¿La de la ONU es una crisis de presupuesto, de liderazgo o ambas cosas?

Miércoles, 04/02/2026 09:50 AM

Este es un artículo de opinión de Anwarul Chowdhury, ex subsecretario general y alto representante de las Naciones Unidas.

 

En febrero de 2025, hace un año, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, comenzó una rueda de prensa anunciando: «Quiero empezar expresando mi profunda preocupación por la información recibida en las últimas 48 horas por las agencias de la ONU, así como por muchas oenegés humanitarias y de desarrollo, sobre los severos recortes en la financiación por parte de Estados Unidos».

A continuación, advirtió que «las consecuencias serán especialmente devastadoras para las personas vulnerables de todo el mundo».

La Iniciativa ONU80: ¿reforma o presión?

Se intentó posponer esa crisis presupuestaria lanzando una agenda de reformas de cara a la galería, motivada por el 80 aniversario y el pánico ante la crisis de liquidez, la denominada Iniciativa ONU80.

Estas reformas estructurales y programáticas del sistema de las Naciones Unidas, que deberían haberse llevado a cabo hace mucho tiempo, han estado en la agenda de al menos los últimos cuatro secretarios generales, pero sin tener un impacto significativo, salvo el cambio de acrónimos, la ampliación de mandatos y los ajustes estructurales y, en la actualidad, la reubicación del personal.

Una señal de alarma para el colapso financiero

A finales de enero, el secretario general volvió a afirmar en una carta dirigida a todos los Estados miembros de la ONU que el efectivo para su presupuesto operativo ordinario podría agotarse en julio, lo que podría afectar drásticamente a sus operaciones.

También pidió a la ONU que revisara en profundidad sus normas financieras para evitar un «colapso financiero inminente».

El autor, Anwarul Chowdhury

¿Por qué pedir ahora a los Estados miembros que hagan algo concreto? ¿Por qué no en febrero de 2025, cuando él mismo dio la voz de alarma?

Me recuerda a la fábula de Esopo, algo similar, sobre el niño que gritó «¡lobo!».

Lamentando el poder limitado: sin poder, no hay dinero

En el pasado, Guterres se lamentó ante los medios de comunicación afirmando que «es absolutamente cierto que el secretario general de las Naciones Unidas tiene un poder muy limitado, y también es absolutamente cierto que tiene muy poca capacidad para movilizar recursos financieros. Por lo tanto, no hay poder ni dinero».

Esa es la realidad a la que se enfrenta y de la que es consciente todo secretario general. También es algo que saben en general las personas que siguen de cerca las Naciones Unidas y comprenden a fondo la complejidad funcional del mayor aparato multilateral del mundo.

Entonces, ¿por qué esta realidad sale a la luz y se pone en conocimiento del público solo cuando los dirigentes de las Naciones Unidas no cumplen con las responsabilidades que les han sido encomendadas?

Creo firmemente que este «poder muy limitado», como lo ha expresado Guterres, debe destacarse con la mayor frecuencia posible para evitar expectativas innecesarias e indebidas de la comunidad mundial sobre la ONU y sus máximos dirigentes. Que yo sepa, ningún secretario general ha señalado estas limitaciones durante su campaña para el cargo ni al asumir el mismo.

El actual secretario general Guterres no es una excepción.

Habría sido realista y objetivo si hubiera señalado las limitaciones -más bien obstáculos-de su liderazgo al asumir el cargo en 2017, y no en 2026, después de casi nueve años en el cargo. Esta debilidad operativa inherente y la incapacidad del diplomático más importante del mundo siempre han estado ahí.

¿Controlar o dimitir?

Algunas personas especulan que Estados Unidos está utilizando su influencia financiera y su presión para amenazar con el colapso de la ONU.

Estados Unidos siempre ha utilizado su enorme poder de veto y casi una cuarta parte de las contribuciones presupuestarias para el funcionamiento del sistema de la ONU.

Esa es una realidad que deben tener en cuenta los dirigentes de la ONU y sus Estados miembros, a menos que se modifique la Carta de las Naciones Unidas para crear una organización más democrática en el verdadero sentido de la palabra.

Durante mucho tiempo, Estados Unidos ha utilizado los acuerdos de pago parcial para sus contribuciones legalmente adeudadas, con el pleno conocimiento y aceptación del secretario general, de modo que pueda evitar perder su poder de voto y obtener su parte cada vez que se realizan dichos pagos a plazos.

Creo que Estados Unidos quiere utilizar el organismo mundial a su manera, controlándolo, no abandonándolo.

Una mujer al frente de la ONU

En este contexto, permítanme reiterar que, tras ocho décadas de existencia y tras haber elegido sucesivamente a nueve hombres para ocupar el cargo de máximo diplomático del mundo, corresponde a las Naciones Unidas tener la sensatez y la sagacidad de elegir a una mujer como próxima secretaria general en 2026, cuando se elija al sucesor del actual titular.

Es necesaria una iniciativa de liderazgo creativa, no burocrática y proactiva para lograr un cambio real que garantice que no se produzca el síndrome de «el lobo y los tres cabritos», que perturba el trabajo y las actividades del organismo multilateral más universal, cuyo mandato es trabajar en beneficio de la humanidad.

El embajador Anwarul Chowdhury es ex subsecretario general de las Naciones Unidas, exrepresentante permanente de Bangladés ante las Naciones Unidas, presidente del Comité Administrativo y de Presupuesto de la Asamblea General de las Naciones Unidas (1997-1998), exasesor especial principal del presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas (2011-2012) y presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (2000 y 2001) y vicepresidente durante dos mandatos del todopoderoso Comité de Programa y Coordinación de las Naciones Unidas (1984-85).

https://ipsnoticias.net/2026/02/la-de-la-onu-es-una-crisis-de-presupuesto-de-liderazgo-o-ambas-cosas/

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