Llegó el carnaval, pero yo ya venía disfrazado, de pendejo, con la careta de mis bisabuelos… ¡Sin sorpresas!

Sábado, 14/02/2026 12:30 PM

  1. Aunque había nacido muy requeté-PENDEJO, al igual que muchos de mis conciudadanos, en un gesto de profunda grandilocuencia y coraje personales, hace más o menos un cuarto de siglo atrás, me había arrancado mi vieja máscara de arrecho, diciéndome: "Ha llegado la hora de no disfrazarme más, ha llegado mi liberación, tengo que ser otro, alguien más parecido a nuestro Libertador Simón Bolívar…, se acabaron para siempre las PENDEJERAS…". Recordaba que, para entonces, el presidente Rafael Caldera emprendió una batalla contra nuestra baja autoestima, pero esa era una lucha que no podía llevar a cabo él, por ser de los más acomplejados de nuestro país.

  2. Nací pendejo, digo, pero me disfrazaba de "listo" cada año y así iba yo metiendo las cabras, haciendo que todo el mundo imaginase que me las comía, que vivía en permanente alerta, que nadie me engañaría, que acabaría imponiendo mi estilo y mis pareceres a los restantes disfrazados del país. Todos muy arrechos, pero todos muy bien disfrazados, ocultando como mejor podían sus propias pendejerías.

  3. Soy pendejo de nacimiento, porque así lo fueron también mis padres, mis abuelos y tatatatatatarabuelos, mis más lejanos ascendientes, aquellos que se remontan a 1830. Aquellos parientes del siglo XIX, que juraron no calarse a José Antonio Páez, sosteniendo altaneramente que darían la vida enfrentándolo, que primero muertos que traidores a sus altos ideales bolivarianos, pero que luego, poco a poco… fueron reculando, arriando banderas hasta que aprovecharon las máscaras modernas y se fueron así, anulando, gracias a nuestros eternos y procaces carnavales. Esos, mis familiares, fueron muriéndose de viejos y de gordos, adiposos pero, sobre todo, bien PENDEJOS. Insisto.

  4. Porque la política en nuestra historia ha sido muy carnavalesca, ha tenido mucho que ver con los disfraces. Hay quienes, como en un Halloween eterno, sólo conocen la sangre cuando se la riegan con pintura roja en la cara, en el pecho, en brazos y piernas, y se contorsionan, haciendo muecas horribles creyendo que con eso meten miedo. ¡Pajudos!

  5. Los de aquella descendencia que se unieron a Ezequiel Zamora, acabaron en lo mismo, quemarían un poquito de pólvora, pero hasta ahí, después de los primeros plomazos se recogieron en sus ranchos, escondieron sus chopos y dejaron que todos los cadáveres de sus héroes pasaran ante sus ojos, muriendo muchos de ellos también apaciguados y con el rabo entre las piernas…, sobreviviendo a fuerza de frijoles y cambures, y sin haber provocado cambio alguno.

  6. Los herederos de aquellas causas continuaron con sus juramentos de dar la vida por la patria, y como en una novela que se entrega por series, fueron discurriendo figuras tras figuras, unas que se decían más arrechas que las otras, pero aun así las garras de los imperios gringos y europeos no dejaron de afincar sus garras sobre nosotros, por lo que luego de terribles derrotas, acabaron retrotrayéndonos a la esclavitud anterior a 1821, aquella que creímos haber destrozado con la Batalla de Carabobo.

  7. Este pendejo de esta generación, cogía su catalejo y enfocaba hacía ese glorioso y sublime mar Caribe. Sí, veía venir el portaviones Gerard Ford, cada vez más cerca y cada vez más amenazante y comencé a colgarme los pendientes, a pulirme los colmillos y a ponerme betún en mis pómulos. Me recogí el pelo, alzando mi moño, y le di fuego a mis ojos, erizando mis cejas y dándoles sombras radiantes a mis párpados, por si acaso. Y sucedió, poco después: vi grandes fogonazos, estallidos de poderosos estruendos, y me dije: "-Menos mal que no los enfrentamos porque nos habrían arrasado a todos. ¿cómo?, ¿con qué? ¿y para qué?, si después de todo ya yo estaba disfrazado, porque además el carnaval que se avecina se dará en un año bisiesto". Y es entonces, queridos lectores, cuando con toda la burda cachaza decimos: "-Ni pendejo que uno fuera…".

Nota leída aproximadamente 249 veces.

Las noticias más leídas: