La madrugada del 23 de enero de 1958 fue el desenlace de una década de opresión bajo la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.
Aquella noche, la tensión acumulada estalló. En la Escuela Militar, el Contralmirante Wolfgang Larrazábal consolidaba el decisivo apoyo castrense, mientras el rumor de que Radio Caracas Televisión estaba en manos de los conspiradores encendía la chispa popular en las calles de Caracas.
La emisora transmitió el primer comunicado a una nación en vilo.
"¡VENEZOLANOS! La Fuerza Armada Nacional, intérprete del anhelo de un pueblo que ha luchado por su libertad, ha asumido el poder para poner fin a la dictadura militar que oprimía a la Patria."
Las Fuerzas Armadas Nacionales en atención al reclamo unánime de la nación y en defensa del supremo interés de la República, que es su principal deber, han resuelto poner término a la angustiosa situación política porque atravesaba el país a fin de enrumbarlo hacia un Estado democrático de Derecho, y en consecuencia, acuerda:
Artículo 1. Se constituye una Junta Militar de Gobierno integrada por cinco miembros, a saber: Contralmirante Wolfgang Larrazábal, Coronel Abel Romero Villate, Coronel Roberto Casanova, Coronel Carlos Arague y Coronel Pedro José Quevedo. La presidencia de la Junta la ejercerá el contralmirante Wolfgang Larrazábal.
El decreto fue un golpe de timón jurídico: derogó la Constitución autocrática de 1953. Con este acto, la Junta no sólo se investía de autoridad, sino que trazaba su rumbo: garantizar el orden para conducir al país, en el más breve plazo, hacia su restitución constitucional plena mediante elecciones libres.
De este modo la rebelión se convertía en gobierno y la esperanza en un camino institucional. La larga noche de la tiranía había terminado; la compleja y frágil aurora de la democracia comenzaba a redactarse con tinta oficial.
Hoy, en el corazón de esta lucha por rescatar la libertad, el recuerdo de aquel día es un grito que atraviesa el tiempo. El 23 de enero nos recuerda que la dictadura cayó ese día y que la esperanza, como en 1958, sigue siendo el motor más poderoso del cambio democrático en esta transición.