La espada de Damocles

Sábado, 17/01/2026 12:34 PM

Un déspota obnubilado que confunde al mundo con la selva donde él se cree el rey, está amenazando con descarrilar los rieles del tren de la historia… Ya antes ha habido otros que han interpuesto toda clase de obstáculos en la vía para retrasar su avance; y cuando las argucias y complicidades no han funcionado, las armas letales en su instancia definitiva, han dirimido las ambiciones en favor de la muerte para que viva el poder. En tiempos modernos, así lo atestiguan millones de víctimas que sufrieron en carne propia los delirios de un megalómano, que reclamaba el dominio del mundo como la condición sine qua non para construir el "espacio vital" de su nación. Pero aun así, la inmensa rueda ha seguido girando inexorablemente…

Así que, de espaldas a las lecciones de la historia y valido con la única ley que conoce, porque se considera el más fuerte, el autócrata de Estados Unidos Donald Trump, tal cual vino al mundo −desnudo de eufemismos−, se dispone a consumar la obra para la que cree ha sido predestinado por la Providencia: Thomas Hobbes dijo que "...el incesante afán de poder en los hombres cesa solamente con la muerte...", y como no hay saciedad está impelido a conquistar un objetivo tras otro; he ahí la esencia de la felicidad, "... el continuo progreso de los deseos, de un objeto a otro, ya que la consecución del primero no es otra cosa sino un camino para realizar otro ulterior".

Mientras que por su parte, el padre de los "padres fundadores", John Locke, que aunque no aparece en la Biblia de Juan Calvino (el revelador de la predestinación divina que asumiría la futura "Nueva Israel"), es como un ángel encarnado que se equipara con los más reconocidos profetas cristianos en eso de interpretar la voluntad de Dios, sería el encargado de sellar el pacto para recibir las bendiciones del Altísimo, con el aporte de la simiente de su obra intelectual. Pues fue en gran medida gracias a los proverbios de la sublime inspiración de su libro «Segundo ensayo sobre el gobierno civil», utilizados como un credo por la incipiente burguesía del siglo XVII, que el naciente capitalismo de su época se extendió por el orbe, atenazando el cuello de los países que iban conquistando, con un doloroso rosario de expolio y esclavitud.

De él saborearon con inefable delectación los colonos de la gran nación norteña, su teoría de que los indios eran enemigos del progreso humano y que por tanto no tenían derecho a poseer tierras, que por lo demás no ponían a producir; por lo cual aquellos hombres que impidan el trabajo libre de otros hombres, se convierten en agresores y merecen ser esclavizados y exterminados como alimañas y peligrosas bestias, sin ningún cargo de conciencia. (El magnífico libro de nuestro respetado y admirado compatriota, el Prof. Vladimir Acosta, "El monstruo y sus entrañas", nos ofrece un minucioso estudio a este respecto; muy pertinente de leer sobre todo en esta delicada coyuntura, para conocer desde sus "entrañas" al monstruo que nos agrede).

De manera que si se puede hablar de un ADN ideológico de los constructores y los defensores del orden capitalista mundial, que se desarrollaría vigorosamente con un particular acento imperial en Estados Unidos, es por allí por donde hay que buscar la respuesta a tanta impunidad y desafuero, en su ilimitada ambición de riquezas; las que a su vez se obtienen para lograr poder y éste para conseguir más riquezas, o sea, el binomio que rige al mundo por medio de este pernicioso círculo en el que se halla prisionera y amenazada en su existencia la humanidad.

Y escudriñar en las fuentes religioso-teóricas de esta oligárquica casta que pretende la gobernanza mundial es necesario, para poder comprender cuán enraizadas en su mente están estas corrientes ideológicas, que preconizan la excepcionalidad y el supremacismo como fundamento de su presunto derecho a subyugar a los demás pueblos del mundo. Un simple ejemplo de los que a diario nos prodiga "Mr. Amenaza" (o léase mejor "Mr. Danger", para recordar a nuestro insigne novelista Rómulo Gallegos), nos bastará para ilustrar este comentario. Se trata de la respuesta que Trump le dio al periodista que −luego de la cobarde agresión a Venezuela y su anuncio de similares planes contra otros países−, le interrogó sobre cuál sería su límite, a lo que el monarca contestó con una lapidaria y espeluznante respuesta: "La moral…" ¿Se dan cuenta ustedes de lo que depende la paz y eventualmente la supervivencia en el planeta…? ¡De un engendro perverso, proveniente y formado en las cumbres podridas del poder económico, que no tiene ni sabe lo que es moral…!

Ahora bien, colocados frente al repudiable y doloroso hecho consumado contra la integridad de nuestro territorio soberano, y la violenta como cruenta acción de secuestro y cautiverio espurio de nuestro Presidente Nicolás Maduro y la Primera Dama, diputada Cilia Flores, en cumplimiento de los oscuros designios del magnate autoerigido como emperador del mundo, Donald Trump (al que en un artículo del mes de mayo del año pasado en este portal, describí como "El emperador sin máscara", en analogía con su congénere Adolfo Hitler, fundador del nazismo en Alemania), nos corresponde plantear nuestra visión sobre tan abominable acontecimiento.

Hemos de indicar previamente, que nuestras reflexiones parten de la perspectiva expuesta en los párrafos precedentes, por considerar que en el fondo −al menos desde su vertiente ideológica− allí se enmarca y sustenta la reeditada y rebautizada doctrina que ahora conocemos como "Donroe", para la gloria eterna de su plagiador, Donald Trump, la cual se ha esgrimido como brújula infalible para guiar sin contratiempos, el camino de los saqueadores de siempre a las grandes riquezas de Latinoamérica. Es decir, al patio trasero devenido en nuevo "El dorado", para "hacer grande a América de nuevo"; como proclama este narcisista déspota en su presunta doctrina, que parece más bien su versión actualizada de "Mi lucha", el libro del dictador nazi.

 

Empezaremos entonces por el personaje inspirador de Trump: ¿Quién fue James Monroe (1758-1831)? Antes que nada fue un esclavista nativo del estado de Virginia, que como los de su clase explotó y se sirvió de la mano esclava para enriquecerse, y para quien el sistema esclavista era simplemente, ¡un mal necesario! Pero claro, también fue soldado en la guerra de independencia contra Inglaterra; y luego del establecimiento de Estados Unidos como nación, ocupó varios cargos públicos hasta alcanzar la presidencia desde 1817 hasta 1825, mediante reelección. Y un dato bien interesante, desde muy temprano su apetito territorial para hacer "grande" a su país, se puso de manifiesto con la truculenta "compra" de Florida a España en 1819.

 

Pero su verdadera huella en la historia, quedó marcada con la promulgación en 1823 de la tristemente conocida como "Doctrina Monroe", que perpetuó su apellido junto a la vocación imperialista y expansionista de Estados Unidos, al proclamar "América para los americanos"; como una advertencia de que el subcontinente estaba vedado para la colonización de las potencias europeas, y solo reservado para la explotación estadounidense; toda vez que ellos se atribuyen en exclusiva el gentilicio "americano" del continente, que con el nombre de América ocupan todas las naciones ubicadas en este lado de la esfera. Que dicho sea de paso, ya no sería suficiente para la voracidad imperialista yanqui, y se complementaría con la más expansiva del "destino manifiesto", popularizada en la década de 1840.

Este, grosso modo es el personaje de marras, y el viejo escenario donde se está presentando la "nueva" obra gringa con el forzado nombre "Donroe", como el emperador ha denominado su doctrina. De modo que no se trata de otra cosa, sino la puesta en escena de la vieja contradicción que en su tiempo enfrentó a nuestro Libertador Simón Bolívar, con la naciente potencia imperial del Norte; la cual se resume en su premonitoria sentencia grabada para la posteridad en la frente del usurpador al advertir, que los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la libertad.

Lo que nos revela a las claras dos visiones antagónicas de concebir el mundo: una de conquista, saqueo y esclavitud de los pueblos, y otra humana, justiciera y liberadora, acorde con los principios humanistas presentes en los soñadores utópicos del socialismo…Y por eso no podrán nunca compararse sus negreros "padres fundadores" con nuestros próceres libertadores; y menos igualar la estatura moral que alcanzaron Sucre, Piar, Miranda y Bolívar entre otros muchos. Y por eso mismo nunca le perdonaron a Hugo Chávez el haber traído de vuelta la espada de Bolívar, ni le perdonan a Nicolás Maduro el no haber claudicado y mantenerse firme en esos mismos principios, por los cuales el pueblo lo colocó en Miraflores.

 

Así que no se equivocó Chávez en su decisión para la continuidad del proyecto bolivariano, y no se equivocó en su profecía Bolívar; porque de eso se trata esta nueva confrontación, como ellos lo han vociferado cínica y descaradamente: lo que quieren es despojarnos de nuestras riquezas y principalmente del petróleo. Solo que estamos en un contexto histórico muy diferente, donde la fuerza bruta podría no ser el factor determinante de este desenlace; porque ahora existen nuevos polos de poder, los cuales en razón de la geopolítica y los efectos colaterales de la agresión en curso, implícitamente también están siendo desafiados en sus intereses vitales, y pudieran decidirse a entrar en un juego más abierto y directo, que el aparente rol de espectadores que hoy están desempeñando.

 

Todo ello sin excluir el decisivo papel a jugar por nuestra patriótica fuerza armada junto a su valiente pueblo, dispuestos una vez más a regar con su sangre nuestro sagrado suelo, para mantener incólumes nuestra independencia, libertad y soberanía, en esta hora menguada en que el imperio más poderoso del planeta, trocado en espada de Damocles pendiendo sobre nuestra cabeza, amenaza con ultrajar y mancillar nuestra Patria Bolivariana. Pero… ¡Resistiremos, venceremos…Y Ellos volverán a sus puestos de lucha!


 

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