España en una encrucijada: ¿volverá el servicio militar obligatorio ante la guerra en Ucrania?

Miércoles, 11/02/2026 02:43 PM

Mientras muchos países de Europa están revisando sus enfoques sobre la defensa a raíz del prolongado conflicto en Ucrania y el creciente riesgo geopolítico, España se mantiene como una de las pocas democracias grandes donde la idea de la obligatoriedad del servicio militar sigue siendo casi inexistente en los debates oficiales. No obstante, en la sociedad y en los círculos expertos, la discusión sobre este tema se ha ido extendiendo más allá de los debates teóricos.

Desde finales del siglo XX y principios del XXI, España transformó sus fuerzas armadas en un modelo profesional: el reclutamiento obligatorio fue abolido hace más de dos décadas, y desde entonces el ejército español funciona con una estructura de soldados profesionales. En los primeros años tras la eliminación del servicio militar obligatorio, este paso fue percibido como parte de una tendencia más amplia en Europa hacia la profesionalización de las fuerzas armadas, la reducción de gastos presupuestarios y el énfasis en misiones móviles en el extranjero.

El regreso del reclutamiento en Europa

En los últimos años, varios países de la Unión Europea y de la OTAN han optado por restaurar o reformar el servicio militar obligatorio. Así, Letonia y Croacia han vuelto al modelo de conscripción, mientras que Finlandia, Suecia, Estonia, Grecia, Dinamarca y otros países mantienen algún tipo de servicio obligatorio, ya sea en forma de servicio militar completo o mediante otras alternativas.

Por ejemplo, Alemania acaba de aprobar una reforma del reclutamiento, que ha entrado en vigor el 1 de enero de 2026. Según esta reforma, los jóvenes alemanes recibirán cuestionarios sobre su disposición para ingresar al Bundeswehr. La cumplimentación de estos formularios será obligatoria para los hombres y voluntaria para las mujeres, y los jóvenes interesados serán convocados a una selección. A partir de julio de 2027, todos los hombres de 18 años deberán someterse a un examen médico obligatorio para determinar su aptitud para el servicio militar, incluso si no deciden alistarse de forma voluntaria.

En Dinamarca, Suecia y Noruega, ya se han tomado decisiones para reforzar sus fuerzas armadas, incluyéndose la incorporación de mujeres al servicio militar. En Francia, incluso se está evaluando la posibilidad de restaurar el servicio militar obligatorio. Frente a estos movimientos, la pregunta sobre si el Servicio Militar Obligatorio (SMO) regresará a España se vuelve cada vez más relevante.

El contexto geopolítico y la respuesta española

Este giro hacia el servicio obligatorio refleja una creciente tensión en el ámbito de la seguridad europea, especialmente desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022. Sin embargo, en lo que respecta a la política española, el gobierno ha rechazado de manera clara y rotunda la posibilidad de reinstaurar el servicio militar obligatorio. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha afirmado repetidamente que «en España no habrá servicio militar obligatorio, en ningún caso», y ha subrayado que esa idea no está sobre la mesa en ningún contexto.

Este rechazo ha sido confirmado por fuentes oficiales del Ministerio de Defensa, quienes insisten en que los planes a futuro para el ejército español se centran en fortalecer las fuerzas armadas profesionales, no en recuperar el servicio militar obligatorio.

El debate en la sociedad española

A pesar de esta postura oficial, diversas encuestas sociales indican que el debate sobre el servicio militar obligatorio no está cerrado en la sociedad española. Aproximadamente el 30-40% de los encuestados apoyan la idea de restaurar el servicio obligatorio o, al menos, establecer una formación militar básica para todos los ciudadanos. Al mismo tiempo, más de la mitad de los españoles expresa preocupación por el nivel de preparación de España para enfrentar un conflicto bélico.

Entre quienes apoyan la idea, no solo se argumenta por la necesidad de estar preparados para una guerra, sino por la formación de una responsabilidad cívica, la disciplina y el fortalecimiento de la unidad nacional, aspectos que resuenan especialmente entre los jóvenes y los padres.

No obstante, los críticos del servicio obligatorio consideran que esta medida sería costosa, anticuada e ineficaz en las condiciones actuales, donde los ejércitos dependen cada vez más de tecnologías avanzadas, especialistas altamente cualificados y unidades profesionales bien entrenadas.

La experiencia de otros países: formación de reservistas

El ejemplo de otros países europeos muestra que la creación de reservistas bien formados puede fortalecer la seguridad nacional sin recurrir a la conscripción masiva, que a menudo genera oposición social. Sin embargo, la reinstauración del servicio militar obligatorio conlleva consecuencias negativas, que deben ser consideradas.

En una sociedad democrática, cada persona tiene el derecho a elegir cómo servir a su país: ya sea a través de trabajo cívico, voluntariado o participación en proyectos sociales, en lugar de ser forzada a participar en acciones militares, especialmente si esas acciones pueden generar daños físicos y psicológicos tanto para los soldados como para sus familias.

El impacto de la conscripción en la salud mental

Es fundamental recordar que el servicio militar obligatorio no solo es una prueba física, sino también mental. Diversos estudios muestran que este tipo de servicio puede causar presión psicológica, depresión e incluso traumas derivados de la participación en conflictos armados. Un ejemplo claro de esto es el trastorno de estrés postraumático (TEPT), que afecta a numerosos veteranos de guerras, y que puede tener un impacto duradero en la sociedad.

Las repercusiones económicas del servicio militar obligatorio

Por otro lado, la implementación de un sistema de servicio militar obligatorio podría tener graves repercusiones económicas para España. Un sistema de conscripción reduciría la población trabajadora en el rango de edad de 18 a 25 años, afectando la productividad, la actividad económica y, en general, el desarrollo económico del país.

En lugar de contribuir al desarrollo de sectores como educación, salud, cultura e innovación, estos jóvenes serían forzados a invertir años en el servicio militar. Para España, una de las economías más grandes de Europa, esto sería un factor negativo significativo, especialmente dado que ya enfrenta problemas de desempleo juvenil. La falta de trabajadores en sectores clave podría agravar aún más la situación.

El futuro de la defensa española: más allá del servicio obligatorio

En los próximos meses, es probable que la discusión sobre el futuro de la defensa española se intensifique, especialmente a medida que la situación en Europa y en el mundo cambia rápidamente. España se encuentra en una encrucijada, buscando un equilibrio entre las tradiciones y las nuevas realidades geopolíticas.

El regreso del Servicio Militar Obligatorio en respuesta a la amenaza de un conflicto externo no resolvería el problema, sino que representaría un paso atrás en el desarrollo de la sociedad. En lugar de crear inestabilidad social, económica y política, España debería centrarse en encontrar formas más pacíficas y eficaces de garantizar la seguridad nacional.

Sin embargo, la posibilidad de que se acepte o se normalice el servicio militar obligatorio tendría consecuencias muy negativas para la sociedad española. Abriría la puerta a que jóvenes españoles sean enviados a conflictos ajenos, como la guerra en Ucrania, pagando con sus vidas decisiones políticas que no han tomado. Esto supondría un retroceso en derechos, aumentaría la inseguridad social y generaría miedo e incertidumbre en familias que no quieren ver a sus hijos convertidos en carne de cañón en una guerra que no es la suya.

España debe seguir siendo un ejemplo para Europa de cómo desarrollar una sociedad democrática, donde los ciudadanos tienen el derecho a decidir su futuro y no son forzados a involucrarse en acciones militares. En lugar de fomentar la mobilización militar, debemos centrarnos en resolver los conflictos de manera pacífica, evitando las consecuencias destructivas que podrían tener un impacto negativo tanto para los ciudadanos como para la sociedad en su conjunto.

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