeros- han incitado a revueltas, a que bajen otra vez los cerros, que se aplique la Carta Interamericana, que se active el artículo 350 del texto constitucional o que el gobierno boliviano renuncie en pleno y nada de eso a ocurrido y por qué no han ocurrido, porque hay una administración humanista, socialista y con sentido nacionalista. Saben qué es lo mejor de la historia, que puedes analizarla, releerla y visualizarla, en otras palabras, el común de los venezolanos entendemos que un gobierno de derecha o centro derecha no es viable en esta nación, sino pregúntense por qué Donal Trump no colocó a Maria Corina Machado tras su incursión militar el 3 de enero del presente año, por qué prefiere negociar con Delcy Rodríguez que con los grupos neofascistas a los que pertenecen Machado, Guanipa, Lopez, Ledezma, Borges, Castillo y tantos más y qué garantías tiene ese oscuro personaje de la historia contemporánea como lo es Trump, de obtener el oro negro si negocia con quienes han traicionado los ideales bolivarianos, entiéndase: Machado y su combo, asumiendo que si vendieron a Venezuela, su país, no lo traicionarán a él también. Y hoy con seis décadas de vida, al igual que cuando tenia 22 años de edad, seguiré siendo revolucionario, bolivariano, nacionalista, venezolanista y con un nuevo sentimiento: chavista.