Los lenguas de trapo junto a los dientes rotos...

Viernes, 23/01/2026 02:18 AM

  1. Es falso que la capacidad de pensar sea inherente a todos los hombres. ¿Recuerdan el cuento "El Diente Roto" de Pedro Emilio Coll, que relata la historia de Juan Peña, un niño tremendón, quien en una pelea callejera recibió una pedrada en un diente y éste le quedó en forma de sierra? ¿Y que entonces, de ahí en adelante, Juan se transformó de tremendón en callado y pensativo; pasando horas y horas sobándose aquel diente con la lengua, sin pensar en nada, claro, pero para la gente que le conocía aquel muchacho andaba transformado, muy pensativo, filosofando cosas profundas, y entonces cogió fama y admiración en el mundo político y académico donde logró ocupar cargos de diputado, ministro y fue considerado hombre ilustre hasta que la muerte lo sorprendió? ¿Recuerdan? Pues, nuestro país tiene muchos Juan Peña, y también muchos opuestos a Juan Peña, los que opinan en demasía, con mucha autoridad y determinación, sin saber nada de nada. Unos son Dientes Rotos, y los otros Lenguas de Trapo.

  2. Los Lenguas de Trapo son "seres", tan insignificantes, tan nulos e indefinidos, tan deprimentes y desahuciados de sí, que lo único que les interesa en la vida es lo MATERIAL, y están en todas las esquinas y plazas ponderando sobre lo bueno y lo malo. Y hablan bien alto para que todo el mundo los escuche: "¡Este gobierno no funciona porque carece de visión prospectiva, efectiva y eficiente!". Cuando llegan a casa atormentan a todo el mundo con sus elucubrantes y sombrías quejas, nada sirve ni funciona, vamos mal, nadie se explica cómo fue que aceptamos que esta gente nos gobierne…. Es el espectáculo de la rutina diaria de millones de almas en pena, pero en pocas palabras, porque sólo buscan es que les aumenten el sueldo, el bono, que les llueva plata en grandes cantidades. Los Lenguas de Trapo que desde que nacen se han dedicado a buscar el fulano "El Dorado". Son los que dicen: "Con tal de que me aumenten el sueldo, con tal de tener billete, que se haga con este país (Venezuela) lo que le venga en gana a Estados Unidos. No me queda otra alternativa que apoyar a Trump, porque esto aquí no sirve". Son esos "seres", que como dice la Biblia, se venden por el burdo PLATO DE LENTEJAS. Y han andado buscando ese fulano plato que a la postre, en el horizonte éste se les ha terminado apareciendo en forma de Sueño Americano, y por eso muchos cogieron por el Darién y a allá a aquel Sueño fueron a parar y, ¡Milagro! ¡lo encontraron fue el horror, el desprecio, la tortura y también la muerte!

  3. A los Lenguas de Trapo, permítasenos llamarlos "seres", algunos de los cuales están aquí con nosotros y engañan con sus apariencias, tratando, sobretodo, de parecer a lo sumo delicados, además de visionarios. Son "seres" que lo mejor que hacen es BALBUCEAR. Han balbuceado tanto desde niños, que así quedaron… Balbuceantes. Malcriados. Niños malcriados, y más tarde, terminaron ¡Tartamudos! Cuando están callados les tiembla la quijada y suelen hablar solos, la lengua de trapo les salta, les vibra como con vida propia. Musitan: "A esto se lo llevó el diablo", "esto cada vez se pone peor", "nunca se había visto nada igual, Dios nos ampare y nos favorezca"… Entonces se persignan y rezan un Padre Nuestro. Eso sí, nunca se arriesgan a pensar por sí mismos, porque eso son cosas del Diablo. Sólo aprendieron a repetir frases o palabras simples, elementales como "libertad", "tengo derecho a…". "yo creo que…". Les da pánico pensar, discernir, buscar un rumbo propio con entereza y con valores propios, porque con qué, como dice el dicho: "Lo que natura non da, Salamanca non presta".

  4. No llegan siquiera, es duro decirlo, a MALAS PERSONAS. Son peores. Pero hablan y hablan sin cesar, exigiendo derechos. Y votan. Eso sí, saben a quién votar. Pero su ideal de gobernantes es apenas un diminuto y escueto relato muy personal, construido sobre sus deseos más inmediatos. Reclaman, ¡balbucean! Pero hay que pagarles todos los meses porque están en nómina, saben firmar y tienen una cédula. En la cédula una foto, y en esa foto ellos, ¡TAN BUENA GENTE! ¡Gentes! En medio todo han ido decidiendo unidos a Los Dientes Rotos, pero sin jamás dejarse de quejar. Y algunos, con estudios. Algunos Lenguas de Trapo se han graduado hasta con honores, muchos de ellos en la UCV, o en la ULA, en la UCAB o en LUZ. Muchos de ellos son doctos… exigen ser escuchados. Aunque ellos mismos nunca escuchen…. Les importa muy poco lo que los demás digan o piensen. Los Lenguas de Trapo están decididos a nunca escuchar, ni pensar, ni mucho menos a cambiar.

  5. Los Lenguas de Trapo no tienen historia, no conocen la historia de su país o que al menos si la conocen la disimulan muy bien. No les interesa, en verdad. Todo les da lo mismo. Sin DESTINO ni propósito alguno en este mundo. Pero se llaman venezolanos, y eso provoca pánico, ¿porque cómo podrían serlos si quieren que desde lejos nos gobiernen? Eso en sí es un absurdo y una contradicción. A ellos les da igual ser conquistados por fuerzas que les desprecien y que les llamen BASURA. Por fuerzas que de hecho están expulsando a sus similares allá lejos, por un presidente que dice que se cogerá nuestro petróleo y nuestros recursos. Les da igual ser esclavos, insistimos, porque "si nos dan BILLETE no nos quejaremos". Son muchos los Lenguas de Trapo. Eso es terrible. Son millones. Tantos que podrían decidir cualquier locura. Les da igual tener o no tener un Himno Nacional. Les da igual que exista o que no exista un Escudo Nacional, el Libertador Simón Bolívar. Mucho menos les importa la CONSTITUCIÓN NACIONAL.

  6. Pero esto también ocurrió en el pasado. Todo se repite. Vino un hombre que nos liberó de los españoles. Un HOMBRE de Verdad que cruzó páramos, mares y ríos, montañas inmensas y escarpadas con sus tropas para hacernos libres, que liberó la Nueva Granada, Panamá, Ecuador, Perú y Bolivia y quiso hacer un continente poderoso, noble y justo, y fue traicionado por los LENGUAS DE TRAPOS Y LOS DIENTES ROTOS, que eran mayoría. Millones de Lenguas de Trapo y de Dientes Rotos. A estos millones de "seres" no les importó que muriera vilmente abandonado en Santa Marta, vilmente desconocido por su propio país, vilmente ultrajada y desconocida su inmensa obra inmortal. Murió como un majadero, y por años ni siquiera se supo donde habían dejado sus huesos.

  7. Tenemos pues, estos "seres" a los que nada de eso les importa. Que vinieron a este mundo a ver pasar el cadáver de los grandes hombres ante sus cadavéricos ojos y así, nunca mover un dedo para elevarse, para ser mejores, para ayudar en algo noble a su pueblo. Y así como vinieron se irán, se van, se han ido, como sombras que fueron toda su infértil vida. Lástima. Lastimosamente. Pero no se enteran. Nunca se enterarán. Pero eso sí, siempre querrán cobrar en exceso, el doble o el triple de lo que merecen, exigir, estarán balbuceando toda la vida hasta que se mueran, opinando, exigiendo LIBERTAD! Y repito, pidiendo PLATA, MUCHA PLATA, muchos derechos y muchos beneficios…

  8. Insensibles. Vacuos y vagos. Grises, ambivalentes, laxos y ladinos. En general, lánguidos, de una tristeza indecible, con un halo de podredumbre y de muerte y de inexistencia tenaz por donde pasan. Son muchos. Hacen peso, y van murmurando hasta que sientan que un día puedan coger a Dios por la chiva y declararse LIBRES en la fístula de su cráneo y por lo tanto decididos a matar en nombre de la LIBERTAD. Sí, llevan en su oscuro interior un volcán de odio retinto contra ellos mismos, un mar de bilis interior que sólo lo justifican deseando exterminar al otro, porque esa es la vía, el camino hacia la LIBERTAD; ¡Dios mío!, contra eso, como diría Schiller, ni los mismos dioses pueden. Por eso crucificaron a Jesús y no por ninguna otra razón. ¡Sépase!

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