¿Están libres?

Lunes, 09/02/2026 04:48 PM

La mayor parte de los liberados de las cárceles en Venezuela, con una ley de amnistía chucuta, simplemente no lo están. Ya no sufren tormento, ni lo hacen dormir en lugares insalubres, ni ponen en altavoces poemas de Freddy Ñañez, Hernández de Jesús y Tarek Willians durante horas y horas en alto volumen, en Carabobo el castigo a veces es más cruel ponen a algunos detenidos a escuchar declamaciones de Fidel Hernández, para algunos amigos que por razones obvias no puedo decir sus nombres y que tienen formación literaria y sensibilidad artística, que estuvieron detenidos me cuentan que a veces esos tenebrosos sonidos son peores que cualquier maltrato.

¿De qué libertad hablamos? si no tienen libertad de tránsito fuera de su casa, si no tienen libertad de contar lo acontecido en sus días de prisión, de ser por ellos Oriana Fallaci no hubiera podido conversar con Alekos Panagoulis y tampoco publicar su obra UN HOMBRE, lo he venido diciendo desde hace tiempo con Maduro llegó al gobierno ese sector que se autocalifica de izquierda, pero claro no es una izquierda democrática y si es aquella totalitaria que entre folletines que enaltecen el culto a la personalidad y el terror político tuvieron su adolescencia militante, gacetillas de Stalin, Mao, Enver Hoxha hacen que su vida transcurra en una especie de cueva, aislados de cualquier pensamiento o idea que no comulgue con sus creencias, una especie de inquisidores ateos o de creyentes en un paraíso lleno de espinas y de dolor para los demás. Solo no estan en centros de tortura, pero continuan presos de palabra y obra.

Los aún presos o medianamente libres no pueden hablar de lo acontecido o sea no pueden hablar de su pasado reciente, no pueden opinar de política, sus teléfonos están intervenidos, el acoso es permanente, no pueden transitar por el territorio nacional sin el temor de ser detenidos, etc.

El discurso del gobierno sigue siendo de confrontación con una oposición democrática que incluso en estas condiciones sigue en su batalla por democráticos de conseguir la tan anhelada democracia y libertad, para una nación latinoamericana que fue abandonada a su suerte política por gobiernos latinoamericanos y que en los casos de algunos países alineados con el totalitarismo de Maduro y sus corifeos practicaron una especie de Plan Cóndor (pero revolucionario).

Desde el gobierno se intenta provocar una reacción que pueda justificar una represión desmedida, que a pesar de la paliza política y militar recibidas en julio de 2024 y en febrero de 2026 desean mantener el clima de zozobra y miedo en una población que se va recuperando emocionalmente paso a paso del terrorismo de Estado practicado los últimos trece años.

La batalla social se mantiene a pesar de los pesares, a pesar del intento de hacer zozobrar una salida política, a pesar de que desde el púlpito que es la Asamblea Nazional del 2026 se intoxica la posibilidad del reencuentro, aquello de que para lograr la igualdad debemos eliminar a los diferentes parece estar grabado en la heráldica de la poca, pero poderosa militancia del PSUV. La condición del posmadurismo y del madurismo es el autoritarismo y la represión, aun después del 3 de febrero ese día en que capitularon y donde los micrófonos y la pantallas de una televisión al servicio del régimen no sirvieron de nada a la hora de la extracción de su líder, los dueños de la fuerza, lo monopolizadores del miedo parecen no comprender que perdieron en todo los terrenos existentes, que tendrán que convivir como minoría, que tendrán que entender que fueron derrotados en todos los terrenos. La democracia se está imponiendo y a pesar de ellos, de estos autoritarios, la vida en paz y armoniosa de una nación está marchando.

Vengo manteniendo conversaciones con Damazo Péres un tipo contemporáneo quien dice trabajar en un centro educativo y al parecer la hace a veces de coaching, claro me llama la atención es que los coaching que he podido ver en Colombia, México, Venezuela, España son chicas y chicos con una presentación y una presencia que son dignas y dignos de una revista de estilo o de moda. Vestuario, piel de porcelana, dientes blancos y perfectamente alineados que despiertan en más de uno cierto deseo de parecerse, un discurso bien creado y con una dicción envidiable. Ojala y el Damazo se vea en un espejo y comience a aconsejarse a sí mismo, ojala

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