Verdades Incómodas (2): Anatomía de una Vulnerabilidad Sistémica y la Quiebra del Deber en la Defensa Nacional

Lunes, 09/02/2026 09:29 AM

El Espejo de una Pesadilla Estratégica. Imaginemos, por un instante, el escenario que, por su infortunio, permanece en el ámbito de lo real (ciento y pico de personas, soldados y agentes de seguridad esparcido en mil pedazos por una ataque infame, pero cuya mera conceptualización debería helar la sangre de cualquier ciudadano consciente y provocar un terremoto institucional en los cuarteles: la incursión exitosa de un comando de fuerzas especiales extranjeras en el corazón del territorio nacional, con el objetivo de secuestrar al Presidente de la República y a la Primera Dama. Este ejercicio de war-gaming mental no es un guion hollywoodense; es el espejo más crudo en el que podría mirarse el Estado para evaluar su solidez última. La reciente visita del Director de la CIA, William Burns, a Caracas, y la controvertida imagen de un alto militar venezolano condecorándolo, si, lo repito porque más que una canalla es un insulto al país, no tengo nada personal en contra del General Gonzales López, pero de allí, poner "una Orden, una Medalla, una Condecoración" a quien te ha secuestrado a tu presidente, a nuestro presidente, en el propio Palacio presidencia genera muchas, pero muchísimas dudas y acelera las teorías de conspiración, y con una sonrisa enigmática que ha alimentado ríos de especulación, no es más que el epítome sintomático de una realidad profundamente perturbadora. Esa sonrisa puede interpretarse como el reflejo de la traición, de la hipocresía, del burdo sometimiento o una satisfacción siniestra, pero, por encima de todo, es el emblema de una fractura. Una fractura que atraviesa la columna vertebral de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), de los órganos de inteligencia y del aparato de seguridad del Estado y del mismo gobierno. En esta segunda entrega me propongo diseccionar, con rigor académico y una crítica ferozmente necesaria, las negligencias estructurales, las obsolescencias técnico-operativas, y la crisis de lealtad y doctrina que convertirá el secuestro presidencial en una probabilidad aterradoramente plausible. En ese sentido vemos como el presidente de la Asamblea Nacional llama a los chavista a pedir perdón ¿perdón de qué y por qué y para qué? ¿Es que acaso la huelgas, las guarimbas, los atentados y golpe de estado son culpa del chavista? ¿Si eso es así? Entonces el debería renunciar a la Asamblea, a la política y debería dar ese ejemplo de perdón. La máxima que debe regir a partir de ahora es clara e inmutable: "La lealtad se prueba en la preparación silenciosa; la traición se incuba en la negligencia complaciente." Y nuestro lema: "Vigilancia Total, Lealtad Absoluta, Capacidad Incontestable." "Fuera los traidores."

Comienzo, la Quiebra de la Disuasión: Obsolescencia Programada y Letargo Operativo. Un principio cardinal de la estrategia militar es la disuasión, que no se construye con retórica, sino con capacidades demostrables y una postura de alerta permanente. Aquí reside la primera y más flagrante negligencia. La FANB, particularmente en sus componentes Aéreo y Naval, padece de una obsolescencia programada y un letargo operativo que la incapacitan para detectar, rastrear y neutralizar una incursión de alta velocidad y bajo perfil, como la que ejecutarían helicópteros stealth o lanchas de asalto de fuerzas especiales. Para colmo, el ministro de la Defensa Padrino López, ha dicho palabras más o menos: "repeler el ataque hubiese sido un suicidio" ¿Para quién Padrino López? Se trataba de impedir un ataque, una matanza (¿qué la de Fuerte Tiuna no lo fue?) una incursión, un secuestro, etc. Se trataba de impedir que mancillarán a la Nación, a nuestro un país, se trataba de impedir que humillarán al gobierno, a la revolución al PSUV. De eso se trata.

Patrullaje Aéreo Ciego: La inoperatividad de una proporción crítica de los radares de largo alcance y de los sistemas de alerta temprana aerotransportada (AWACS, por sus siglas en inglés), sumada a la disponibilidad limitada de aviones de combate y de patrulla marítima (como los P-3 Orion, muchos convertidos en chatarra estática), crearon un "arco de ceguera" sobre el territorio nacional, especialmente en sus costas y espacios aéreos de baja altitud. Una fuerza de élite enemiga, empleando rutas no convencionales y aprovechando la "geografía de sombra" radar, pudo infiltrarse con una probabilidad inaceptablemente alta de éxito. Ahora con la CIA en el país cómo se reestructurará esos componentes. Volvió la CIA, parece que volverán los otros.

Marina de Superficie y Submarina Fantasmal: La incapacidad de mantener una vigilancia marítima efectiva con patrulleros oceánicos y, sobre todo, la inexistencia operativa de una fuerza submarina disuasiva (los dos submarinos tipo U-209 están, por todos los indicios, fuera de servicio permanente), abrieron las puertas acuáticas de par en par. Eso helicópteros no pueden volar tan lejos desde Venezuela a Puerto Rico, debieron tener unidades marítimas muy cerca a las costas venezolanas, quizás el portavión de la flota. El componente naval se redujo, en la práctica, a una fuerza costera, incapaz de proyectar poder o controlar los accesos marítimos estratégicos.

Ejército de Guarnición: Las unidades terrestres, particularmente las de reacción rápida, brigadas de paracaidistas o fuerzas especiales propias, mostraron una preocupante fijación en roles de control del orden público y ceremonial, en detrimento de su entrenamiento para la guerra asimétrica o la contra-infiltración. La falta de movilización periódica y realista de estas unidades, en ejercicios que no defendieron los objetivos críticos (como la sede de gobierno), genera una pasividad institucionalizada. ¿Impartieron ordenes de no movilización ni acción ni repuesta, quién las dio?

Esta tríada de fallos —aérea, naval y terrestre— no es accidental. Es el resultado de una falta de supervisión técnica independiente, de la ausencia de estudios estratégicos serios y desapasionados sobre las capacidades reales versus las amenazas, y de una inversión mal dirigida, donde la adquisición de equipamiento (cuando ocurre) parece responder más a impulsos políticos o a relaciones geopolíticas que a un plan orgánico de modernización. Se ha priorizado la apariencia de fuerza sobre su sustancia. Y las dudas de su inactividad frente a esa incursión debería demandar aclarar los hechos.

El Búnker Transparente: El Fiasco de la Seguridad Física y de la Inteligencia. Si las fuerzas convencionales fallan, el último círculo de protección, la seguridad inmediata y la inteligencia preventivan fueron aniquiladas, que pena para el "Honor Militar" ver como hicieron añico al esos hombres. Aquí, el escenario es aún más desolador. El Mito de la Bóveda Inexpugnable, la noción de que el presidente estaba resguardado en un búnker cuyos planos, tomas eléctricas, plantas de energía, rutas de entrada y salida, y puntos débiles estructurales ya fueron conocidos —o fácilmente deducibles— por servicios de inteligencia extranjeros, es una negligencia de dimensiones criminales. La seguridad de una fortificación depende del secreto de sus especificaciones. Si, como se rumora, contratistas de diversa nacionalidad han participado en su construcción o mantenimiento, el principio de compartimentalización de la información fue violado. Un búnker conocido es una tumba anunciada.

El Colapso de la Inteligencia Propia y la Dependencia Externa: El hecho más revelador y grave es la aparente pasividad o incapacidad de los aparatos de inteligencia y seguridad (incluyendo los cubanos, iraníes, rusos y chinos, presentes en el país) para detectar, advertir o contrarrestar una operación de semejante envergadura antes de que ocurra, fallaron triste y dolorosamente. Por ejemplo, de Rusia, con su tecnología de señales (SIGINT) y su experiencia en operaciones activas, y China, con su vasta capacidad de ciber-inteligencia, que tienen intereses estratégicos en Venezuela. Su fracaso en ese escenario, solo se puede explicar por dos razones, ambas catastróficas: 1) No fueron militarizados o activados en un rol de protección proactiva, lo que habla de una ingenuidad estratégica venezolana al pensar que su presencia "asesora" era suficiente; o 2) Sus sistemas fueron deliberadamente eludidos o negados por una potencia con capacidades técnicas superiores, como Estados Unidos, revelando la supremacía tecnológica del adversario y la inutilidad de depender de aliados que no pueden (o no quieren) igualar esa carrera. Esto nos lleva al punto nodal, la inteligencia venezolana (SEBIN, DGCIM) parece haber sido penetrada, sobrepasada o se halla en un estado de parálisis burocrática tal que la vuelve irrelevante frente a una amenaza de alto nivel. Por eso Trump habla de una segunda o tercera ola de ataque sino no hacen lo que él dice.

La Guardia Pretoriana Extranjera: La presencia de personal cubano en labores de protección física directa al presidente, en detrimento de venezolanos especialmente seleccionados y entrenados, es la confesión explícita de una desconfianza total hacia los propios órganos de seguridad del Estado. Es una damnatio memoriae operativa. Esta práctica socava la moral de las fuerzas de seguridad nativas, crea un cuerpo extraño dentro del aparato del Estado, y genera una dependencia humillante. Si no se puede confiar en un venezolano para proteger al líder de la patria, ¿en qué fundamento se sostiene el proyecto nacional? En qué quedó esa tan cacareada frases: "Leales siempre, Traidores nunca"

La Lealtad Líquida: El Perfil Psicológico del Traidor Institucionalizado. La FANB dista mucho de ser un ente monolítico y cohesionado. Su historia reciente está marcada por purgas, lealtades personalistas antes que institucionales, y la corrupción sistémica. El perfil psicológico del militar venezolano no ha desaparecido del todo: "corrupto, vende patria, traidor" no nace en el vacío; es cultivado por un sistema que ha mercantilizado la lealtad y ha confundido la obediencia con el espíritu crítico profesional.

Analistas como Brian Fonseca, del Jack D. Gordon Institute for Public Policy, y R. Evan Ellis, experto en relaciones militares latinoamericanas, han señalado repetidamente cómo la politización partidista de la FANB, el ascenso por adhesión ideológica antes que, por mérito profesional, y la implicación de altos mandos en actividades económicas ilícitas, han creado una casta militar más interesada en la preservación de sus privilegios que en la defensa de la soberanía. La lealtad se ha vuelto "líquida", transaccional, sujeta a los vientos de la conveniencia. Un militar cuyo patrimonio depende de desvíos de recursos o de conexiones con actores ilícitos es, por definición, vulnerable al chantaje, la cooptación o la simple indiferencia ante una agresión externa que no amenace sus intereses personales.

La sonrisa del militar al condecorar al director de la CIA es el síntoma perfecto de esta esquizofrenia institucional. ¿La del que teme las consecuencias de no hacerlo? ¿O la del que celebra un nuevo canal de comunicación que podría salvaguardar sus intereses personales en un futuro cambio de régimen satisfacción y traición en potencia? Cualquiera sea la interpretación, denota una falta de solemnidad, de gravedad y de comprensión del momento histórico. Es la antítesis del rostro imperturbable y leal del soldado que guarda un secreto o cumple un deber sagrado.

Consecuencias Geopolíticas y la Trampa del Re-entrenamiento. Las consecuencias de esta debilidad multifacética son apocalípticas para la soberanía nacional. El éxito de la operación de secuestro no solo derriba al gobierno; aniquilaría simbólicamente a la nación como ente soberano, reduciéndola a un protectorado o a un espacio de caos absoluto. La credibilidad de la FANB quedó hecha añicos y será por generaciones. Ante este panorama, surge una propuesta simplista y peligrosa: se re-enviarán a nuestros oficiales a formarse en West Point y otras academias estadounidenses. Esta idea, aunque aparenta pragmatismo técnico, es una trampa estratégica de primer orden. Como analiza la experta en seguridad María Cristina Rosas de la UNAM, la formación militar no es solo técnica; es ideológica, cultural y doctrinaria. Un oficial formado en West Point internaliza los principios, la visión del mundo y los intereses estratégicos de los Estados Unidos. Re-militarizar a la FANB bajo la égida estadounidense sería el acto final de capitulación, la creación de una nueva "guardia pretoriana" culturalmente alineada con el poder hegemónico. No resolvería el problema de lealtad; lo trasladaría, creando una institución leal a los dictados de Washington, como ha ocurrido históricamente en otras latitudes y en tiempos anteriores en Venezuela. La solución no está en externalizar el alma castrense, sino en depurarla y fortalecerla internamente con una doctrina propia, sólida y profesional.

Recomendaciones para una Reforma Revolucionaria de la Defensa. La crítica debe conducir a la construcción. Para evitar el abismo, se requieren medidas drásticas e inmediatas: Auditoría Técnica Internacional No-Alineada: Contratar a expertos neutrales para realizar una auditoría completa, secreta y desapasionada de las capacidades reales de defensa, identificando puntos ciegos, equipos obsoletos y fallas de procedimiento; Reconfiguración de la Inteligencia: Disolver y refundar los servicios de inteligencia con personal nuevo, sometido a polígrafos rigurosos y auditorías financieras de por vida. Re-establecer la cooperación técnica en condiciones de igualdad con Rusia y China, exigiendo transferencia tecnológica real y capacidades de interferencia activa, no solo "asesoría"; Programa de Renovación de Equipos Críticos, priorizar, con cualquier recurso disponible, la adquisición o rehabilitación de sistemas de alerta temprana aerotransportada, radares de baja cota, patrulleros marítimos de largo alcance y sistemas de guerra electrónica. Un avión de detección temprana es más valioso que un escuadrón de cazas sin combustible; Revisión Total de la Seguridad Presidencial, rediseñar completamente el protocolo de seguridad del presidente, cambiando rutinas, fortificaciones y personal. La protección directa debe estar 100% en manos de un cuerpo especial venezolano, entrenado in situ por las mejores unidades del mundo, bajo contrato de confidencialidad absoluta, purga y re-profesionalización del personal. Iniciar una depuración ética de la FANB, basada en investigaciones de patrimonio y conducta, no en lealtad política. Reinstaurar el mérito como único criterio de ascenso. Revisar la doctrina militar para enfocarla en la defensa asimétrica, la guerra irregular y la protección de objetivos críticos; Soberanía de Formación, crear una Academia Superior de Estudios Estratégicos nacional, con profesores invitados de diversas escuelas del mundo (rusas, chinas, europeas, iraníes, indias), para formar a los oficiales en una visión multipolar y crítica, no en el dogmatismo de una sola potencia.

En conclusión, las verdades aquí expuestas son incómodas porque hieren el orgullo, desnudan fracasos y exigen cambios dolorosos. El secuestro del presidente Maduro y Cilia Flores no es un ejercicio literario; es la prueba definitiva que el Estado venezolano está reprobando de manera ominosa. La combinación de equipos obsoletos, inteligencia fallida, seguridad nada transparente y lealtades banales constituye una receta para la desaparición nacional. La sonrisa del militar frente al jefe de la CIA es el epitafio potencial de una soberanía malvendida.

La nación se encuentra en una encrucijada: puede seguir cultivando la ilusión de fortaleza, decorando pechos y sonriendo ante enemigos estratégicos, o puede emprender la revolución más profunda y silenciosa de todas: la revolución de su propia defensa. La elección es entre la lealtad a los intereses creados y la lealtad a la Patria. Que la historia, o la próxima incursión, no nos encuentre festejando nuestra propia derrota. En la preparación descansa la lealtad; en la negligencia, la traición. Esa debe ser la máxima que guíe el renacer, o será la lápida que marque el fin.

De un venezolano, hijo de la Patria del Libertador Simón Bolívar.

Nota leída aproximadamente 212 veces.

Las noticias más leídas: