Venezuela en la lucha tripolar por la hemonia del mundo

Viernes, 16/01/2026 11:09 PM

"Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza" Antonio Gramsci

Como todo imperio. EE. UU, mintió y así lanzó el pasado 3 de enero una agresión militar masiva en territorio venezolano, que afectó a Caracas y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. La operación concluyó con el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York.

Los lugares atacados eran de interés militar, donde estaban desplegados aparatos de defensa aérea y sistemas de comunicaciones, aunque también se alcanzaron urbanismos y hubo víctimas civiles.

Lo ocurrido es apenas el último capítulo de una larga historia de intervenciones de Washington en América Latina y el Caribe, inscrita en lo que Donald Trump, llama la doctrina Monroe: 'Hacemos lo que queremos en el hemisferio, porque pertenece a EE. UU".

Las acciones de Washington constituyen una "gravísima agresión militar" y el objetivo de los ataques "no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la nación".

Según el Ministerio de Interior, Justicia y Paz de Venezuela, al menos 100 personas murieron en el ataque, incluidos 32 cubanos, del esquema que custodiaba a Maduro.

La lucha tripolar por la hegemonía del mundo

Ya lo hemos dicho en otros artículos. Ningún análisis e interpretación de conflicto alguno que tenga lugar en el mundo de hoy puede obviar la lucha tripolar por la hegemonía mundial que está en pleno desarrollo entre EE. UU., quien se resiste, sobre todo en su "patrio trasero" con todo su poder, a dejar de ser el que marque la pauta del mundo, y Rusia y China, que emergen con toda fuerza y pareciera que no hay obstáculo que impidan su "marcha triunfal".

La "trampa de Tucídides" (Graham Allison) parece resurgir al encontrarse una potencia hegemónica en declive y otras en ascenso y la tensión entre estas potencias puede conducirlas a una guerra hegemónica en la que la potencia, hasta ahora hegemónica, venza y asegure su primacía, o pierda y sea reemplazada por alguna de las potencias en ascenso.

Es evidente que Rusia y China están disputándole la hegemonía a la potencia actual, Estados Unidos, en numerosos ámbitos, incluyendo el económico, el militar, el tecnológico y el espacial. Ambas, además, se están convirtiéndose en aliadas.

Esos tres "países fuertes", tienen las siguientes características.

El primero, Estados Unidos, con sus históricas ínfulas de superioridad, como "Estado empresario" (José Saramago) o "Estado Profundo" (Noam Chomsky) y quien siempre ha utilizado, según el historiador Howard Zinn, en el texto Sobre la guerra, el consejo expuesto por Maquiavelo en El Príncipe: "emula al león y al zorro". El león usa la fuerza y el zorro el engaño, cuando la estrategia del engaño no funciona para convencer y lograr sus fines, se acude entonces a la fuerza.

Ese país, según el reconocido economista estadounidense, Jeffrey Sachs, es el "país de la guerra perpetua" y según, otro estadounidense, Morris Berman, siempre "necesita tener un enemigo".

Eso sería una expresión «modernizada» de la visión hobessiana (De Tomas Hobbes) de que: "el hombre es el lobo del hombre" o «el hombre es un lobo para el hombre» (Homo homini lupus).

Mientras tanto, los otros dos países (Rusia y China), se identifican más con la visión lockeana (De John Locke) o grociana (De Hugo Grocio) de respeto de las leyes e instituciones en las relaciones internacionales, al sostener que un estado natural no es un estado de anarquía y de guerra de todos contra todos, sino que sí es posible una situación de paz, de buena voluntad y de mutua asistencia entre iguales, donde la convivencia es ordenada por la ley natural. En definitiva, es mediante la razón que los hombres pueden llegar a conocer el conjunto de mandatos y de prescripciones que integran la ley natural. La libertad de los hombres en el estado de naturaleza no consiste en obrar según su antojo, sino en la capacidad que tiene cada uno de desarrollar su conducta acatando la ley natural.

De allí que estos países descarten, en primera instancia, el instrumento de la guerra; defienden la institucionalidad internacional, abogan por la solución pacífica de los conflictos y de la utilización del derecho público internacional y por eso insisten en la defensa de la Organización de las Naciones unidas, (ONU); no se oponen a que otras naciones sean independientes y soberanas, pero, se debe estar bien claro: en el terreno de las relaciones internacionales han venido haciendo uso de la ecuación: «diplomacia más comercio».

Esos dos países se pronunciaron sobre el ataque imperial contra la patria de Bolivar.

Por un lado, China condenó los ataques militares lanzados por Estados Unidos contra Venezuela y pidió a Washington que respete el derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas, en una reacción oficial difundida por el Ministerio de Exteriores chino.

La posición de Pekín fue expresada en un comunicado de la portavocía de la Cancillería en respuesta a preguntas de periodistas sobre la operación militar estadounidense y el anuncio del presidente Donald Trump de la captura del mandatario venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores.

Según el ministerio, China se declaró profundamente conmocionada y condena firmemente lo que calificó como el uso descarado de la fuerza por parte de Estados Unidos contra un país soberano, así como el hecho de que se haya apuntado contra el presidente de otro país.

El Ministerio de Exteriores chino sostuvo que estas acciones "violan gravemente el derecho internacional", "infringen la soberanía de Venezuela" y "amenazan la paz y la seguridad de la región de América Latina y el Caribe", al tiempo que subrayó que China "se opone firmemente" a este tipo de actuaciones.

Asimismo, Pekín instó a Washington a "cumplir el derecho internacional y los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas" y a "cesar las violaciones de la soberanía y la seguridad de otros países", sin anunciar medidas adicionales.

Por su parte, Rusia dijo que Estados Unidos ha violado sus obligaciones legales internacionales con el secuestro y detención del presidente venezolano, Nicolás Maduro,

La vocera de la Cancillería rusa, María Zajárova. recordó que, conforme a "la norma universalmente reconocida del derecho internacional", Maduro tiene inmunidad como jefe de Estado "en la jurisdicción de EE. UU. o en cualquier otro país, excepto Venezuela". "Por tanto, su secuestro y detención viola de manera flagrante las obligaciones legales internacionales" del país norteamericano.

Zajárova tachó de "ilegal" la intervención en la nación suramericana perpetrada el pasado 3 de enero. "Igual de ilegal será cualquier fallo jurídico si la justicia estadounidense no se acordará del derecho internacional" y no libera a Maduro, aseveró.

Para la vocera, los argumentos de que Maduro, "supuestamente", ha dejado de "ejercer las funciones presidenciales" y perdió su inmunidad "no se pueden tener en cuenta", dado que la "remoción del cargo" se produjo como resultado de "una operación militar ilegal" de EE. UU., sin aval de la ONU ni del Consejo de Seguridad.

Mientras tanto, el abogado del mandatario, Barry Pollack, durante la primera audiencia el 5 de enero, dijo; "El señor Maduro es el jefe de un Estado soberano y tiene derecho a los privilegios e inmunidades que conlleva este cargo". Allí, tanto el dirigente venezolano como su esposa, Cilia Flores, se declararon inocentes. "Además, existen algunas dudas sobre la legalidad de su secuestro militar", agregó el defensor.

Por supuesto, son dos formas de actuación en el campo internacional. El de la guerra (EE. UU.) y de la Paz (China y Rusia).

Lo ocurrido en Venezuela el 3 de enero de este año debe inscribirse en esa lucha tripolar por la hegemonía del mundo.

Y también debe tenerse claro lo siguiente. China, tiene abierto el frente de Taiwan y Rusia el frente de Ucrania y ambos defienden sus "intereses nacionales"

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