Venezuela, Trump y los «Los Nadies» de Eduardo Galeano

Martes, 17/02/2026 11:22 AM

«Sueñan las pulgas con comprarse un perro»

Eduardo Galeano

En su obra «Los abrazos», publicada en 1989, aparece un texto breve pero muy profundo con el título de «los nadies». Este es un texto cuya brevedad no le resta profundidad a la realidad que describe. Galeano nos coloca, así con su brevedad, en un hecho histórico que rasga crudamente a la humanidad y al mundo. Los nadies cuenta o describe un fenómeno estructural y universal, que cabe o sirve perfectamente para entender o procesar, la realidad que hoy (y ayer también) vive Venezuela. Este libro aparece en 1989 y para esa época, América Latina, que es el punto de este profundo texto, vivía un momento político marcado por las dictaduras, que fueron dictaduras que nunca preocuparon (ni preocupan) a la derecha política de este mundo. Es mentira que las dictaduras le dan «piquiñas» a la gente de derecha. Las dictaduras no le amargan la vida a la derecha. Si esto fuera verdad, toda la derecha de este continente fueran calabazas amargas.

El texto comienza con el sueño de las pulgas por comprarse un perro. Para una pulga es un paraíso. Es un sueño grande para una pulga. «Los nadies» solo sueñan como las pulgas.

¿Quienes aparecen defendiendo hoy la suerte de los venezolanos?.

Estos «nadies» que Eduardo Galeano publicó 1989 no es solo de un momento (foto) que vivió América Latina con dictaduras de derecha. Estos «nadies» sin rostros, pero con brazos, cruzan todas la historia de América y de Venezuela pero no están ni se ven en los libros de historia. Paez, Félix Rivas, Santiago Mariño, Arisnendi y el propio Bolívar son una especie de fuerte barniz que borraron a los nadies. Esto es como una historia que rueda en círculo y se reproduce sin alteración.

Después vinieron otros y los nadies que son los hijos de los nadies, continuaron sin tener rostros ni lenguaje, porque solo tienen dialectos y está es una manera de ignorarlos o quitarle su derechos de pensar y expresar su voluntad. Los dialectos son apenas los balbuceos de los ninguneados. Los nadies no tienen un habla legítima.

Los nadies nuestros que guardan profundo parecido con los nadies de Eduardo Galeano han interiorizado su exclusión. «Aceptan» muy emotivos esta exclusión, aunque a veces los reúnen en lujosos salones solo para oír. Ellos ni siquiera deciden ir; los llevan y tienen prohibido expresarse.

Hoy Venezuela vive un momento histórico particular y los nadies, que constitucionalmente tiene un rango en la constitución (como protagónico) no se ven ni se sienten, pero «alguien» decide sobre su patrimonio. Hoy Trump se erige como el soberano y los nadies de ayer y hoy, tienen el «derecho» de estar sin poder expresarse porque los nadies, que son además hijos de los nadies, continúan con su condición. El petróleo, como siempre ha sucedido, no es tema para los nadies ni para los hijos de los nadies.

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