A 32 días del secuestro del Presidente de la República, violando todas las leyes internacionales, y de haber asesinado a sangre fría a más de cien venezolanos, la jurisprudencia estadounidense tiene serios problemas para enfrentarse judicialmente al caso de Nicolás Maduro, cuando incluso las acusaciones parecen diluirse, porque el gobierno acusador no tiene las pruebas de imputaciones tan nimias como tráfico de drogas, tenencia de ametralladora y conspiración para tenerla. Hasta ahora, no existe, al menos públicamente, un solo abogado en Estados Unidos que acepte la posibilidad real de enjuiciar a Nicolás. El mismo gobierno yanqui, está asumiendo una actitud tímida, y evasiva, que al menos asoma una decisión ya tomada, una vez comience el juicio el mes entrante.
Sin embargo, es fundamental entender que es un monstruo herido, y, en consecuencia, extremadamente peligroso. Ya mordió a la presa y no la va a soltar. Su desesperación por el petróleo, los está llevando a cometer todo tipo de abusos y arbitrariedades. El bloqueo contra Cuba es de antología. Los está obligando a arrodillarse por hambre, tal como está aplaudiendo el genocidio de Gaza. Ahora necesita asegurar que el petróleo les llegue de manera permanente sin que haya obstáculos, como los tratados de Venezuela con Rusia y China, la mayoría a 50 años y que Trump necesita que Venezuela los aborte. Ya eso es una complicación. Pero, además, necesita tener control sobre el Parlamento y sobre dos poderes que son fundamentales: las fuerzas armadas y el poder popular. Por añadidura, no puede contar con la oposición, porque no existe; y el pírrico liderazgo que descansa en La Interfecta, es rechazado por su propia gente.
Ya la encargada de negocios gringa adelantó que en 24 meses podría haber elecciones presidenciales, lo cual violaría las propias leyes venezolanas. Esto nos dice que están tratando de imponer por vías ordinarias y cumpliendo las normas institucionales, sus propios deseos, que en esencia es, acabar con ese gentilicio que se llama Chavismo.
Y bajo esa premisa, seguimos teniendo la pistola en la cien, evidenciando que no soltará su gallina de los huevos de oro, porque no tienen otro sitio de dónde extraer petróleo, y además por más de cien años.
No obstante, el gobierno ha sido firme en sus posiciones, aceptando que está dispuesto a negociar, pero que se niega a ser chantajeado a costa de un arma apuntando a la cabeza. Sigue unido, y sigue firme… Ojalá y no llegue el momento de decir "la pelea es peleando".