Ortodoxia y Metanoia

Sábado, 17/01/2026 01:09 PM

Continuidad, Propósito y Dirección en la Venezuela de Delcy Rodríguez ante la Amenaza Trump

En los primeros días de 2026, el tablero geopolítico mundial se fracturó. La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, culminada con el secuestro del presidente Nicolás Maduro, no fue solo un ataque a una nación soberana, sino un "experimento para el ‘corolario Trump’", una prueba decisiva de una nueva doctrina de seguridad basada en la reafirmación explícita de la Doctrina Monroe. En este vacío de poder forzado, surge la figura de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, enfrentando el desafío supremo de navegar entre la ortodoxia del proyecto bolivariano y la metanoia —el cambio de rumbo y de mentalidad— que exige una realidad brutalmente transformada. En este trabajo se explora cómo, bajo su liderazgo, los conceptos de continuidad, propósito y dirección adquieren una profundidad nueva, ofreciendo un camino que combina la firmeza ideológica con una transformación estratégica para resistir la imposición de la administración Trump.

Ortodoxia y Metanoia: un marco conceptual para la resiliencia. La ortodoxia (del griego orthos, correcto, y doxa, opinión) representa el cuerpo de doctrina considerado verdadero e inalterable. En el contexto venezolano, es la continuidad del ideario bolivariano y chavista. La soberanía nacional, la justicia social, el antiimperialismo y la democracia participativa. Es el ancla identitaria. La metanoia (del griego metá, más allá, y noûs, mente) es, en cambio, un "cambio de corazón" o, más literalmente, un volverse del camino en que se andaba y tomar otra dirección. No es mera táctica, sino una transformación profunda de perspectiva, un examen de toda actividad vital que permite adaptar los principios a circunstancias radicalmente nuevas.

La administración Trump ha creado, precisamente, esa circunstancia nueva y extrema. Analistas como Jorge Valero la califican de violación directa del Derecho Internacional, mientras que la Universidad de Oxford tilda la operación de ilegal y sin precedentes. Frente a esto, el gobierno de Delcy Rodríguez no puede limitarse a la ortodoxia rígida; debe ejercer una metanoia estratégica. Esto implica mantener la esencia de la ortodoxia bolivariana (su continuidad) pero reinterpretar su aplicación (su dirección) para cumplir con su propósito último en un escenario de guerra híbrida. Como señalan intelectuales como Adolfo Pérez Esquivel y Atilio Borón, esta agresión es un ensayo general para recolonizar América Latina, y enfrentarla requiere tanto de la firmeza en los principios como de la audacia en la reinvención.

La Continuidad: el ancla en la tormenta. La continuidad es el hilo conductor que evita la disolución identitaria. Para el chavismo, significa preservar la legitimidad histórica y popular del proyecto iniciado por Hugo Chávez con la raíces del padre de la Patria Simón Bolívar. La presidenta Rodríguez ha sido clara al denunciar el secuestro de Maduro como una mancha en las relaciones con EE.UU. y al reivindicar el legado de Simón Bolívar. Esta narrativa no es solo retórica; es el fundamento de la cohesión interna en un momento de profunda vulnerabilidad.

Esa continuidad se manifiesta en varios frentes: 1) Continuidad Institucional: El reconocimiento de Rodríguez por figuras clave como Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López, Nicolás Maduro Guerra entre muchos otros y la activación de los mecanismos constitucionales para la sucesión presidencial buscan proyectar normalidad y estabilidad frente al caos externo; 2) Continuidad Programática: El compromiso con las misiones sociales, la propiedad social de los recursos estratégicos y la diplomacia de integración latinoamericana (ALBA, CELAC) permanecen como pilares irrenunciables. Abandonarlos sería traicionar el contrato social con la base popular; y 3) Continuidad en la Resistencia: La postura de "no tener miedo" a enfrentar diplomáticamente a EE.UU. es una herencia directa de la cultura política chavista de resistencia ante el imperio. Como advierte el manifiesto de intelectuales, callar ante la agresión "nunca fue neutral".

Esta continuidad, sin embargo, no es estática. Debe ser repensada (metanoia) para ser efectiva. La ortodoxia deviene en resiliencia solo cuando es capaz de reproducirse en condiciones adversas.

El Propósito: la brújula en la niebla. Si la continuidad es el ancla, el propósito es la brújula. En la coyuntura actual, el propósito supremo del gobierno venezolano se duplica. Defender la soberanía nacional y garantizar el bienestar del pueblo bajo asedio. Estos dos objetivos son indivisibles, pues la soberanía vacía carece de sentido si no se traduce en vida digna. La administración Trump justifica su acción bajo el paraguas de la "responsabilidad de proteger", argumento que académicos como José Morales-Arilla esgrimen, aunque otros lo rebaten por carecer de base legal. Más allá del debate jurídico, la realidad es que Washington percibe a Venezuela como un "laboratorio" para una política exterior agresiva que busca reconfigurar el hemisferio.

El propósito de la administración Rodríguez, por tanto, debe ser: a) Soberanía como Derecho Existencial: Rechazar cualquier imposición externa que dicte la política interna. Esto implica no reconocer autoridad alguna de Trump sobre Venezuela y movilizar todas las herramientas del derecho internacional para denunciar la agresión; b) Bienestar como Legitimidad: En un contexto de sanciones exacerbadas y posible bloqueo, la prioridad debe ser blindar la seguridad alimentaria y médica de la población. El propósito social debe guiar toda política económica; y c) Unidad Regional como Escudo: El propósito trasciende las fronteras. Como señala el manifiesto intelectual, "defender la soberanía de Venezuela es defender la soberanía de toda la región". Evitar la balcanización de América Latina es un objetivo estratégico compartido.

Este propósito claro es lo que permite evaluar toda táctica y toda alianza. Es la medida de la metanoia, cualquier cambio de rumbo es válido si sirve a estos fines últimos.

La Dirección: la metanoia en acción. La dirección es la materialización de la metanoia. Es el conjunto de políticas y estrategias concretas que, manteniendo la continuidad y sirviendo al propósito, trazan un nuevo camino. La presidenta Rodríguez ha anunciado que dirimirá el conflicto "diplomáticamente, cara a cara". Esta es la dirección elegida, pero debe ser desplegada en un plan multidimensional.

Aquí, se despliegan varios escenarios posibles y para su consideración. Primero: Dirección diplomática y de alianzas. Debe fortalecer el Sur Global, acudir a foros como el G77+China, los BRICS+ y el Movimiento de Países No Alineados para aislar diplomáticamente a EE.UU. y construir un contrapeso. La complementaria económica con China es un activo crucial que Washington no puede erradicar fácilmente. Segundo: Activismo Legal Internacional. Llevar el caso a la Corte Internacional de Justicia, basándose en dictámenes como el de Oxford, y denunciar el secuestro de Maduro como violación de la Convención de Viena. Tercero: Diplomacia pública inteligente. Documentar y comunicar al mundo el costo humanitario del asedio, apelando a la opinión pública europea y norteamericana. Como sugieren analistas, la respuesta ambigua de Europa representa un riesgo, pero también una oportunidad para presionar.

En asuntos y dirección económica se puede visualizar las siguientes medidas: Primero, acelerar la diversificación, reducir la dependencia del petróleo impulsando economías locales, agricultura urbana y tecnologías propias. La "recuperación" que Trump busca debe ser contrarrestada con una mayor autonomía productiva. Segundo, circuitos financieros alternativos. Profundizar el uso de sistemas de pagos fuera del SWIFT (como el SPFS ruso o el CIPS chino) y de criptoactivos soberanos para evadir el estrangulamiento financiero; y Tercero, protección social extrema. Implementar un sistema de racionamiento inteligente y equitativo, y priorizar la producción nacional de medicamentos e insumos básicos.

Por otra parte, vale la pena mencionar la dirección en Seguridad y Defensa. Para ello se debe evaluar: 1) La Doctrina de Defensa Asimétrica y Disuasión. Reorganizar las FANB hacia una estructura descentralizada y de resistencia prolongada, haciendo prohibitivo cualquier costo de una invasión terrestre; y 2) La Ciberseguridad y Guerra de Información. Fortalecer las defensas contra ciberataques y desarrollar capacidades propias para contrarrestar la propaganda y las operaciones psicológicas enemigas.

Otro punto que debe analizarse es la Dirección Política Interna, aquí debe prevalecer: a) Diálogo Inclusivo y Pacto de Emergencia, convocar a todos los sectores patrióticos, dentro y fuera del chavismo, para un gran acuerdo nacional que priorice la defensa de la soberanía. La unidad es el recurso no militar más valioso; y b) Transparencia y Comunicación Clara. La ciudadanía debe ser tratada como un actor consciente. Explicar la gravedad de la situación y las medidas tomas fortalece la confianza y la resiliencia social.

Por ahora solo queda concluir en "La Historia como Juez. El secuestro de Maduro y la ascensión de Delcy Rodríguez han colocado a Venezuela en el ojo del huracán de un "nuevo proyecto de mundo dividido en bloques de poder". En este escenario, la dicotomía entre ortodoxia y metanoia es falsa. La verdadera fortaleza reside en su síntesis, una ortodoxia viva, que no es repetición dogmática sino fidelidad creativa a un propósito; y una metanoia orientada, que no es cambio por cambio, sino una recalibración audaz para mantener la dirección correcta.

La continuidad del proyecto bolivariano, el propósito de soberanía y bienestar, y la dirección marcada por una diplomacia firme y una reinvención interna, conforman la tríada sobre la que puede construirse la resiliencia. Como advierte Noam Chomsky, el golpe en Venezuela "establece un precedente terrible" para la soberanía global. La respuesta de Venezuela, por tanto, no solo definirá su futuro, sino que enviará un mensaje al mundo sobre la viabilidad de resistir a la imposición de la ley del más fuerte. La historia, que "no suele ser indulgente con quienes miraron hacia otro lado", juzgará la capacidad de este gobierno para llevar a cabo la metanoia necesaria sin perder el rumbo de su ortodoxia fundacional. En esa difícil pero crucial tarea, la dirección de Delcy Rodríguez se erige como un experimento de esperanza en tiempos de incertidumbre global. Todos sin excepción de nadie tiene que aportar su grano de voluntad, honestidad y sinceridad para zafarse el yugo imperial.

De un venezolano, hijo de la Patria del Libertador Simón Bolívar.
 

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