Miren esto que me pasó por estar viendo Tik Tok…, el pasado domingo 8 de febrero… ¡para locos!

Martes, 10/02/2026 12:53 AM

Todo transcurría como un domingo cualquiera, día largo y tedioso, yo había terminado mis tareas, mi esposa entregada a tejer en el telar, el apartamento nuestro en plena calma chicha, y pues, al caer la tarde me dispuse a perder el tiempo dándole un vistazo a las redes. Por lo general evito "enredarme" con mentiras, con montajes e inventos, pero es que nadie está exento de caer por tonto en medio de las múltiples emboscadas cibernéticas que nos tienden, que se diseñan por millones en este mundo para volverte loco. Sobre todo, encontrándose hoy Venezuela en el centro de los mayores acontecimientos del planeta.

Al principio me asombró un montón de videos montados por el tal Barry Cartaya junto a su hija, verdaderamente patéticos. No los juzgo, pero era inevitable encontrarlos cada vez que iba deslizando la pantalla. De pronto, en medio de ese laberinto de imágenes, apareció un "creador de contenido" mejicano, el cual me parecía serio por sus comentarios, cada vez que se refería a Venezuela. Me detengo a escucharlo, y el tipo está diciendo que lamenta terriblemente lo que "en este momento está ocurriendo en Miraflores, Caracas. La presidenta encargada Delcy Rodríguez está rodeada por un pelotón de militares, la situación es tensa, se ha desatado una balacera, vuelan drones por el sector. Esto me duele profundamente, qué penoso todo lo que está pasando en Venezuela…". A este tipo le solía seguir sus opiniones, las cuales siempre me parecieron muy acertadas, por lo que comencé a preocuparme. Seguí viendo otros mensajes, cuando de pronto todos tenían que ver con la "grave situación que se está produciendo en este instante en Caracas… No se sabe dónde está la presidente encargada Delcy Rodríguez, se teme que haya sido capturada o herida…", y en las imágenes en medio de la noche, se mostraban vehículos desplazándose a alta velocidad, mucha gente corriendo desesperadamente, disparos, fogonazos como de bombas o misiles estallando por los barrios cercanos a la Avenida Urdaneta de Caracas.

Viendo a mi esposa trabajar, no me atreví comentarle nada de lo que estaba viendo, porque no quería preocuparla. Cuando uno trasmite estas malas noticias a otro, el ambiente se enrarece, los seres que nos escuchan las engrandece, las amplifica, les pone piquetes, la imaginación las reproduce en dimensiones demenciales, y se entra en un vórtice de horror del cual ya es imposible salir.

Sigo revisando las redes, y entonces resulta que todas sólo me hablan de la tensión que se vive en Caracas, de los tanques que fluyen hacia ese punto cercano a Miraflores, algo parecido a lo que sucedió la madrugada del 4-F… Entonces opto por llamar a mi hija Adriana quien trabaja en el centro de Caracas, relacionada ella con muchas personalidades del Estado. La llamo sólo para sondearla:

  • Hola hija, cómo está todo.

  • Todo bien, por aquí arreglando un poco mis cosas porque mañana tengo que ir a trabajar temprano.

Entonces colijo que ella no sabe nada, por lo cual no le refiero los mensajes que he visto, porque para nada quiero preocuparla, porque eso implicaría crear una cadena espantosa de desasosiegos y ansiedades, obligándola a que ella trate de enterarse con amigos y familiares, qué es lo que realmente está sucediendo, y así sucesivamente reproduciendo algo que uno no sabe si es cierto. Siendo éste, el fin último que se persigue con los inventos que se montan en las redes. Me despido de ella, pero sigo como un sonámbulo indagando en las redes.

Pero ahora resulta que todo lo que me llega tiene que ver con el caos que se vive en la capital, y los resalta informativos de Argentina, Colombia, Ecuador, Chile y Perú; están reproduciendo la noticias, todos, de manera idéntica. El noticiero Radio Caracol de Colombia tenía montando todo un poderoso espectáculo con reporteros en la zona cercana a Miraflores y se estaban conectando con ellos. El cuadro de violencia y confusión que presentaban era tremendo.

Decido llamar a un amigo que trabaja en Telesur, pero no me responde; este amigo, presumo que entendería que yo lo estaba llamando para que me explicara un invento del que él ya estaría enterado, pues ducho en estos menesteres los vería correr por las redes sin parale, y no quería perder el tiempo explicándome que tales pendejadas eran puros fakes. Intento dos veces más llamarlo hasta que desisto. Y pienso entonces que a lo mejor al analista mejicano que consideraba muy serio, lo llamó algún enfermo de Caracas para unirlo a cadena de inventos que se estaban montando. Y hasta a lo mejor le pagan los fulanos bots…

Me voy a acostar, y en la cama sigo sometido a las inclemencias de lo que me los mensajes que ponen a mi país en un inferno. Me esposa por allá trabajando y yo con mis secretos y misterios.

Entonces llamo al colega Juan Carlos Villegas, un hombre muy enterado de todo lo que pasa en este mundo, y como él tiene dos hijos trabajando en Caracas, le pregunto que si sabe algo de lo que en ese momento estaba pasando en la capital. Me dice que no sabe nada. Le cuento lo que he visto, y me responde que va a tratar de informarse, pero yo recuerdo que él vino a enterarse de los que ocurrió el 3 de enero en Caracas porque yo lo llamé a las 4 de la madrugada; es decir yo fui el que lo puse al tanto de lo que pasaba, por lo que a lo mejor esto que estaba sucediendo era probable que tampoco lo supiera. Me dispuse a buscar en mis cientos de contactos de mi teléfono a quién más llamar. Y la vez no quería que me tomaran por pendejo, por incauto, preocupando por naderías, pero a la vez me decía que eso se trataba de cosas muy serias tomando en cuenta que le habían lanzado a mi país varios misiles, asesinando a más de cien compatriotas, y secuestrando al Presidente Maduro y su esposa Cilia.

Seguía avanzando la noche, me costaba conciliar el sueño. Sentía que uno no sabe realmente nada de lo que ocurre en este mundo, que sabe menos que cuando no había periódicos, ni radio ni televisión. Que entonces tendría que tratar de dormir en medio tantas incertidumbres… sería de madrugada cuando mi mente cedió al sueño, pero fue terrible aquellos, porque me asaltaron pesadillas, y más funesto sería enterarme a plena luz del día que realmente nunca pasó nada en Caracas esa noche. ¡Qué tal! Y de esta manera he decidido no volver a ENREDARME LA VIDA, realmente de ahora en adelante me va a costar una bola volver a ver Tik Tok…

 

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